jueves, 17 de abril de 2008

Ya no falta nada (Desde China 3)

En Shanghai llovizna.

Tardamos un poco en sacar las maletas, fuera Yolanda nos espera con un gran cartel: TRANSMES.

Hace ilusión.

Otro grupo de familias ha llegado una horita antes y están cambiando yuanes, mañana hay que hacer muchos trámites y en el Gloria Plaza Grand Hotel se pueden cambiar cómo mucho 300 euros por persona y día.

Debemos cambiar de aeropuerto, llegamos a Shanghai Pudong, el internacional, desde donde salen muy pocos vuelos hacia Nanchang. Subimos en dos autobus, un grupo con Yolanda y otro con Olivia. Cómo las guías son de Pekín, han acompañado las familias en el vuelo de llegada, otros guías locales, expertos de las provincias, se adjuntan a los dos grupos.

Llegar al aeropuerto de Hong Qiao es bastante pesado, hay un tráfico terrible, además la llovizna y la niebla ocultan el paisaje. Sin duda también influye el cansancio. Son las 10 de la mañana, es decir las 4 de la mañana hora de España, que para el cuerpo de los viajeros son casi 24 horas cruzando el mundo, y para algunos sin pegar ojo.

Las familias que han salido de Vigo, por hacer un ejemplo, o de Málaga están a punto de coger su quinto avión.Tardamos más de dos horas en llegar a Hong Qiao.

Las maletas han llegado con una furgoneta.
Nos amontonamos para cogerlas, cruzando los carritos en un berenjenal de ruedas, bolsas y mochilas, piernas y caras cansadas.Pasamos a embarcar.

El control de las maletas acaba siendo una tortura, por que la maquinita infernal pita sin parar.

No hablo del equipaje de mano, hablo de las maletas que se facturan, pasan por un escanner cómo las de mano, el control es en el momento de sacar la tarjeta de embarque y si detectan líquidos te la hacen abrir y revisan todo: potitos, apiretal, cremas y gel...

A pesar del cansancio la moral es muy alta, se acerca el momento del encuentro, la adrenalina sube, y nos tomamos la pesadez inevitable del viaje con cierta filosofía, bromeando.

Pasadas las maletas nos toca otra vez el control de pasaportes y del equipaje de mano, una chica policía dice que no hace falta quitarse el cinturón, pero nos chequea a todos con esmero, una especie de masaje preparatorio al vuelo, no está mal.

Por fin llegamos a la salida A4.

Tenemos una media hora, así que con Jordi nos metemos a comer una sopa picante con fideos y carne. Ninguna de las familias tiene gana o se atreve con tan deliciosa comida. Al salir del restaurante nos topamos con la buena noticia que el vuelo tiene una hora de retraso. No nos podemos quejar, todos los vuelos anteriores han llegado en perfecto horario, no se ha perdido ni una maleta, por el cálculo de las probabilidades era previsible que por lo menos un avión tuviese un poco de retraso. Pedimos que las niñas no estén en el registro, que las lleven al Hotel.

Volamos.

En pocas horas los papás encontrarán a sus peques.

Mañana espero poder publicar el relato del encuentro.

Muy, pero que muy emocionante!!





3 comentarios:

  1. Hace casi dos años que viajamos a por nuestra hija y con tu relato estoy reviviendo lo mejor que me ha pasado en la vida.Se mezclan sentimientos de nostalgia y de una cierta envidia sana, quien no haya pasado por esto no puede entender que nos emocionemos cada vez que leemos la historio de un encuentro. Es como recordar tu parto, para unos va mejor que para otros, en nuestro caso fué inolvidablemente perfecto.Mil gracias otra vez y por favor, desde tu privilegiada posición de observador/compartidor de emociones, cuéntanos en cuento tengas un momento el nacimiento de estas nuevas familias.
    Teresa y familia.

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  2. Hola Roberto:
    Leo con mucha emoción tu relato, es como volver a vivir nuestro viaje, pocos recuerdos estan tan vivos en mi memoria. Espero con impaciencia el siguiente post.
    Si tienes oportunidad nos gustaria le mandases recuerdos a Olivia de nuestra parte, estuvimos en febrero del 2007 a recoger a nuestra hija Leire y ella nos acompaño durante todo el viaje, fue muy amable.
    Isabel, Manolo y Leire
    http://isabel-miblog.blogspot.com

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  3. Hola, hola

    Verdaderamente pienso que somos como una familia. Sinó Porque nos emocionamos con todos y cada uno de los relatos, como si se tratara del nuestro propio?

    Probablemente no conozca a ninguna de las parejas de este viaje, pero no querais saber que alegría siento por ellas.

    Gracias Roberto por hacernos revivir tantos sentimientos.

    Estaremos atentos al post del encuentro. Aunque es verdad que todos no son idílicos, la grandeza de recibir un hijo supera cualquier dificultad. Es lo más grande y lo más hermoso del mundo.

    Un abrazo.

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