jueves, 13 de septiembre de 2007

llegar a casa a las tantas

Hace unos años mi hija mayor, si no recuerdo mal tenía poco más de 5 años, me comentó una noche: "por qué me has adoptado si no te veo nunca..."

Cómo podéis imaginar aquellas palabras me llegaron al alma.
Miré María con la esperanza que la influencia de una adulto pudiera rebajar la esencial dureza de ese comentario.
Hubiera sido más fácil enfadarme con la mamá, pero la mirada de respuesta de María fue así de elocuente, no tenía nada que ver, por lo menos directamente, todo era fruto de las devastadoras reflexiones de una enana que es la luz de mis ojos.

Esta anécdota a menudo la contaba en las reuniones con familias, que se alargaban hasta las tantas de las noche, por disculparme de que llegado un momento cerraba tandas interminables de preguntas pidiendo de poder volver a casa :-))

Todo hay que decirlo, sinceramente: nunca nadie me obligó a hacerlo.
Cómo también muchas veces he repetido, no hay trabajo más bonito de lo que desarrollé y sigo, bajo otra sigla, todavía desarrollando.
Ser parte, aunque pequeña, de un proyecto de felicidad es algo especial, no sé cuantas personas han podido disfrutar tan intensamente de la misma o parecida experiencia.

En aquel entonces eran los años del mayor auge de AFAC: un proyecto y una labor al que, sin duda, he dedicado las mejores y mayores energías de mi vida, las ilusiones más profundas y más sinceras...
Una larga llamada de esta mañana con M. me hace cruzar el turbulento y vivo mar de los recuerdos.
Bueno, sin duda llegaré a contar eso años con más detalles, ya que merecen ser recordados, y más en este mundo a veces olvidadizo.

Todo esto viene a cuenta de que en estas semanas enlazaré 4 o 5 reuniones nocturnas, ayer llegué a casa a las 10 y media de la noche, hoy un poco antes, el lunes quizás.

Las niñas, a pesar de la hora, siguen despiertas.
V. me pide un cuento, está cansada y al mismo tiempo contenta, la maestra le dado un excelente en matemáticas y me lo dice toda orgullosa.
Le cuento en voz baja una versión clásica de Caperucita roja y antes de acabar ya se le están cerrando los ojos.

B. me espera a la puerta de su habitación, ella no tiene ganas de cuentos, simplemente necesita un poco de atención, y un empuje firme para dormirse, y con preguntarle que tal la escuela, y decirle que hay que descansar por que mañana habrá que jugar mucho y pasárselo pipa, y que si no duerme mañana estará cansada y no tendrá ganas de levantarse para ir a la escuela... con eso es suficiente, se tranquiliza y deja de quejarse (bueno en realidad de pedir que su madre la atienda :-)
... la verdad que me extraño yo mismo de cómo hoy las cosas salen bien :-)

Entro en la habitación donde P. va montando su penúltimo juego, dibujando estrellas, parece... tapa la pizarra por que es su secreto y yo no insisto, le mando un beso y le pido que se duerma pronto.
Con la mayor insomne las cosas no son tan rápidas, pero no se trata de montar ningún número, estoy agotado y quiero verla sonreír, me mira con un guiño cómplice: papá esta noche no va a ponerse demasiado serio.

Todos duermen ahora.

Es casi la una de la madrugada y además mañana hay asignaciones.
Pero yo también sigo sin sueño, van bailándome en la cabeza los comentarios, las caras, las sonrisas y las palabras en las charlas de estos días, de las familias que en breve viajarán a China, de las que han viajado y nos han visitado, la voz de los que nos han llamado para un consulta, una cita, para compartir temas esenciales de la existencia, en definitiva :-)

Cuantas historia bonitas.
Qué miradas cargadas de sentimientos: de expectativas, ilusiones, también de miedos, cómo no.

Y recuerdo con una sonrisa la peste que invadió toda Transmes esta mañana, en la mesa de la sala de visitas en el despacho de la calle Aragón: una gestoría oliendo a caca de niño!!
Genial!
Nada mejor para explicar lo que hacemos:
Tx. y L. cambiando a su pequeño recién llegado de China, el mensajero que trae un sobre y se queda mirando estupefacto, descolocado: un bambino con la pilila fuera, el perfume por todos lados y cada cual hablando cómo si nada, y en eso sale de un despacho otra familia que se va con sus billetes de avión, pasaporte y mochilita: en unos días estará en la misma ciudad y lo más natural es intercambiarse comentarios y preguntas...

Vaya día cargadito de cosas... y he dejado unas cuantas.

Ahora iré a dar un beso a mi 4 bellas durmientes y llegado a la última casi seguro me acostaré.
Mañana día cargado de más alegrías

"Papá no para, papá no para..." que diría B.

Feliz navidad!!

1 comentario:

  1. Real como la vida misma...emotivo como el sentimiento de la paternidad. Positivo como tu...

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