sábado, 9 de junio de 2007

recuerdos


Esta foto tiene unos 40 años, el pequeño es quien escribe y a lado mi madre, tenía unos 27 años, estábamos en una playa de mi tierra, Cerdeña.

Mi madre ya no está, hace seis años se la llevó una recidiva de un tumor, tenía poco más de 60 años. Cuando pienso en ella con mis peques delante, es inevitable calcular que si yo me muriera con la misma edad, P. la mayor de mis hijas tendría unos 25 años, y la pequeña ni 20.

Cuando mi madre murió yo tenía casi 40 años. Su nieta P. acababa de cumplir dos, realmente se fue ni una semana después de celebrar, todos juntos, los dos añitos de P.
Mi hija se acuerda de algo y gracias a las fotos, algún vídeo y las palabras, también de más cosas.

Yo recuerdo aquellos días como una marca en mi débil memoria: qué días tan duros... con el sentido de culpabilidad de un hijo que vive lejos, y que no está presente en los momentos más dolorosos de la enfermedad, cuando sabes que quién te quiere desea más que cualquier otra cosa que sus hijos estén cerca y están lejos...

Creo mucho en el destino, y me voy preparando por si las circunstancias, ese destino, la vida o cómo quisiéramos llamarle, acabara llevando a otro lado del mundo a mis queridas hijas, en situación parecida a lo que a mis padres les pasó.

No pienso en esto a menudo, ni mucho menos, pero todo está allí.
Qué lleguen a vivir lejos mis hijas es cosa probable, en este mundo trotamundo donde todos nos movemos... quién más, quién menos...

P. nos ayudó a superar los días de un final tan amargo, no os podéis imaginar cuanto. Aplastando la tristeza con su contagiosa obligación a sonreír.
Ella pequeña, alegre, llena de vida.
Su abuela se iba pero la miraba sacando una sonrisa no sé de donde, mientras en un susurro le repetía che bellina, che bellina (qué guapa, qué guapa...) acercándole la mano en una caricia que imagino de sufrimiento atroz, por que sabía todo lo que se iba a perder en un futuro que ya se le acababa.

No llegó a conocer ni a V. ni a B.

Hoy con las niñas mirábamos unas fotos preciosas que les hicieron hace poco a las tres, el día de la boda de mi hermana.
En esas foto hay un enorme vacío, estamos todos y no está mi madre.

No sé por que os machaco y me machaco escribiendo estas cosas.
Con las lágrimas que mojan el teclado y dudando si hacer bloque y borrar todo.

O quizás sí lo sepa.

Es la necesidad, en estos momentos, no sólo de contar si no de gritar a todo el mundo lo que sentimos.
Es la necesidad de un homenaje a los seres queridos que sin querer se han ido.

Es la necesidad de reconocerles que si aquí estoy, hoy cómo soy, es gracias a muchas cosas, y es gracias a ellos.

Hay que amar a nuestros hijos sin esperar de ellos agradecimiento alguno.
Hay que educarles para que aprendan a volar por si solos y sepan conquistar el mundo, su trocito de mundo, tan grande cómo ellos deseen.

Hay que quererles sabiendo que llegarán días en los que su vida se extirpará de la nuestra y llegaremos a ser hasta un estorbo, un obstáculo, una jaula.

O que se alejarán a cientos, miles, y miles de kilómetros por que así lo exigen la circunstancias y los pasos que tienen y ojalá hayan querido dar para ser mejores personas.

Pero sabiendo que las querré sin pedirle nada a cambio... o casi nada ;-) me conforta esa ilusión de que cuando dentro de muchos años pensarán en su madre, en su padre, puedan llegar a sentir lo que he sentido por mi madre, hoy y muchos otros días.

Qué pena que no esté ella para contárselo...

PD

Con mi padre hablé ayer mismo, está vivo, y pesado!! cómo nunca :-)))
Espero poder seguir hablando mal de él por muchos años, quisiera decir que sigue vivo y tan tremendo como hasta antes de ayer, a pesar de todos sus achaques y de su mala salud de hierro.
Confío en que no lea estas líneas, por que ni sabe de este blog, ni lee castellano.
Está pachucho y solo...

Bueeeno, aquí lo dejo, que cada uno tiene su familia y con eso suficiente cómo para meterse a leer de los rollos de las de los demás :-))

feliznavidad

1 comentario:

  1. No soy ningún asiduo de la blogosfera , de hecho de momento sólo visito intermitentemente éste tu blog y el de “chengdu , mi pueblo”, y por que lo tienes enlazado .
    Cierto es que esta falta de ciberinterés viene en gran medida condicionada por que dispongo de poco tiempo para ello , pero en cambio siempre me han atraído tus comentarios y relatos .Será por la sabiduría que de ellos se aprecia o por el sentimiento que irradian , o tal vez por la envidia que me provoca no sólo no poder expresarme como lo haces tu , si no simplemente generar el sentimiento que me lleve a ello y que veo que en ti crece con naturalidad.
    Me doy cuenta que la corriente que nos arrastra la vida muchas veces nos impide profundizar en ella , expresarla y compartirla .Y es por eso por lo que creo leo tu blog , para suplir esa carencia y por eso considero muy interesantes todas tus entradas y nunca pensaré que son un rollo cuando expresas sentimientos tan profundos y bonitos sobre tu familia .

    Saludos

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