sábado, 9 de marzo de 2013

Lentos

Vivimos en un mundo defectuoso: te multan por ir muy rápido en la carretera, pero se considera una falta ir "lentos" en todo o casi todo lo demás.
Pero ¿qué es ser lentos?
¿quién establece cual es el ritmo adecuado en la vida de cada uno?
Vivimos presiones de todo tipo para ir a toda pastilla en el trabajo, en la escuela, hasta en el ocio.
La pregunta es: ¿qué sentido tiene?
A todo sirve, menos a ser felices.
A acumular dinero, títulos, humo...
Sirve para competir hasta niveles indignantes, perdiendo la mitad de los placeres y el gusto que da disfrutar con lentitud de las cosas, de los lugares, de las personas, de las palabras y de la matemática.

Sólo se piensa en llegar ya, y desechar todo cuanto antes, con la máxima rapidez.
Un libro dura en las estanterías de las librerías menos de una semana y desaparece.
En los coles  sobrecargan a los peques de deberes por que el empuje de programas abominables e inmensos obliga a correr y dejar que los peques hagan en casa lo que es imposible digerir en las horas de cole.
Larguísimas horas de cole, por cierto.
La escuela, sobre todo en los primeros años -  sería bueno que siempre -  tendría que enseñar no contenidos y punto, tendría que enseñar a amar a aprender.

Debería conducir los peques a entender, y aunque sean pocas cosas básicas, a interiorizarlas.
Cuando un niño las aprende a base de gusto y placer, a su ritmo, entonces el camino estará despegado no para que corra, si no para que vuele.
Para que encuentre su espacio aéreo y controle la ruta el resto de su vida.

Pequeña anécdota personal.
Mi hija pequeña es la última en levantarse de la mesa, aunque come menos cantidad de los demás, necesita el doble de tiempo.
Comer lentos es sano, comer poco, es decir lo justo para su estomago y apetito, es lo mejor, pero todas las presiones van en contra de esta suya sanísima actitud.
Acabaremos estropeándola también en este no tan pequeño detalle.
Comer lento va en contra al ritmo de la vida moderna.

 El problema no es que vayan lentas, el problema es que se les obliga a ir a un ritmo desenfrenado insano, dañino, absurdo, ilógico y sumamente peligroso para su autoestima y felicidad.

 Yo me quedo a cenar con mi hija hasta que haga falta.

El problema es mío, por que sigo comiendo :-)))

 abrazos pacientes

Roberto

2 comentarios:

  1. Pues yo sí que soy lenta por naturaleza. Y me he visto obligada, como bien dices, a espabilar por necesidad. Aunque intento hacer las cosas despacio cuando puedo permitírmelo. Es una dicha despojarse del reloj y hacer las cosas a nuestro propio ritmo, ¿verdad?
    Un abrazo.

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  2. Hola! La adopción me parece algo hermoso un acto de amor inigualabre. Acabo deabri un Blog sobre adopción y me gustaria que lo visiten y comenten para poder compartir experiencias. muchas gracias.

    http://adopcionpordentro.blogspot.mx/

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