martes, 10 de abril de 2012

Mente abierta

China es hoy una de las mayores potencias económicas mundiales.
Hasta hace no muchos años la imagen que de este país tenía la mayoría era de un indefinido y enorme territorio lleno de atrasos, frente a nuestra esplendorosa civilización de agua potable en todo grifo que se precie...
Hay muchos grifos en España (y en Italia y claro en Francia...).

Poco a poco las cosas han cambiado y hoy nos encontramos frente a una progresiva implantación del tópico opuesto. China es un País rico: todo el país es igual de rico.
La riqueza trae ciertas consecuencias, pues es fuente inmediata de cambios a costumbres iguales a las nuestras.

Ese efecto secundario tienen los tópicos, que no sirven de nada cuando de verdad se quiere conocer una realidad. La realidad nunca es un monolito, es siempre rica de diferencias, matices y contradicciones con frecuencia aparatosas.

Para lo que nos concierne, algunos de los futuros papás adoptantes que todavía no han viajado a China, salen, no siempre, pero a menudo, con ideas preconcebidas, esquemas más o menos rígidos y la cabeza llena de historias, escuchadas de otras personas, que a lo mejor no han visitado el país o lo hicieron 10 años antes.

Los esquemas, cuando los hay, se rompen a la primera bajada del avión para los que tienen un don: la capacidad de observar. Un don, sí es un gran don la humildad necesaria para comprender a los demás.

Otros no, no aflojan en su intento de forzar lo que ven - lo que creen ver-  hasta que calce en el molde que se han traído de casa, o que este se rompa.

Hay que dejar la mente bien abierta para poder acercarse a China y no darse con una pared de incomprensiones y equivocaciones, golpe que provocaría y provoca sin duda tensiones y dolores de cabeza a quién se olvida la llave de esa misma cabeza en el cajón (o en la nevera :-)) de su casa.

Otro tema es la facilidad con la que nos olvidamos de lo que nos rodea o de lo que hacíamos hasta hace poquísimo, cuando no es que todavía lo hacemos. Por ejemplo, hace unos días viajé en el AVE y en pocos minutos se llenó el aire de un impetuoso olor a chorizo y calamares, era la hora de la merienda y unos viajeros bien pensaron en traerse unos bocadillos en su flamante bolsa de viaje, de buena marca por cierto :-)
No pude evitar recordar a unos viajeros occidentales que en un tren chino soltaron un comentario, que me molestó, sobre la comida que se traían unos vecinos de asiento.

Me enrollo como las persianas. Quería brevemente introducir una entrada en el blog de la Fundación LWB y al final es casi más largo el comentario que dicho post. Lo podéis leer abriendo el enlace:


Expectativas Realistas: Primera Parte



http://www.lwbspain.blogspot.com.es/2012/04/expectativas-realistas-primera-parte.html

Os animo a leerlo. Muy interesante y útil para reducir unas expectativas que a veces hacen más difíciles los primeros días (o más).

Allí aparece la foto de arriba.

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