miércoles, 26 de septiembre de 2007

Tiene toda la razón (y otras reflexiones)

A menudo navego por las webs de las asociaciones de familias adoptantes.

Así pasando por las noticias que publica Amada me he encontrado con las declaraciones de Javier Álvarez-Ossorio, padre adoptivo y presidente de Arfa, que "estima que la falta de niños españoles para adoptar es un buen síntoma social pero también que hay un exceso de celo en España. «Hay una sobre protección, estás dos años sólo en acogimiento, pendiente de cualquier reclamación de los padres biológicos y se sobre valora la protección hacia ellos, incluso por encima de los derechos al bienestar del niño».
Tiene toda la razón.

Me hubiese gustado que el esfuerzo del legislador se hubiese dirigido a resolver esta injusticia, a aprobar una ley que realmente defendiera el superior interés de ciento, de miles de niños que en los centros de acogida españoles ven correr el tiempo sin que se resuelva su derecho a tener una familia, su derecho a un futuro de oportunidades que no llega nunca.
Transcurren los años, su infancia ha volado, y se encuentran adultos con un pasado que es un enorme agujero vacío.
Por un lado hay que trabajar para que ningún niño pierda a su familia biológica, sobre todo por razones cuales la pobreza, la faltas de medios y de recursos: claro que esto no tendría que pasar, nunca!
Pero cuando la realidad es esa, dura, dolorosa, injusta, pero tan real cómo la vida misma, no se puede cometer otra y quizás peor injusticia: la de cargar sobre las espaldas de un niño la incapacidad de hacer que las cosas en este mundo funcionen de otra manera.

Sigo navegando y me encuentro con algunas webs muy vivas.
Otras no tanto.
Algunas, y es una pena, no reflejan la actividad que se realiza en el día a día de una grata y al mismo tiempo ingrata labor de voluntarios. Esas personas que por vocación mueven, animan, comparten experiencias, responden a las necesidad de otras familias que llaman a aquellos teléfonos, se dirigen a aquellas sedes y participan a los encuentros a menudo organizados con esfuerzo y sacrificio personal de valor incalculable, por las asociaciones.

A menudo las webs no dicen de toda esa labor y no por que no exista, si no por que esas poquitas letras que forman el nombre de una entidad, se hacen grandes gracias a la implicación de unos poquitos, tan desbordados que no tienen suficiente recursos, ni tiempo para exponer las tareas realizadas, publicarla y de esta forma ofrecer una imagen "pública" proporcional a la vivacidad interna.

Las asociaciones más "importantes" adjetivo muy engañoso, por cierto, han encontrado varias formas para solucionar, al menos en parte, ese peligro.
El peligro de matarte ayudando a los demás y encontrarte un día con alguien que te echa en cara que no sabía, no estaba informado y desconoce lo que su asociación estaba haciendo.

En AFAC, con el invento Transmes, y la posibilidad de pagar sueldos con coste cero para la asociación, hubo épocas en las que trabajaban, a tiempo más o menos completo, informando presencialmente, contestando al teléfono, actualizando la web, enviando ayudas a China, cultivando y manteniendo una estricta colaboración con la administración de aquí y de China 2, 3 personas, que parecían 20, y parecían 50 los otros 5 o 6 voluntarios!!
El tiempo pasa rápido, pero de esto no hace muchos años.
Esta "apariencia" redundaba a favor de todos: la labor de los poquitos fijos, digamos, y de los nunca suficientes voluntarios cundía de una forma extraordinaria.
AFAC un referente para todos, una voz potente e influyente...

El tiempo verbal: es, presente, o fue, pasado, lo dejo sin escribir, ya que lo dudo y al mismo tiempo admito la posibilidad de que mi visión pueda ser distorsionada por un diferente punto de vista: no es lo mismo ver las cosas desde dentro que desde la lejanía, hay una perspectiva diferente, diganme ustedes cual es la más certera...


En ARFA los acuerdos con la Administración, permiten ofrecer un valiosísimo servicio a las familias de Castilla y León (y no sólo): atención telefónica y personal diaria, datos actualizados, cursos de post.adopción parcialmente financiados, etc. etc.

Frente a estos dos casos emblemáticos, hay un mundo de variables que sería bonito poder explicar y conocer en el detalle (este espacio está a vuestra disposición :-)

¿Alguien escribirá un día la historia de las asociaciones de padres adoptantes en España?
Para los pocos que todavía no conozcan esa web, recuerdo el sito de CORA:
www.coraenlared.org

Allí podría empezarse el libro, que necesitaría de un guión de idas y venidas en el tiempo, que no podría olvidar la más veterana FADA, madre y padre de muchas historias extraordinariamente emocionantes...
Sería un libro bonito y de seguro éxito :-))

Hoy que la adopción internacional recibe constantes ataques, se echa de menos la vitalidad y fuerza, la influencia y capacidad de agregación y respuesta pública de ciertas asociaciones.
Me perdonen un símil políticamente incorrecto, pero es así:
Los antiguos capitanes están cansados, los nuevos, cuando existen, sufren la incertidumbre de la inexperiencia y la tropa está muy baja de moral, muchos repliegan en pequeñas cositas...

¿me equivoco?

Se echa de menos la capacidad de agregación y respuesta pública de ciertas asociaciones, para contrarrestar, por ejemplo, los juicios emitidos por algunos desaprensivos y superficiales medios de comunicación, que actúan de altavoz de reales o supuestos profesionales, no todos, por suerte no todos.
Me refiero a los que creen que poniendo la lupa, los focos, y otras cosas, sólo en lo "malo" y en lo negativo de la adopción, van a salvar a la infancia del mundo, la que está en la casa del vecino incapaz e ignorante y la que se pudre en los centros de un mundo hecho por adultos especialmente dados a provocar sufrimientos en los más débiles.

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