jueves, 24 de noviembre de 2011

La influencia que tenemos

Me encantaría ser capaz de entender siempre las situaciones y las causas que llevan a ellas. Me esfuerzo por conseguirlo. Con toda la humildad del mundo.
Hay que observar, con toda la humildad posible. Creo que se consigue, lo de entender, con observar lo que pasa alrededor nuestro sin aplicar permanentemente el rodillo de los prejuicios, idiosincrasias, manías y ese largo listado de etc., que contiene sustantivos y adjetivos de la zona lexical que atañe a la presunción y al ombliguismo.
Nuestro ombligo, el centro del mundo.

Cada vez que en alguna parte del cerebro se dispara el vicio de juzgar hago una pausa, levanto la mano: stop!! y pienso si lo que estoy juzgando es la situación o mi forma de ver las cosas.
Evidentemente hay pocas posibilidad de éxito en este esfuerzo de imparcialidad.
Por que siempre nuestra perspectiva, el prisma de nuestra visión influirá en nuestro juicio.
Pero que no se llegue al máximo resultado deseado, no significa que tengamos que rendirnos a lo primero y más fácil, que muchas veces es también lo más equivocado.

No se trata aquí de aconsejar constantes, aburridas, pedantes e inaguantables sesiones de racionalismo.
Nada más lejos de mi intención.
Lo que me gustaría transmitir es la satisfacción que se siente cuando eres capaz de darte cuenta que este mundo es muy variado, que nuestros consejos son imperfectos, que los demás nos pueden enseñar mucho, pero que la actitud con la que nos enfrentamos a la vida tiene una fuerza impresionante.

Quiero entrar en una cuestión tan dudosa como la de la "energía" que se desprende de nuestra forma no ya sólo de ver, si no de pensar, de ser: esa energía positiva o esa energía negativa que emitimos cuando estamos bien o cuando vemos todo gris o negro.
Yo creo en ello. Tengo innumerables evidencias de ello. He podido ver que las cosas cambian como por arte de magia al cambiar el estado de ánimo de uno. Simplemente impresionante.

Admito que estamos dándonos un paseo por arenas movedizas. Peligroso. Estas frases las dejo para las personas que piensan lo mismo que yo, a nos ser que se me acuse de hacer proselitismo de la brujería. Lo negaré todo.
(A no ser que me quemen. Detesto el olor a pelos quemados, y tengo muchos).

:-))

Hablemos de algo más sencillo y concreto.
Cuando charlamos de algún tema con alguien. La conversación se mueve alrededor de consideraciones sobre si aquello que ha pasado es bueno o malo, o regular, o dudoso. Al fin y al cabo o callamos o emitimos sentencias.
Nuestra forma de ver las cosas empuja nuestro interlocutor hacia una parte u otra. Y lo mismo nos pasa a nosotros, sufrimos la influencia de lo que escuchamos. Estoy diciendo cosas obvias.
Pero pararse a pensar en lo obvio muchas veces ayuda a entender lo que no es tan evidente.
O mejor dicho: ayuda a tener presentes las consecuencias de esas obviedades. Cosa que parece todo el mundo obvia.
Si el planteamiento de la historia que nos acaban de contar de ese modo hubiese sido diferente, también nuestros comentarios lo hubiesen sido.
Si nuestra forma de decir las cosas es una u otra, estamos moviendo una porción de mundo hacia un lugar u otro.
Transmitimos seguridad y alegría.
Transmitimos tristeza y angustia.

¿Es diferente no?

Vamos camino del cole, cantamos juntos una canción, o nos contamos un chiste, o simplemente nos damos besos, regalamos sonrisas y buscamos donde sea para encontrar y recordar lo bueno que tendrá el día.

Estamos enfurruñados, agobiados por el marrón que nos espera en el trabajo, lo hacemos pagar a las peques con nuestros nervios, ya les hemos echado una bronca por que se ha retrasado un minuto más  en lavarse los dientes o ponerse los zapatos...

Cada uno de nosotros tiene una enorme influencia en su propia vida y en la de los demás.
No vale, para justificar lo contrario, la crisis o lo que sea.
Hay gente en el mundo cuya vida ha sido enormemente más complicada que la nuestra, pero sabe sacar una sonrisa para alegrar la existencia a sus seres queridos.

Perdonen este alarde de optimismo enfermizo.
Como diría mi hija mayor: vaya mierda de post.
Es adolescente y no tengo más remedio que perdonar y aguantar
Pero es que hoy luce el sol.
Y no soy adolescente.

Feliz Navidad, queridos amigos.





miércoles, 9 de noviembre de 2011

Gracias por los comentarios

un gracias especial y público a todos los que dejáis una señal de que vuestros pasos por el ciberespacio se han entretenido un ratito por aquí.
Hacen una ilusión tremendamente positiva y animan a seguir robando tiempo a... a todo :-) para seguir escribiendo.
Gracias, de verdad!!

Roberto

martes, 8 de noviembre de 2011

Datong



Claro, el País de nuestras hijas es también esto.
Enormes chimeneas de una central a carbón.
Los contrastes con las casa bajas, la montañita de arena...

Las contradicciones y las diferencias saltan a la vista.
Pero el amor hacia un país no puede nacer, si es sincero, de la apreciación sólo de lo bueno.
Hay de todo en China.
Mucho más de lo que podemos encontrar por estas landas.

viernes, 4 de noviembre de 2011

contrastes



Estos lujosos lavabos no son los de un hotel de 5 estrellas o de un restaurante de alta categoría en una moderna capital occidental.
Aunque a algunos así les parecerá.
Son los lavabos públicos en la entrada de las Cuevas del complejo budista de Yungang (Shanxi) en China.
Si bien es cierto que una de las cosas menos agradables en este País pueden llegar a ser los servicios, también es cierto que en más de una ocasión in the Spain (y en muchos otros países) he salido corriendo de un lavabo de un bar o de un restaurante, para evitar vomitar por lo asqueroso que estaba todo.

Siento escribir en estos términos. Pero mirad estos lavabos.
Observad el señor con la mascarilla, lo reluciente que está el suelo... Es China.
Y China es también esto: limpieza, detalles, lujos, etc. etc.
A pesar de que el País está donde está entre los poderosos del mundo, siguen persistiendo mucho tópicos en la cabeza de la gente que no conoce o que no sabe discriminar, a pesar de conocer, la realidad de lo que alguien le ha hecho creer.
Es mucho más fácil que se te quede lo malo respecto a lo bueno... eso se dice, pero creo que aquello pasa a quién llega en un lugar más cargado de prejuicios que de ganas de aprender, observar, conocer.
Los prejuicios y la ignorancia: mal asunto.
Son entre los peores obstáculos en el camino para mejorar y avanzar.
Por que está claro que quién critica basando sus razones en una visión sesgada de la realidad, hace daño antes que a nadie a si mismo.


Entradas populares

Mágico Rio Li (Guangxi)

Mágico Rio Li (Guangxi)
El crucero es uno de los momentos más impactantes de cualquier viaje a China