miércoles, 12 de septiembre de 2007

Primer día de cole

Como por millones de otros niños hoy ha sido el día de la vuelta al cole.
P. la mayor empieza tercero.

V. la mediana estrenaba hoy primaria y B. la peque, cambiaba de escuela empezando P3 en la misma de sus hermanas.

Ayer por la noche, después de un verano de juergas, conseguimos hasta que se acostaran a una hora decente.
Estaban emocionadas, sin duda.
V. me dijo que estaba "un poco asustada".
Intenté tranquilizarla recordándole que empezaba primaria justamente para aprender a leer y escribir y que si algo le costaba entenderlo todos la ayudaríamos, los maestros, mamá y papá y también la hermana presentó con generosidad sorprendente :-)) su disponibilidad a colaborar.
Llegado el caso...

En fin, que después del madrugón (tenía la sensación de que acababa de acostarme... y considerada la hora en que lo hice, la sensación tenía cierto margen de verdad...) nos aventuramos los cinco hasta la "Montessori".

En el patio confusión y decibelios por encima de cualquier nivel permitido e imaginable. Los niños , se sabe, gritan.

B. se agarra a la espalda de su madre, de su padre, otra vez de su madre.
"Teno miedo, teno miedo..." decía la pequeñaja.
Pero cómo poco a poco fueron subiendo a sus clases los mayores, quedaron sólo los de seis años y los papás.

El maestro (nuevo) se sentó en un escalón, sacó la guitarra y con un par de notas de una canción muy conocida (por los padres... tanto que algunos, yo incluido, acabamos hasta cantando alguna estrofa) relajó la situación y empezaron a llamar a los pequeños para que se dispusieran según la clase que les tocaba.

Algunos lloraban, poquitos, otros cómo si esa fuera la mejor salsa donde mojarse, otros pasando de todo... con un poco de ganas de observarles, la verdad, se podría escribir muchas palabras de aquella hornada de niñas y niños!!

V. estaba tranquila, por lo que nos fuimos, por clara invitación de los maestros, y nos dirigimos a dejar a B.
Después de unos 13, 14 segundos de perplejidad, y un escaneado diligente de sus alrededores, identificado un juego de su agrado, nuestra pequeña gamberra miró a su madre y comentó:
"yo quedo aquí, adiós "

Bastante claro, ¿verdad?

Pues eso, que adiós y el primer día así transcurrió, más relajado y tranquilo de cualquier estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.

Y bien, ninguna nueva tampoco a la salida!!

Pues ya veremos en los próximos días si esta tónica de tranquilidad sigue.

Ojalá

y, recuperando el saludo perdido en este bochorno veraniego: Feliz navidad!

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