jueves, 17 de diciembre de 2009

Los estudios que vendrán

Es bastante frecuente leer que en España faltan estudios sobre la adopción, su desarrollo, los problemas y, lo sabéis ¿no? :-)  las tragedias que conlleva la adopción.
Siendo un fenómeno relativamente reciente, hay poquísimos. Se dice.
También se hacen comparaciones con países cómo Estados Unidos, Suecia etc. de larguísima tradición adoptiva.
Ellos sí, qué suerte, lo tienen casi todo estudiao.
De hecho, normalmente,  al mismo tiempo se echa de meno esa literatura en lengua castellana y se anuncian las graves consecuencias derivadas de esa escasez.
No sabemos, ni sabremos qué hacer y menos lo sabremos cuando nuestros hijos adoptados serán más mayorcitos.
Un fracaso anunciado y a lo que hay que poner remedio urgentemente.
Desprovistos de milagrosos manuales, producto de grandes investigaciones realizadas por expertos de todo tema imáginable (y/o no) estamos, y más estaremos, indefensos, rendidos, completamente a oscuras frente a lo que podríamos tener: una la realidad tan plácidamente iluminada por los inmensos focos de las teorías socio.antropo.psico.pedago.... y cuantas más lógicos podamos tener, de un bando y de lo contrario, y entre medias todos los posible matices...
Qué así son los expertos: además se pelean academicamente... y no sólo... para defender teorías opuestas y contrarias.
Cuando participo a ciertos congresos, siento toda mi pequeñez.
No tengo ni idea de nada... seguro que la estoy irremediablemente ca...
Reflexiono sobre lo que hecho cómo padre, y me aplastan las dudas, es un sufrimiento absoluto.
Tanto es así que cada vez me arrepiento profundamente y me prometo una y otra vez, que nunca más caeré en la tentación de participar o asistir a uno.
Pero esto es cómo el vicio del fumar: no hay nada más sencillo que dejar de fumar, decía aquello: "yo lo he dejado por lo menos 40 veces..." :-))

Parece ser que esa falta de estudios, además de impedirnos el completo entendimiento de la realidad, necesidades y educación actual de nuestros conejillos... perdón, de nuestros hijos, provocará que no tengamos ayuda alguna para superar sin sufrir esa fase dramática donde las haya, trágica... terrorífica... etc. etc. etc. que es la a d o l e s c e n c i a.
Se dice más o menos que, claro, allí en aquellos afortunados países, gracias a esos estudios se ha podido saber con antelación todo lo que a nosotros, ignaros e ignorantes, se nos vendrá encima en breve.
En lugar de ser aplastados sin aviso, podríamos serlo avisados :-)) Algo es algo.
Es ciertamente una postura más confortable, la de saber con antelación la medida del cuchillo que te cortará la yugular.

Por que lo sorprendente es esto.
No es que aquellos estudios, en su mayoría absoluta, sirvieron para evitar el sufrimiento.
Eso evidentemente no lo puede garantizar nadie.
Sirvieron y servirán para entender lo que pasa, y descubrir que hay una cosa y la otra, y que puedes estar en un lugar o en el contrario, sin poder hacer casi nada para evitarlo.
Esto lo saben bien los autores de aquellos estudios.
Aunque se guardan bien en decirlo con claridad. Por obvias razones.

Cómo decía aquel otro, la experiencia es aquella cosa que te permite reconocer siempre los errores... después de haberlos cometido :-))

Bueno, me perdonará el lector. Tenía ganas de quitarle un poco de hierro al asunto. En estos últimos días me he dado un atracón de leer estudios sobre la espantosa realidad de la adopción.
Y necesitaba de una sonrisa para aligerar la indigestión.

En plan breve y serio, concluiré con un par o tres reflexiones/dudas. Cómo siempre invito a todos a intervenir con comentarios.

Las investigaciones y estudios realizados en entornos sociales muy diferentes me temo que no sirven casi para nada para entender o prever los problemas. Estados Unidos o Suecia son suficientemente lejanos a nuestra forma de ver las relaciones familiares cómo para aplicarles lo expresado.

El afán de defender una teoría hace caer el teórico en más de un renuncio.
La base de una sana relación paterno/materno filial se asienta en el sentido común. La reiteración continua de una teoría es justamente la negación de ese asiento.

La niñez, la infancia, la adolescencia son fases por las que pasan sí todos los niños, pero cada uno a su manera, dependiendo de un sinfín de variables.
La única forma de intentar ser buen padre en determinadas situaciones (¿todas?) es poseer una enorme dosis de paciencia y sentido común.
Si no los tienes, pues no te van a salvar los estudios.

Pero te ayudan, vaaaleee :-))

4 comentarios:

  1. Tan real como la vida misma, supongo que lo sabes pero un autor que hablka de la adolescencia de nuestros niños y que me parece correcto es Bordzinsky (espero haberlo escrito bien). pero creo que tambien mejorable en algunos aspectos. La realidad es que trabajo con adolescentes adoptados y la creatividad, la empatía y la coherencia suelen ser las armas más efectivas, no para evitar un dolor que ya sienten, pero sí para enseñarlos a vivir con él.
    un beso y feliz navidad y gracias por la entrada como siempre.
    laura

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  2. Después de ver programas tipo "Supernani" o "Hermano mayor"..... esto va a ser pan comido. ( ¿no? glups )
    Com lo que nos preocupamos, miramos y consultamos tan mal no lo podemos hacer

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  3. Hola, Roberto. He intentado poner un comentario a una entrada en tu blog que me ha gustado mucho, pero no me ha permitido hacerlo (aquello de copiar la palabra que aparece... pues no aparecía!). Quizás es que han pasado demasiados días. El caso es que me sabe mal borrarlo ya que estaba escrito, así que te lo adjunto:

    Un abrazo

    Marisol

    Ja, ja, Roberto, me he reído con tu entrada, aunque el tema no sé si es de risa...Vivimos un tiempo en que los psicólogos, pedagogos, y un determinado tipo de sociólogos se han convertido en "expertos" (quién diablos les habrá puesto la etiqueta??) en casi todo aquello de lo que no se ocupan. No hay nada que haga científicas sus predicciones (o postdicciones), pero ellos, erre que erre, le llaman "síndrome postvacacional" a la dichosa pereza que da ir a trabajar después de las vacaciones y nos atemorizan con todo aquello terrible que nos puede pasar si...¿vivimos?
    Fuera lo jocoso del tema, no es de broma, no. En educación, hace tiempo que nos vimos invadidos por los expertos (que nunca, nunca jamás son profesores) y que ¿quizás? tienen algo de responsabilidad en la deriva educativa de nuestro país (ay, cielos, qué he dicho, cómo me voy a meter con ellos!). Bueno, ya no llego a tiempo de felicitaros la Navidad, pero sí los Reyes. Mi hija tiene ya nueve añazos, pero la magia sigue presente en nuestras vidas (¿nos provocará ello algún tipo de síndrome que aflorará en la adolescencia, que ya de por sí será terrible teniendo en cuenta su condición de "adoptada"?;-)

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