lunes, 30 de julio de 2007

Pesadillas


Ayer con las peques fuimos a dar un paseo "marítimo" en Las Golondrinas de Barcelona, hicimos el recurrido breve, el que dura una media hora.

Hay otro que dura casi hora y media, que sale del puerto y es todavía más bonito, pero eran casi las nueve de la noche, ya habíamos paseado mucho y estábamos a punto de entrar en esa fase en la que la alegría fácilmente puede dejar espacio al cansancio y en un momento las sonrisas se transforman en lágrimas.

La golondrina da una vuelta por el puerto de la ciudad, mientras otros barcos salen hacia las Baleares, los cargueros entran despacio entre los muelles y tienes una visión privilegiada de la ciudad, el cielo era limpio y se veía hasta el Tibidabo.

Las niñas no paraban de preguntar sobre todo lo que veían: el puente levadizo, una barca destartalada y a punto de hundirse, las montañas de containers apilados y las grandes grúas descansando... la embarcación de Pilotos que nos hizo dar un buen baile al pasarnos a lado...

Seguramente por influencia de esta aconsejable actividad dominguera, junto con el calor pegajoso de la noche, tuve una horrible pesadilla.

Intento describirla por si algún experto en sueños me da pistas sobre su significado.

Íbamos las dos niñas mayores y yo, no estaba ni María ni Blanca, en una vieja e inmensa nave de hierro, directos a China, navegando por mares desconocidos, íbamos hablando sentados en incómodos asientos de madera.

Llegó un momento de la navegación en la que el barco tuvo que pasar por un canal tipo el de Súez, con sus compuertas, entró curiosamente de lado, y de repente empezó la mar a enfadarse y el barco a dar bandazos, todo el mundo tirado al suelo e intentando salvarse de los golpes de las paredes y de los vecinos.

Cogí las niñas y con gran dificultad la llevé fuera en cubierta, llovía a cántaros, el barco seguía moviéndose cómo una barquita de papel, conseguí ni sé cómo que las niñas subiesen una escalera y se metiesen en una especie de camarote, sin tanta gente.
Es un sueño no preguntéis cómo sé describir el camarote sin entrar en ello, ya que efectivamente no entré, nada más meterse las niñas se rompió el pasillo de hierro y yo no pude entrar, estuve a punto de caer en agua, intenté dar una vuelta para entrar por otro lado y reunirme con las niñas, que imaginaba asustadísimas y en ese momento el barco empezó a dar vueltas cómo una peonza.


La mar se había transformado en un inmenso remolino y tuve la sensación que estaba a punto de caer...

y un agobio inmenso me llenó por completo:

Me sobrevino la imagen de las niñas solas, que habían desembarcado, probablemente en China, y las vi abrazadas y rodeadas de decenas de personas, que le preguntaban, sin que ellas pudieran entender nada...

y en ese me desperté en un lago de sudor y de tristeza...

1 comentario:

  1. ¡Que pesadilla, Roberto!

    Mi amiga y colaboradora en la radio, la Doctora Gabriella Korstch, trabaja con los sueños, analizando los símbolos, significados etc. Su web es www.advancedpersonaltherapy.com - e-mail: info@advancedpersonaltherapy.com

    Por otro lado, mis hijas llevan un par de semanas preguntando si los remolinos del mar existen de verdad (como han visto recientemente en alguna pelicula de Piratas del Cáribe) así que aproveché el momento después de leer tu blog para hacer una exploración por Internet con ellas y hemos visto que son de verdad y que son realmente fascinantes - ¡pero también materia para las pesadillas!

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