lunes, 2 de marzo de 2009

Cuando quieren contarte algo

Mi hija se acerca para decirme algo.
Quiere hablar, pero se corta.
El tema es importante, para ella lo es.
Probablemente ha estado luchando largamente entre el deseo de contarlo todo y lo que cuesta abrirse, explicar ciertas cosas. Cada uno tiene su caracter, es evidente, a algunos les cuesta más, otros, al contrario, son muy extrovertidos.
Todos, en distinta medida, llegamos en algún momento a luchar entre lo bueno y lo malo del orgullo...
Otras veces puede confundirse el orgullo con la timidez.
Llego a preguntarme si se trata de injusticias no aclaradas, o trazos de relaciones personales que, a lo mejor ella se pregunta, quizás si los demás serán capaces de entender en todos sus matices.

Hablar a veces no es fácil.
Me refiero a ese hablar que es desnudarse frente a quién te escucha.
No me resulta para nada sorprendente hablar en estos términos de las conversaciones con mi hija, aunque todavía no tenga 10 años.
10 años son muy pocos vistos desde la perspectiva de un viejorro... pero son toda la vida para ella.
Es una chica inteligente, observadora, reflexiva e impulsiva al mismo tiempo, tímida y lanzada según que cosas, a menudo rozando el exceso en los dos casos.
Por todo esto recibir una señal de "necesito hablar contigo" cinco minutos antes de salir de casa, cuando ya estamos al límite del horario, es complicado de acatar por el lado bueno...

Hay que ser pacientes y atentos.
Bendita palabra ésta "la paciencia"
Pero que columna es esta palabra en las relaciones personales!!
Sin esta palabra no se avanza, todo se tuerce, se hace complicado, el nudo no hay quién lo disuelva... sin paciencia no hay amor.

Espero haber respondido a su necesidad, y no necesariamente contestado lo que ella hubiese deseado, o sí, por que me saluda, mientras sube las escaleras del cole, con una sonrisa.

Aprende a aclarar las cosas, mejor dejar clara la cuestión, aunque nos cueste admitir un error, si lo has cometido.
Pero el tema necesitaba una conversación mucho más larga.

Espero que por la tarde noche haya segundo round, o segunda oportunidad de profundizar la cosa. Puede que no, puede que el tema se de por zancado y en ese caso no sería ni oportuno, ni útil insistir demasiado.

1 comentario:

  1. Diez años son muchos son pocos,son SUS 10 años, y en ellos ya hay vivencias, problemas, amistades, enemistades,errores aceptados y no aceptados.
    Y hay que saber escuchar, o al menos intentarlo, o saber captar un silencio en la proximidad ( a veces hay más en un silencio de tus hijos que en muchas palabras).
    Intentar que eso se verbalice, porque como yo le digo a mi hijo de 11 años : "las cosas si se quedan dentro se pudren".
    Pero no siempre es fácil.
    Hay que estar ahí.
    Un beso

    Eva

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