jueves, 11 de febrero de 2010

Cuando todos están contentos, empieza a preocuparte

Es así, y en el hilo de lo escrito ayer.
Gracias por los comentarios, lo he repetido muchas veces, son el alma de un blog, especialmente de Adoplandia.

Justamente esas diferencias que nos caracterizan, nos llevan a tener opiniones diferentes.
No hay que ponerse como objetivo final el de recibir el aplauso de todos, para recibirlos tendríamos que estar en una posición necesariamente superficial.
Buscar el equilibrio y el sentido común, eso sí.
El equilibrio, aunque nunca se logre plenamente, también es una posición, no hay que olvidarlo, una posición que no agradecen los extremistas :-))

Sobre La Voz de los Adoptados, no podemos olvidar que quién la compone podrían ser dentro de un tiempo nuestros mismos hijos, y que quien habla son adoptados que viven y han vivido lo que cuentan, y por lo que luchan. Se merecen el más absoluto respeto.
Bienvenida sea una asociación de hijos adoptados.
No creo que La voz de los adoptados pretenda, a pesar del nombre, colgarse la medalla de Voz Oficial de todos, sería una presunción irresponsable, pero sin duda es una voz que hay que escuchar con gran atención.
Una asociación así ha sido y será muy útil a muchas personas.
Basta con ver los mensajes y comentarios en su web, en el blog, en Facebook, para darnos cuenta de que aunque algunas de sus posiciones nos dejen ciertas dudas o no la compartamos o no nos entusiasmen, a mi tampoco, son claramente compartidas por muchísimas personas. No se puede obviar.
Que cojee, digamos, hacia una visión un pelín pesimista, muy dada a ver especialmente el dolor, el sufrimiento, las dudas, los traumas... o que así parezca, quizás depende de la naturaleza misma de esa necesidad que ha empujado el nacimiento de la asociación, y de muchas asociaciones, también de padres adoptantes: reunirse para darse fuerza y enfrentarse a problemas y retos comunes juntando energías y experiencias.
Claro que no gusta, a mi también me pasa, cuando sólo se pinta la cara de la adopción como una fuente de dolor y sufrimiento. NO me gusta nada, y seguramente no refleja más que una parte de la realidad.
Sobre todo insistiría en el hecho que a menudo hay y se fomenta una gran confusión en el lector o oyente ajeno a la experiencia en primera persona: no es la adopción la parte negativa, es lo que lleva a la adopción, el abandono, la idea de algo que no funcionó, las dudas.
Pero, aunque sea una parte, esa parte es real, así como la otra parte, que desde mi punto de vista en los últimos años se olvida demasiado, y defiendo que NO hay que olvidarla nunca!!
Es una de las razones de este humilde blog. De casi cada entrada.
Los hijos adoptados, algunos ¿pocos? ¿la mayoría? son tan felices como cualquier niño, tan serenos, tan poco traumatizados, tan poco necesitados de ayuda especial, más allá de la que todos necesitamos en algún momento de nuestra vida.

De mis tres hijas puedo decir que siendo pequeñas son niñas felices y serenas, que viven el hecho de ser adoptadas con la naturaleza más grande, y que la mayor, que ya está en fase preadolescente, hace todas las bromas del mundo sobre que somos su sexta mamá o sus octavo padre... pero que si le regalamos eso :-)) o le permitimos lo otro ;-))) nos concederá una subida de categoría :-))))))))))))))

Poder reírse, hasta hacer ironía de estos tema creo que es una señal enormemente positiva, sana.
Hemos hablado siempre muy claro y tienen el carácter que tienen.
No hay que olvidar de que hoy se habla mucho más sencillamente y directamente de todo, de lo que un tiempo se escondía, siempre o casi siempre...  tabú que hoy se han roto.
Y se habla por que hay tanta adopción, y es una bendición ver por la calle, por las escuelas, por los parque y por las universidades tantos y tantos niños adoptados.
Un valor de esta sociedad.

Lo bueno es descubrir que otros han pasado por el mismo trance y que lo han superado.
Lo bueno es saber que no podemos cruzar el mundo sin problemas, pero que el problema no es un agujero negro que lo engulle todo, los problemas se resuelven y mientras, además, se vive y se sigue disfrutando de otras mil cosas.
Lo bueno es descubrir que la fuente de la verdad no es nunca una sola y que existe una cosa y el exacto contrario.
He escuchado entrevista, leído libros, hablado con adoptados que se plantean preguntas, sin dudar de lo cierto, que pueden buscar en el pasado, sin estropearse lo que han vivido, ni el presente y tampoco el futuro.

No sé ver el futuro. Puedo imaginarlo o esperar que sea lo que vislumbro.
Ojalá sigan siendo igual de enteras siempre y no se rompan nunca, mi hijas. Es probable que en algún momento se rompan, pero que sea un poquito, sólo un poquito.
Y sobre todo que sepan recuperarse de los palos que les puedan llegar de otros.
Tengo esperanzas de que sí, para las tres hermanas. Lo espero más por su fortaleza interior, que por lo bien o no tan bien que lo hagamos hecho sus papás.
Aunque creo que mal no lo estamos haciendo :-) Mucho dependerá de ellas mismas.
Las culpas para los papás, los méritos todos para ellas.
El mensaje a mis hijas es el mismo que me doy yo todos los días.
La vida está llena de cosas buenas y no tan buenas, algunas muy malas.
Cultiva con esmero las buenas, para que cuando lleguen las malas no puedan nunca ganar la guerra.
De las batallas no nos libra nadie, pero siempre, siempre busquemos la paz.

La adopción no es una condena, es un abrazo lleno de felicidad y de serenidad.

abrazos
Roberto

2 comentarios:

  1. Me uno a tus palabras, Roberto. Has dejado muy poco o nada por añadir.
    Un abrazo
    Carmen

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Gracias por dejar tus palabras. Los comentarios se agradecen y animan!

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