sábado, 10 de mayo de 2008

Carta a un amigo adoptante

Querido amigo:

El tiempo vuela, y nuestro tiempo es limitado.
Para llegar a una meta muy esperada llegamos a desear que pase todavía más deprisa, pero estamos cometiendo un pecado.
Hay que disfrutar de cada momento con los seres queridos que nos rodean, y saborear cada día cómo fuera el último que nos queda. Ya sé que esto no es posible (y quizás ni sano :-)) pero las familias en espera de asignación tendrían que cambiar de actitud, y recordar y recordarse con frecuencia que si el tiempo con las futuras hijas sará maravilloso, no menos maravilloso tiene que ser es el tiempo que vivimos antes de su llegada.

Tendría que ser casi un deber, un respeto debido a uno mismo y a las personas que nos quieren. Hay que luchar para no fijarnos sólo en lo que no tenemos y gozar de lo que sí tenemos: nuestra pareja, nuestros parientes, nuestros amigos, nuestro tiempo :-) y más cuando ya hay hijos.

La distancia de esa meta se alarga no por vuestra culpa, por lo que no hay que sentirse culpables si en lugar de cultivar el deseo de que llegue el momento de viajar a China, o donde sea, se cultiva el deseo contrario, que el tiempo no corra tanto, por que la vida es breve, siempre.

Me pides te hable sinceramente de los motivos de los profundos cambios que ha vivido la adopción en China.
Lo haré.
El motivo por el que salen muchas menos niñas en adopción internacional, depende de una decisión política... y de otras cosas.
Es absolutamente cierto que China ha mejorado muchísimo, que es más rica, que hay menos abandonos, que hay más adopción interna, que los cambios siguen y van a más, pero hay todavía muchos niños adoptables en la inmensa China, cómo para justificar sólo con eso el recorte que llegará a ser de más del 50 por ciento a finales de 2008 con respecto, por ejemplo, a 2005.

Ojalá después de las Olimpíadas, con la bajada de la atención internacional sobre el País pueda conseguirse por parte del Centro Chino de Adopciones una nueva subida del número de niños, ojalá, pero tampoco hay que hacerse demasiadas ilusiones.

Hay en juego fuerzas y opiniones distintas y no puedo esconder cierto pesimismo hacia la actitud de los seres humanos que deciden de los destinos del mundo y de los niños que dependen de su gobierno.

La responsabilidad política está tan cargada de necesidades, obligaciones y compromisos que es inevitable una profunda corrupción de los posibles idealismos de partida.

No dejaré de respetar y sentir un profundo agradecimeinto por el País que me ha dado mis hijas y que seguirá llenando de sonrisas y amor a miles de hogares cada año y creando lazos duraderos y profundos entre pueblos, más profundos de cualquier otro sistema.

Si observo el resto del mundo, el resto de los Estados, nadie lo ha hecho mejor.

A ver si conseguimos tomarnos por lo menos un café juntos, ahora te escribo desde Madrid, donde estamos por que el abuelo está muy pachucho... la familia numerosa y los parientes lejanos, el trabajo, siempre lleno de novedades y nuevos proyectos, y un sinfin de otras cosas, ya sabes, aplastan con su peso mi agenda :-)) pero ya encontraremos el momento, seguro!

un fuerte abrazo y gracias por tus palabras, no me la merezco

Rob

2 comentarios:

  1. Ay Roberto que dificil equilibrar lo que los dice nuestro cerebro y lo que nos dicta el corazón cuando estamos esperando. Por un lado deseamos con mucha fuerza abrazar a nuestra hija aunque por otro sabemos que tenemos que tener paciencia y esperar lo que haga falta porque el hilo rojo nos a unido a esa persona y no a otra y el encuentro habra de llegar en su momento y no en otro.
    Gracias siempre por tus palabras son reconfortantes, yo aún no he perdido la esperanza de que después de las Olimpiadas algo cambie para mejor.
    Isabel
    http://isabel-miblog.blogspot.com

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  2. Preciosa carta... A veces me pregunto por qué no somos capaces de disfrutar de esta espera. Un abrazo

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Gracias por dejar tus palabras. Los comentarios se agradecen y animan!

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