lunes, 4 de abril de 2011

La energía que te transmiten los peques

Tengo casi 50 años, y mi hija pequeña acaba de cumplir 7.
En el cole, la mayoría de los papás de sus compis no llegan a los 40, alguno ni de lejos, y otros son tan jóvenes que es casi un insulto para mi vejez verlos a la salida del cole esperar a los que me parecen sus hermanitos pequeños. Perfectamente podría ser yo el abuelo.
Dicho sea, lo del insulto, con una gran sonrisa autoirónica :-))  obviamente.
Lo que sí siento, y mucho, es tener que envidiarles, enormemente, por lo que les queda para disfrutar de sus hijos. Y entristecerme por lo poquísimo que me queda a mi. No puedo evitar hacer cálculos y por muy optimista que sea sobre mi futuro - sinceramente no lo soy mucho, considerando antecedentes familiares y lo poco que me cuido - es poco el tiempo que me queda: para disfrutar de todas las etapas de su vida no será suficiente.
Aunque fueran 30 años me parecería poco.

Este fin de semana la mamá se ha ido de congreso y estado con las tres unos días.
¿Agotador? Todo lo contrario. Cuanto más tiempo pasa con ellas, uno más fuertes se siente.
Sin dejar de echar de meno a la presencia y cuidados de mi querida esposa, también he podido constatar una vez más, esta vez toda para mi, la enorme energía que las niñas transmiten.
No sólo no ha sido cansado, ha sido especial. Me sentía extraordinariamente bien y a gusto organizándonos juntos la vida, saliendo o haciendo deberes.
Es cierto que con 12, 9 y 7 ya pueden hacer muchísimas cosas ellas solitas. Es suficiente el justo empuje, más o menos fuerte dependiendo del carácter de cada una, claro.
A una con decirlo una vez sobra, a otra hay que insistirle un poco, a una que me conozco :-)) ni con 50 veces es suficiente!! Así hay que equilibrar las formas de actuar.
Los besos y los abrazos hacen mucho.
Aunque la pre-adolescente te suelte un "tío no seas pesado" hay que saber mirar debajo de la coraza, hay que mantener las ganas de observar un poco más en profundidad.
Si miras con ojos atentos, si vas más allá de la superficie verás las chispas de gustillo por la demostración "pesada" de lo mucho que le quiere su pesado padre!!! Sigue necesitando nuestras atenciones constantes, aunque responda con un bufido a nuestra ternura. No siempre es fácil racionalizar actitudes, pero hay que esforzarse para hacerlo. La compensación es segura. El premio cierto.
Si sólo me parara a la superficie del bufido mal lo tendría. Olvidadizo para muchas cosas, no me olvido de lo que yo era (con unos años más, que ya se sabe que los chicos vamos siempre muy atrasados respecto a las mujeres).
La energía fluye directa, como un río limpio hasta que llegados a la edad de la "pre" las aguas empiezan a agitarse. Pero no por eso se agota la energía para los padres, ni somos nosotros los únicos a tener que poner energía para que el barco navegue. La cuestión es que la energía de los "pre"  es más difícil de controlar, de dirigir. Ya se sabe, hay que ser buenos capitanes para evitar que en medio de la tempestad el barco se hunda. A esa edad no hay descanso, una borrasca enlaza con otra sin solución de continuidad. Hay que tener una enorme paciencia. En el fondo, y en la superficie, el verdadero timón del barco es la paciencia. Elemento, dicha paciencia, muy escaso en esta época.

Un día hasta he tenido tiempo de leer un par de horas sin interrupciones, mientras ellas jugaban, se peleaban, se reían y volvían a jugar por su cuenta en el pasillo peatonal que tenemos en frente de casa... todo un lujo.
Cuando tenía su edad me pasaba todas las tardes con mis amiguitos en la calle, sin dar la lata a mis padres, pero sobre todo sin que ellos me la dieron a mi, aprendiendo de la relación con los coetáneos... algo que hoy me parece una enorme pérdida para ellas que hacen horario laboral completo en la escuela, actividad extraescolares, después tienen que hacer deberes y si queda tiempo, que casi siempre no queda, tampoco pueden irse por ahí, a causa de  los peligros de la gran ciudad. Ya lo he escrito otras veces: una enorme pena...

También he podido comprobar cuan injustos son los prejuicios.
¿Cuantos adultos sin hijos o con hijos mayores dan por descontado que los niños molestan en un restaurante?
Miran con recelo las mesas con niños, hasta dudan antes de entrar si ven alguna familia con niños pequeños sentada en alguna mesa a la vista.
La verdad es que en la mayoría de los casos los que molestamos y mucho somos los adultos.
Estuvimos comiendo en un restaurante. Si no fuera por la puñetera crisis, la frecuencia de esta sana costumbre que ayuda la economía, relaja la existencia y te ahorra tener que limpiar ;-) sería mucho mayor.
Pero en fin, esta vez la novedad era que estaba sólo con las tres gamberras.
Nos fuimos a una Pizzería. Deliciosa.
Llegamos prontito, el local estaba todavía medio vacío. Estuvimos de charleta con las peques tan tranquilamente. Nos oíamos hablando en voz baja, sin tener que gritar, como es natural cuando no hay ruidos de adultos.
Pero poco a poco las mesas se fueron llenando. Todos adultos. El ruido fue en crescendo.
Acabamos gritando para podernos oír. La charla se acabó. Acabamos las pizzas y nos fuimos.
Estos adultos son unos verdaderos bárbaros.



6 comentarios:

  1. En eso estamos deacuerdo,pasan los días y las horas que parece que se te escapan,van creciendo y ves que te faltan horas para poder disfrutar de ellas.Hay personas que les molestan,nosotros disfrutamos de ellas,pese al poco tiempo que nos queda......es como sí en cuestión de un año y poco la sociedad quisiera convertir a niñas de la edad de la mías es pequeños adultos en miniatura....se levanta repasando lo que le van a preguntar y se acuesta rendida despues de un día entero de cole,deberes,examenes y aprendeté esto o lo otro que te lo voy a preguntar.......y aún así a veces se acuesta con el mal sabor de boca de no haber tenido tiempo para lo que se le presentará al día siguiente en el cole.Vino con las notas el viernes y con deberes y la noticia de cuatro examenes para esta semana.....jugar....estamos deseando que llegue semana santa para sacarlas un día...así conozco varias madres que no pueden ni planchar.......no entiendo nada.....será que estan preparando a la infancia para el extres del futuro....a ún compañero le dio ya un infarto,así que debe de ser eso...
    Mª Carmen

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  2. Es deleznable entrar en un lugar público, un restaurante y que te miren como bicho raro porque vas con niños...con niños...no con bárbaros y si lo son ellos precisamente no tienen la culpa, la tendrán los que NO los educan...
    Y con respecto a la edad...te gano...paso de los 44 y tengo a una lindeza de China de 6 años; y otro valiente de China, de 3 años...A veces pienso en...a cómo llegaré a verlos de grandes...pero luego me desengaño...porque hay jóvenes que no llegan...y nunca se sabe cuál será nuestro destino...
    Conocía a jóvenes muy sanos que...se adelantaron en su viaje infinito...
    ¿ser joven?...eso dicen que está en la mente y el espíritu...no???? Pues venga!! a pensar con 30 años...y ya está

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  3. Me queda "un rato" para los 47.... 3 "ratos" para los 50..... mi hija tiene 4 "ratitos y pico"...... Cunaod voy con ella al cloegio, al parque, me siento la madre de muchas madres. Me vienen "niñatas" con sus 2 ó 3 hijos a darme lecciones de maternidad.....
    Sí, lo único que siento de mi edad es lo que me limita el tiempo con mi hija. O eso creo. Mi madre con 23 años perdió a la suya, que sólo tenía 56. Mi suegra, en cambio, la perdió con 70, que tenía 100 (a un mes de 101).....
    Pero tienes razón, Roberto: por mucho que sea me parecerá poco.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. POr cierto, preciosa la foto que has puesto en el título

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  6. ¿La edad?

    Tengo dos princesas orientales, una de 7 y otra de 14 meses, y estoy a punto de cumplir los 49. A menudo acabo la jornada agotada, pero no se como, al dia siguiente tengo las pilas cargadas hasta arriba y activada como no lo estuve con 30 años. No tengo la menor duda, son mis hijas que me transmiten pura energia y me hacen olvidar mi edad.

    Curiosamente me siento con más ánimos y motivación para tirar del carro que alguna de las mamas treintaañeras que conozco.

    Aún asi, soy muy consciente del poco tiempo que tendré para disfrutar el futuro de mis hijas, pero siempre acabo pensando que "carpe diem", hay que aprovechar los momentos con ellas, aquí y ahora, inténsamente, porque mañana ... "qui lo sa?"

    Maria

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