martes, 1 de abril de 2014

Parad un momento cada día.

Estamos metidos en una espiral de locos. No hay tiempo, ni espacio, ni posibilidad de pararnos a pensar. Pararnos de verdad. Pensar significa concentrarse. No hacer nada más que eso. No puedes pensar si cada dos minutos interrumpes el flujo de ideas y el silencio para contestar a un correo, una llamada, o una nota de cosas por hacer, que no dio tiempo de acabar ayer. Cuando no un whatsapp, un me gusta de facebook o un bombardeo de twitter. Todo esto es muy interesante, útil, hasta necesario para tu trabajo.
Pero... ¿esos momentos de reflexión que nos ayudan a situarnos?
A ordenar las ideas, a entender, a observar los que nos pasa desde distintos ángulos: ¿donde los dejamos?
Aplicar la humildad de la observación requiere sosiego y calma. Requiere, en determinados momentos, no hacer nada. Nada más que eso. Es decir muchísimo.
Nuestros hijos aprenden más de nuestro ejemplo que de nuestras palabras.
Y allí están los fallos más graves. No sirve darle a la maquinita del bla bla, cuando en la acción diaria hacemos lo contrario de lo que predicamos.
La actitud es más potente que cualquier otra cualidad.
Parad un momento cada día.
Es sano.

1 comentario:

  1. Muchas gracias por estas palabras. Son unos días duros por los que estamos pasando toda la familia y leerle hoy me ha servido y mucho.
    Lo dicho mil gracias.

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