martes, 29 de septiembre de 2009

Los niños del cable

Antes de que empezara el curso, con María, íbamos hablando sobre la posibilidad de que las niñas fueran al cole solas o que volvieran solas después de alguna actividad extra escolar, que realizan todas más bien cerquita de casa.
De casa al cole hay un escaso cuarto de hora andando.
Es un barrio, digamos poco problemático... y hace unos años nos trasladamos a este piso justamente por no tener que cruzar la ciudad en metro, o bus, o coche... cualquiera de estos medios nos suponía casi dos horas de tiempo entre las idas y venidas.
Tiempo perdido, tiempo quitado a hacer cualquier otra cosa más interesante de ir peleando con el tráfico y los atascos, o apretujados en hora punta, sin poder ni abrir un libro...

Cuando era pequeño, y muy pequeño, iba al cole solo, en autobús o andando.
Violeta, la mediana, desde el año pasado iba pidiendo poder ir sola, como si de un premio se tratara.
Algunos de los compañeros de clase de la mayor, sabemos que ya cogen solos el metro.
Son niños varones, eso también hay que decirlo y no es lo mismo para un niño que para una niña, desplazarse sola por donde sea, aunque duela constatarlo, pero es así (y más en los recuerdos que tienen muchas madres con la que hemos hablado, de infancia y juventud punteadas de no pocas anécdotas y bastante desagradables).

Hoy la ciudad es más peligrosa. Eso por lo menos pensamos todos.

No sé cuanto sea fruto, esta certeza, de la realidad o de la imagen terrorífica que los medios nos restriegan cada día, aplastándonos cada mañana con el resumen de todo tipo de desgracias...

La verdad que no sé cuanta verdad hay o cuanto más horrible sea la ciudad de ahora comparada con la de hace 30 o 40 años.
En algunos aspecto seguramente sí: los coches, por ejemplo.
Pero que esté la calle plagada de pederastas asesinos y robadores de niños, quizás eso tampoco sea así.
Pero... ¿Alguien quiere hacer la prueba?

Yo no, no con mis hijas a la que su mamá y su papá seguirán llevando al cole todas las mañanas y buscando todas las tardes, y acompañando cada día a las diferentes actividades extraescolares.
Esta la conclusión a la que llegamos antes de que empezara el curso.

Somos unos padres responsables ¿verdad?
Pero que suerte poder decidir de serlo, y viviendo a un cuarto de hora del cole, con calles bien asfaltadas, con aceras por los dos lados de la calle, y pasos de peatones, semáforos...

Hace un ratito mi querido amigo Pepe, me ha mandado un link a un vídeo.
Aquí lo tenéis.


2 comentarios:

  1. Jolines...y nosotros preocupados por nuestros hijos que tienen que cruzar los pasos de peatones!!!
    La verdad es que la necesidad obliga, pero aqui nos damos cuenta de lo afortunados que somos.
    Un abrazo.

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  2. Desde luego que me he quedado impresionada con lo que acabo de ver.
    Desde luego que el mundo no es igual para todos,, no no...
    Rosa

    ResponderEliminar

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