jueves, 6 de enero de 2011

Perdono, olvido y mal ejemplo :-)

Se perdona, claro que se perdona, y a menudo se olvida que es más que perdonar, creo... de ese perdonar laico digamos, que tiene seguramente algo o mucho en común con el perdón cristiano, que admito desconocer en su esencia por ignorancia...
Digamos que perdonas cuando entiendes las debilidades de quien ha cometido el acto que te ha ofendido, cuando admites a ti mismo, o aceptas que en todo o en parte esa acción era fruto más de la debilidad del otro, que de un gesto de maldad pura.
Perdonas... u olvidas.
Olvidas por el fluir del día a día que antepone siempre nuevas situaciones al recuerdo de las pasadas.
Olvidas por carácter, por forma de ser. Algunos olvidan mucho, otros muy poco, muy pocos no olvidan nada. Estos últimos son los peores enemigos de si mismos.
Yo olvido mucho. Seguramente olvido más que perdono.
Soy olvidadizo por naturaleza.
Me olvido... aunque a veces la memoria te hace una mala jugada y cuando crees que has olvidado... ZAC!!!
...bueno esto es imposible, si has olvidado es que no te acuerdas nunca más :-)) Ay, qué complicado ponerse el traje del filósofo, cuando uno es de espíritu campesino...
a ver donde había dejado la cosa... decía que olvido con frecuencia, pero de vez en cuando las situaciones vuelven a subir de las profundidades del olvido a la superficie de la memoria, y chirrían, vuelven a doler un poco, o mucho según como te pillan... si has dormido bien vuelves a olvidar pronto, si te falta sueño, tienes dolor de cabeza, la comida ha sido nefasta o la acumulación de marrones desproporcionada en ese día, pues seguro que rememorar duele mucho más.
Observo las peques, me fijo en sus dinámicas, por eso de que esperas que la infancia con su cruel sinceridad y falta de filtros socializadores, que tan falsamente amigables hacen muchas relaciones en la edad adulta, pueda enseñarte mucho.
Las peques ni olvidan, ni perdonan.
Se acuerdan del más pequeño agravio después de meses: "tu el año pasado me robaste el lápiz que más me gustaba!!" - "sí, pero tu hace dos me rompiste el no sé qué y no sé cuanto...."
Por otro lado qué envidia tanta memoria.
Los niños van aprendiendo, aprenden el respeto hacia los adultos, una señal de aprendizaje es cuando dejan de señalar con un dedo y gritando mira mira!!! a ese señor que no deja de hurgarse la nariz en el coche de a lado parado al semáforo.
Aprenden que las normas valen sin excesiva rigidez, cuando dejan ellos de repetir 10 veces en cada cena y a cada adulto y a sus hermanas y hermanos, cuando no a los invitados...  "no se habla con la boca llena!!!" "No se apoyan los codos en la mesa..." " no se... "
Pues a veces, hija mía, los adultos se distraen... ya no tienen los reflejos y la memoria tan fresca de los niños... se olvidan, se olvidan también de que hay que dar el buen ejemplo para educar.
Yo ya no me acuerdo, pero tiene que haber sido cansadísimo y difícil cruzar esa etapa desconcertante en la que empiezas a darte cuenta de las enormes y frecuentes contradicciones que existen entre lo que se dice y lo que se hace.
Algunos adultos, de hecho, no llegan a superarla nunca.

2 comentarios:

  1. Cuando los niños son pequeños creen que los padres somos perfectos.......con el tiempo se dan cuenta que cometemos errores como seres humanos que somos...........yo en algunas ocasiones se lo he dicho a mis hijas,y añadido: hasta el mejor maestros hizo un borrón:-)))
    Mª Carmen........felíz día de Reyes.

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  2. Hay una etapa en la que nuestros padres son... lo más. Perfectos, geniales... Luego (va más o menos en la adolescéncia), los vemos llenos de defectos y no queremos ser como ellos. Y Cuando somos adultos, nos vemos reflejados en ellos, en las virtudes y los defectos... Hoy soy lo que soy por su influéncia, mis aprendizajes, mis ideas y mis experiencias.
    Nos pasará lo mismo con nuestros hijos, junto al relato de su origen adoptivo... que todavía es más dificil....
    En cuanto a perdonar y olvidar... Yo soy más de perdonar.... pero lo que me duele, aunque perdono no olvido, porqué ese ZAS... me pone en alerta, me remueve.
    ASí que nuestros hijos aprenderan de nosotros, y nosotros de ellos...
    y nos adaptaremos al entorno...
    Feliz año nuevo.
    Carmi

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