sábado, 28 de junio de 2014

Volver a China, reflexiones sobre la visita al orfanato

Como muchos sabéis, una parte importante de mi trabajo es organizar los viajes de las familias que adoptamos hace años y deseamos volver a China.
Este verano tenemos dos magníficos grupos. Uno de 8 familias que salen el pocos días. Otros de 6 familias (todavía hay tiempo para apuntar alguna más ;-) que saldrá en agosto.


Para estos viajes inolvidables abrimos una lista de correo, a través de la cual compartimos dudas, reflexiones, se comentan entre todos temas de interés.
Aquí os propongo uno de los correos que escribí hace un par de días. El tema planteado era: "En la visita al orfanato ¿nos encontraremos con situaciones que pueden provocar rechazo a nuestras hijas?"


Hola familias: hay que ir preparados para todo. Sin excesivas ilusiones. Con la mente muy abierta, dispuestos a enfrentarnos a desilusiones y/o a emociones fuertes. Nuestra labor de padres es justamente la de estar atentos, con humildad y paciencia - lo más difícil, siempre - a lo que son y pueden ser los mensajes que nos mandan nuestros hijos.
Antes de visitar el orfanato, antes de viajar a China, lo ideal es hablar mucho con ellas. No avasallarlas, ni empujarlas para que compartan nuestra "idea" o las expectativas de lo que será el viaje.
Estar atentos a lo que ellos nos trasmiten. Crear el ambiente relajado para que se suelten y nos transmitan miedos, dudas, ganas, fantasías. La visita al orfanato puede ser bonita, puede ser fría, puede ser un trámite sin nada especial, puede ser una fiesta de bienvenida por todo lo alto. Puede haber sorpresas de encuentros no previstos. Hasta puede haber un no de últimísima hora del orfanato si en el historial de las niñas hubiese un riesgo de que alguna "irregularidad"pudiera salir con padres muy preguntones o investigadores (nos ha pasado).
Creo que comenté con todos, cuando hablamos en los primeros momentos de la organización del viaje, que la visita al orfanato puede suponer un aflorar de emociones profundas y que si no estamos seguros de estar preparados, nosotros y nuestros hijos, es mejor esperar.
Así como un viaje a China, visitando lo precioso del País, siempre es bueno, por que nuestra hijas volverán con una autoestima reforzada, la visita al orfanato puede suponer, mejor dicho, casi siempre supone el aflorar de emociones intensas. Negativas y positivas.
 Nuestra vida se compone de un permanente movimiento de arriba y abajo. Si es cierto que no hay que escapar de las negativas, tampoco hay que forzar la máquina si hay alguna duda de que sea el momento adecuado, si dudamos que nuestras hijas tengan recursos interiores que le permitan digerir la experiencia. O peor, si nuestra hijas han demostrado claramente de no querer entrar todavía en ciertas zonas de su pasado. Desde mi punto de vista, no hay ninguna necesidad de forzar una visita al orfanato si no tenemos muy claro que es el momento adecuado.
Viajar a China representa una riqueza. Es un viaje a un país precioso, que además es el país donde han nacido. Los orígenes, las raíces, la búsqueda de la familia biológica son algo más delicado, en lo que hay que trabajar previamente para sacar lo mejor de la experiencia.
También de experiencias negativas se puede sacar algo bueno. Hay una canción de un cantautor italiano, De André que dice una cosa útil para la reflexión: desde lo diamantes no nace nada, desde la mierda que abona la tierra, nacen flores.
Pero si en la tierra no hemos echado buenas semillas, por muy abonado que sea el campo, no nacerán flores. Si ya no lo habéis hecho, las familias que vais a visitar el orfanato, y que no sois todas, hablad con ellas, mejor dicho escuchadlas con atención y paciencia. Si no fuera por un problema económico, que impide de repetir o tripitir viaje, lo ideal sería poder ir a China la primera vez sin dar excesivo peso al tema orígenes. Para disfrutar de un viaje precioso y punto. Y hacerlo cuando no sean muy grandes, para que se deposite en su mirada la belleza de un País especial. Que esto les ayude a sentirse más seguras cuando alguien les hable mal de China, de los chinos y les llame "chinas" en tono despectivo.
He tenido la suerte de poder hacer ese primer viaje. Y el éxito fue total. Misión cumplida, diría.
El próximo viaje lo haremos cuando ellas nos transmitan ese deseo, o lo detectemos, aunque no lo expriman claramente. Mis dos hijas mayores, de momento, no está especialmente interesadas, pero la pequeña, que tiene diez años, si que nos habla claramente que le gustaría un poco más adelante, conocer a su madre biológica. Cada niña es un mundo, y cada familia lo mismo.
No hay nada que nos garantice que lo que salga sea lo "bonito". Y aunque la visita sea una fiesta de bienvenida por todo lo alto, cargada de momentos "bonitos" puede que en el interior de tu hija se remuevan sentimientos dolorosos. O que no controla, que por su edad no puede racionalizar. Y que esos sentimientos se expresan en actitudes que te dejan descolocada. Sobre todo si no lo has previsto.
Alguien ha utilizado la palabra pánico en un correo, refiriéndose a la posibilidad de enfrentarse a situaciones complicadas. Ya sé que fue para dar la idea de una situación que  provoca de repente dudas importantes. Pero la palabra está bien, da pie a pensar sobre su significado. El pánico es la pérdida del control de nuestra capacidad de enfrentarnos con cabeza fría y de la mejor manera a una situación que nos pone en peligro. El pánico provoca reacciones irreflexivas o hasta peligrosas, como el que se está ahogando y que mata a la persona que acude en su ayuda agarrándolo con fuerza hasta impedirle de nadar... y se mueren los dos...
Pues tenemos que tener clara una cosa. Nuestras hijas fueron abandonadas y han tenido una familia biológica. No sólo unas cuidadoras. Por muy serenas que sean frente a este hecho, es algo que está allí. Y que en algún momento de su vida, os hayáis o no dado cuenta, en eso han pensado.

 La visita al orfanato fácilmente puede remover todo eso. Y si se hace bien y tienen a su lado unos padres que utilizan la cordura y el sentido común, la atención, la capacidad de escuchar, la implicación y comprensión de sus sentimientos, el no ocultar nada, la capacidad de no pintar todo de negro, ni todo de rosa, es decir buscar el término medio quizás imposible de encontrar, pero donde está el mejor enfoque de casi todo lo que hacemos, ese remover será un asentamiento. Les vendrá bien. Les ayudará a crecer. A iluminar una parte de si mismas, que es muy importante, muy importante.
Nuestra actitud serena les tiene que ayudar a enfrentarse con algo que no es sano para su vida ocultar bajo un supuesto desinterés. De hecho el único desinterés sano es lo que nace de una reflexión sobre el tema que naturalmente nos afecta. En otras palabras alejad los miedos. Si nuestras hijas chupan la tranquilidad de poder hablar de todo, podrán realmente decidir si quieren o no visitar el orfanato (para ceñirme al tema inicial del correo).

 Bueno, como siempre me enrollo como las persianas. El tema daría para escribir mucho más.

Otros temas:  el calor: hará mucho calor, en todo sitio y siempre. Mucho. Aunque llueva.
Tema regalos: sí, es oportuno, diría casi necesario. 2 o 3 regalos que entregaréis al guía y que él entregará a los responsables del orfanato para que los den a quién toca.
Sugerencia: vino, objetos típicos de vuestra zona, perfumes de marca conocida. Esto para el personal del orfanato. Para los niños desde aquí es difícil saber qué llevar.
Preguntad allí y si lo que os sugieren es comprensible, adelante. Podéis comprarlo en China sin problema. Si piden cosas extrañas o muy caras, decidles a través del guía que intentaréis hacerlo llegar a través de asociaciones que en España se ocupan de eso (por ejemplo AFAC).

Para estas navidades  organizaremos un viaje a China, muy especial, con una ruta pensada para ver algunas zonas preciosas, desde Sichuan y los Osos Pandas,  Yunnan y su capital Kunming, la ciudad de la eterna primavera, la preciosa Guangxi con el río Li, los arrozales y los pueblos de las etnías, para después dar un salto a la provincia de cada familia.
Si queréis estar informados, escribidnos a adopcion@shuiviajes.info.

martes, 24 de junio de 2014

Juncos en el viento

Me gusta ser flexible, valoro la capacidad de rectificar e intento aplicarme el cuento.

 ¿Cuantas veces la "coherencia" a toda costa se transforma en una nefasta rigidez?

 La vida nos regala cada día impulsos para entendernos mejor, no hay que dejarlos escapar.

 Tampoco hay que dejar que se vacíe ese saquito de humildad al que aconsejo acudir siempre, antes de juzgar los errores o supuestos tales de los demás.

Peso más de 100 kilos, pero intento viajar ligero en este poquito tiempo que se nos ha concedido navegar por estos mares.

miércoles, 11 de junio de 2014

Mi Tierra

Mi más profundaTierra, no es un punto en el Planeta, es ese espacio sin límites, que está lleno de personas queridas.


martes, 10 de junio de 2014

Visión de futuro

Somos todos tan diferentes, que respetarte es lo mejor que puedo hacer para defender mi futuro.


* * *

viernes, 6 de junio de 2014

P.D. al post de ayer

El tema que toqué ayer en el post titulado: Obesidad contenutística, y que comenté en FB, ha estimulado allí una interesante avalancha de comentarios. No es para menos.

Añado aquí también, para los que no están en FB, un comentario que he publicado en mi muro:

A los atletas se le pretende marcas superiores a lo que el ser humano puede alcanzar. A los niños que sean otra cosa de lo que son. A los padres que sean super padres. A las madres ni hablemos: todo el día trabajando, al mismo tiempo cuidadoras perfectas, cariñosas guapas y lo que se tercie. No hay que culpabilizar a los niños que no llegan donde unos iluminados han decidido que tienen todos que llegar. No hay que culpabilizar a los padres si acaban siendo alimento para el sistema escolar, social y farmaceutico. Afortunada la sociedad que no necesite de héroes y en la que todos pudieran vivir en paz. En lo que decís y decimos hay parte de razón y mucho que matizar. El tema levanta ampollas por que la solución es compleja. Isa no daría la pastilla a su hijo si volviera a casa del cole feliz. Y Mariela tiene toda la razón que para muchos padres la solución fácil es la única que contemplan. Muchas familia sufren la realidad, viviendo en medio de los extremos: héroes combatientes y pasotas.  El verdadero enfermo es la escuela, a la que habría que dar la vuelta como a un calcetín. Aquí también hay héroes que luchan para la felicidad y crecimiento de sus alumnos y otros que aconsejan a los padres que les metan un pastillazo para que les dejen tranquilos. Y entre éstos últimos hay los pasotas, pero también los que no llegan a ser lo que pretendemos los padres. Podríamos seguir hasta el infinito. No hay buenos y malos. Esa visión del mundo es la más sencilla y la menos adecuada para entenderlo de verdad.

jueves, 5 de junio de 2014

Obesidad contenutistica

Algunos ponen el grito al cielo chorreando indignación, cuando se habla de los atletas que se dopan para ganar una medalla.
Hay un fondo de hipocresía y cinismo en mucha parte de esa indignación.

A mi lo que me indigna es que se dopen a los niños, para que se amolden a un sistema escolar que es una pura competición, una carrera en los que hay que llegar primeros y donde los que van a su ritmo son considerados enfermos que medicar.
No se castiga el sistema por ser como una apisonadora, que pretende que desde los 3 años los niños estén haciendo fichas o aprendiendo a leer.
Se castiga al niño que tiene otro ritmo, otra forma de crecer, o que por muchas razones y causas no es capaz de quedarse quieto y atento, calladito y sumiso.
La verdadera carga patológica la tiene el bárbaro sistema escolar actual.
¿Cuantos de esos niños diagnosticados como defectuosos serían felices y perfectos en un lugar donde pudieran correr, saltar, jugar y aprender de otra forma?

Donde el premio se diera al más feliz, y no al mejor pollo para el engorde.


Le ponen en la boca un embudo por el que se le obliga a tragar cantidades hipercaloricas de contenidos y más contenidos.

Hay que denunciar el peligro de la obesidad contenutistica, alabar el aprendizaje diferenciado y personalizado, que es como una sana comida variada, rica en actividad física e juego, condimentada con emociones y sonrisas.

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