sábado, 28 de septiembre de 2013

Han matado a una niña.

Cuando queremos entender algo profundamente, generalizar es pecar de superficiales. Nunca un sólo caso es emblemático de nada. Y más cuando se desconoce lo que realmente ha sucedido.
El ser humano tiene una necesidad casi patológica de buscar patrones, encasillar, juzgar a primera vista.
Lo aplastamos todo creando papillas vomitivas.
Al final las consecuencias de esta falta de perspectiva y atención, de esa superficialidad, pueden ser muy graves.
Hay mezclas muy peligrosas.
Los periódicos viven y venden de soltar titulares, qué más da que sean o no ciertos los mensajes que escupen.
La gente nos atiborramos de esos titulares, saltamos de una página a otra, miramos vídeos, escuchamos alaridos de indignación, y por tener algo en común con el caso, hasta llegamos a sentirnos culpables de no se sabe bien qué. No me invento nada, he leído hace un rato un adoptante rasgarse las vestiduras, y alguien diciendo que los procesos de idoneidad fallan. Que tienen que ser más duros.
Siempre he dudado mucho de los que gritan a favor de un endurecimiento de los criterios de idoneidad.
Hay leyes muy duras para prevenir los delitos, pero se siguen cometiendo.
¿Cree de verdad alguien que existe un proceso, un trámite, un estudio o lo que sea, capaz de ser preventivo al 100 por 100?
Bueno, sí lo hay: que se aniquile la humanidad.

En el caso que me provoca estas reflexiones, la muerte de la pequeña Asunta, hemos podido leer de todo. Ya desde el principio. También van unas cuantas desmentidas, claro.
El festival del esperpento ha sido proporcional al morbo que encerraba esta dramática y tristísima historia.
No me fío de nada de lo que leo.  Simplemente no me lo creo. Ni saco ninguna conclusión, simplemente por que de momento no la hay. Espero.
Aunque admito que no puedo dejar de leer, ver, escuchar, sufrir.
No sé si algún día llegaremos a discerner alguna lógica en los sucesos, cierta consecuencialidad que nos serene, por que la necesidad de buscar una explicación plausible a hechos indigeribles es otro de los defectos y debilidades de la categoría animal a la que pertenezco.
Muchas veces, desgraciadamente, la lógica brilla justamente por su ausencia. La realidad supera siempre en estos casos la fantasía, y con no poca frecuencia el desarreglo mental de los protagonistas supone un reto de comprensión que quizás sólo quién ha tenido cerca una persona que ha padecido parecidos problemas puede llegar a entender.

Por otro lado hay cosas, que superan mi capacidad de asombro. Me quedo anonadado, por ejemplo, frente a los que se reunieron a la entrada del piso de los supuestos asesinos para espetarle con odio una condena que muchos han expreso como ya definitiva.
Aunque fuese definitiva, me declaro incapaz de entender qué sentido tiene descargar tanta rabia contra un particular, por grande que pueda haber sido su delito.
¿esa misma gente va a gritarle la mitad de la rabia a los culpables de públicas y enormes fechorías con dramatiquísimas consecuencias para todos?
No quiero abrir otro frente, volvamos al tema.

Es posible, o no, que esos dos señores hayan matado a su hija. De momento todo parece apuntar a que sí. No sería la primera vez que pasa eso y lo contrario: sea que alguien mate a su hijo, sea que alguien sea declarado culpable siendo inocente, sea que alguien siendo culpable sea declarado inocente.
Pertenecemos a una especie naturalmente muy defectuosa.
De vez en cuando - mucho más de lo que desearíamos admitir - unos cuantos salen mal, con terribles defectos de fábrica.
A veces ni el mejor mecánico, el más experto, consigue dar con la causa.
Imaginemos si pueden entenderla la tropa de ignorantes que ya han sacado sus conclusiones definitivas.
Como he dicho, prefiero esperar antes de pensar cualquier cosa.
Sólo siento un dolor cupo, intenso, atónito por lo que ha sucedido.

Quizás el único punto clarísimo desde el principio, es que la adopción en este caso es un elemento absolutamente insustancial. No aporta nada a la comprensión de los hechos. Puede que la complique.
Bueno, admito que aporta un poco más de morbo, especialmente para aquellos que se deleitan chapuceando en el barro.  Los hay por doquier.







martes, 24 de septiembre de 2013

Humo

Lo que queda después de media hora de fuegos artificiales


Mercè 2013, se acabó.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

otoño 2013

Verano a punto de acabarse, en pocos días empieza el otoño.

Nubes y claros en un cielo siempre luminoso. Lo de las nubes es un comentario exclusivamente meteorológico, con referencia al otoño. Qué quede claro, nadie vaya a pensar cosas raras.
La vida nos sonríe firmemente (casi con cara de tonta).
Todo está no bien: mejor imposible!!
La crisis ni sabemos lo que es ni qué significa, el trabajo viento en popa, desbordados y haciendo pasta sin límites (bueno, en casa de un italiano, es lo que hay...).
La cuenta corriente diosmio qué bonita con esos colorines que recuerdan la bandera china.
Todos los que nos rodean alegres, positivos, transmitiendo optimismo y buen humor.

En fin... dadme un golpecito que me despierte. O mejor no, a dormir, mucho mejor :-)

Hemos cambiado de piso, esto también mucho lo sabéis.
Las niñas ya han empezado el cole, los papás el trabajo (algunos casi no han podido dejarlo... bueno no me pasaré de quejas, vaaaalee :-)

La cuestión es que mi familia es así, así como aparece en la foto quiero decir. Por mucho que haya motivos para taparse ojos, orejas y nariz, la boca, lo que sea y con lo que sea...uno tiene más de un motivo para consolarse, en esta imagen y en otras que no tengo permiso para publicar, ni es oportuno que lo haga, está todo dicho.

¿verdad?

feliz otoño 2013


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