lunes, 26 de octubre de 2009

Reflexiones en voz alta a raíz de una noticia

Para hacernos una idea de los niños desamparados que hay en el mundo, algo nos pueden servir las cifras que aparecen de vez en cuando sobre la realidad de nuestra casa, país desarrollado, occidental, moderno, rico, etc. etc.
Es evidente que habría que observar estas cifras con mucha atención, casi caso por caso.

Pero no hay dudas de que, desgraciadamente, este mundo está lleno de niños que necesitan de una familia.

La noticia:

Casi 2.700 niños gallegos están en situación de desamparo

Un total de 2.689 niños gallegos en encuentran en situación de desamparo y están declarados en guardia o tutela administrativa por incumplimiento del deber de cuidado por parte de sus padres o certificado de que los progenitores no pueden ocuparse de ellos. De esta cifra, casi la mitad --más del 47 por ciento--, están acogidos en residencias de la Comunidad
.

El artículo completo se puede leer en Qué

Cito Galicia por que ha entrado en mi buzón esta noticia, las otras Comunidades están en cifras parecidas.

Hay que animar a aquellas personas que trabajan para que las leyes no permitan que a la espera de las necesidades de recuperación de un adulto, un niño pueda hacerse mayor en un centro de acogida o que cuando ya se ha conseguido crear un espacio de amor y amparo para ese niño, las leyes consientan esa forma brutal de tortura que consiste en arrancarle de allí y echarle a otro lugar.

Sin olvidar nunca que si la justicia tiene que evitar el sufrimiento de los débiles e inocentes, en esa situación podrían encontrarse también los padres biológicos, por supuesto. Pero son adultos.

Llegan momentos en los que no se puede conseguir todo, y hay que elegir. Y hay que elegir el niño.

Este razonamiento encuentra un gran apoyo en nuestro país.

Me pregunto, entonces, por qué razón lo que vale aquí no tiene que valer fuera.

Pregunta dirigida a los que ponen el grito al cielo cuando se descubre algún rastro de los padres biológicos de los niños adoptados desde otros países.
Todos los niños tienen padres biológicos.
Y no necesariamente los adoptables han sido abandonados o son huérfanos.
No sólo el abandono voluntario o la orfandad hace que un niño sea adoptable.
¿Tienen derecho unos padres biológicos que dejan sus hijos en un centro de acogida, de volver al cabo de 2, 3, 4 años o por qué un periodista ha ido a buscarles para preguntarles cual era su intención... de reclamar otra vez el bien que han dejado?
¿Estamos de acuerdo sobre el derecho de propiedad de los padres sobre los hijos?
Yo no estoy de acuerdo.

Es muy probable que haya muchos casos en los que dejar al niño no ha sido una elección, si no una obligación, por las circunstancias. Una horrible desgracia. Terrible.
Son los casos más dolorosos y son muchos. Quizás la mayoría, aunque no son todos.
Hay que hacer todo lo posible para que esto no pase nunca. NUNCA.
Pero pasa.
Y los centros están llenos de niños que crecen perdiendo su infancia... esperando...
No hay que generalizar, repito NO HAY QUE GENERALIZAR.

Pero es evidente que una actitud prevalentemente contraria a las posibilidades que ofrecería la adopción internacional a estos niños no es positiva, no ayuda en nada.
Hay que buscar todas las opciones.

No estoy de acuerdo en que la adopción nacional sea necesariamente y siempre mejor para los niños que la adopción internacional.
NO estoy de acuerdo en que el entorno es siempre lo preferible.
Hay que ver como está el entorno.
Hay que valorar caso por caso, una vez más. Sin escatimar esfuerzos, ni, una vez más, tomar la vía cómoda de generalizar hacia una opción u otra.

A parte mi utópico sueño de un mundo sin barreras, utópico pero que nunca olvidaré, ni dejaré de poner delante a mis escritos!!
Las diferencias se hacen oportunidades cuando las cosas se hacen bien.
Y constatar lo mal que el hombre hace tantas cosas, no es buena razón para rendirse en la lucha de mejorar lo que se puede.

Los padres adoptantes vivimos cada día la conciencia de que nuestra felicidad crece sobre raíces de dolor, nos hacemos cargo de esta mochila y luchamos para que nuestros hijos sean felices. A veces olvidar es sano.

Sabemos que, cómo decía un cantautor italiano, Fabrizio de André:

dai diamanti non nasce niente
dal letame nascono i fior


De los diamantes no nace nada
Del estiércol nacen las flores

Siendo el estiércol este mundo, y las flores tantas cosas maravillosas que existen a pesar de...

Nunca entenderé que un padre adoptante reniegue el valor enorme de la elección que ha hecho.

Tengo claro no sólo que mis hijas son lo más maravilloso que nunca he tenido, mas también, que mis hijas desde hace tiempo ya son más felices con nosotros que con cualquier otro padre.

Y lo digo con una gran sonrisa, de tranquilidad y de serenidad, sin hipócrita falsa modestia, y sin olvidar todo lo que hay: hasta el punto que, cuando les regaño, se pueden permitir, y se permiten claro, de decir que quieren cambiar de papá y que pronto, la mayor probablemente en nada, serán suficientemente adolescentes para pensar y sobre todo decir "vaya mierda de familia me ha tocado"...


3 comentarios:

  1. Como siempre Roberto - increíble.

    Estoy tan de acuerdo, que los niños no pueden perder su niñez esperando a unos padres que no pueden cuidarles.

    He seguido este tema con interés porque en mi país natal (EE.UU.) sé que antes fue más como aquí en España, que los niños se quedaban durante años a la espera de que sus padres se despertarían, se reciclarían, dejarían la droga o la delicuencia o lo que sea...

    Hasta parece que las cosas están cambiando bastante. ¿El problema? Que siguen habiendo muy pocas familias a comparación de los niños en espera de un hogar permanente.

    En un mundo ideal habría mucho más apoyo para familias que querían adoptar a estos niños. Porque lo cierto es que crecer en una institución no es adecuado para nadie - sólo hay que pasar tiempo colaborando con un orfanato bueno para darte cuenta de que incluso en el mejor de los casos, donde hay muy buena voluntad y bastantes medios - los niños todavía echan muchísimo en falta el cariño de su propia familia.

    Gracias por tu post - estupendo.

    Brenda

    ResponderEliminar
  2. Completamente de acuerdo. Totalmente cierto que nuestros hijos no nos pertenecen, las personas no somos propiedad de nadie.

    Y eso de que tu familia te guste o no... me recuerda a cuando yo de niña-adolescente le recriminaba a mi madre que: "la madre de pepita es menos exigente/ le deja salir más etc"
    y mi madre me contestaba: "pues ala!, cuando quieras te puedes ir a vivir con la madre de pepita ya que es tan buena" y en ese mismo instante me daba cuenta de que la mejor madre del mundo era la mía.

    Saludos desde Alemania
    Eva

    ResponderEliminar
  3. En este momento parece que va a producirse un cambio de leyes en este sentido, a ver si es verdad. Porque la realidad de la adopción nacional es cuando menos " esperpéntica". Para muestra un botón: sin nombres y sin lugar es un caso real el que os cuento.
    Una niña fue retirada de su padres y llevada a una casa de acogida, sus padres eran negligentes para la justicia. Estando adaptada y quizás "contenta" que no feliz porque dice no haber sido nunca feliz, sus padres deciden volver a intentarlo y regresa con ellos .... al cabo del tiempo tiene una hermana a la que cuida ella, porque sus padres vuelven a lo de siempre, no estaban rehabilitados.
    Así que de nuevo a un orfanato, sus padres no renuncian a su custodia. Así una ocasion más y un hermano más, pero ella va creciendo. Finalmente sus padres son declarados incapacitados para su cuidado. La niña que va creciendo pide una familia desde que comenzó todo esto dice "quiero a mis padres pero son incapaces de cuidarme, quiero una familia que me cuide". Pero la niña crece. Sus hermanos (aun pequeños) son dados en adopcion pero no ella (quizás porque ya es adolescente) y separados de ella; cosa que recuerda con enorme dolor pues ha sido su madre, pero que acepta por ellos.
    Esta chica sigue pidiendo una familia que no llega. A los 18 acaba su estancia en orfanatos y casas de acogida ¿donde ir? con su familia extensa que vive igual que sus padres. Entra por tanto en esta misma vida de lleno ( desde pequeñita los psicologos habían avisado de su ánimo depresivo y ansiedad) no es de extrañar. Se queda embarazada y acude a el hogar de acogida con su hijo en brazos diciendo " Por favor a él /ella dadle una familia, la que a mi no me disteis, yo si renuncio, no por no quererlo sino porque no tengo ni puedo; ya que a mi no me dieron yo no se de donde sacarlo". Perdió a sus padres, a sus hermanos y a su hijo , perdio su vida y nadie hizo nada porque para los organos competentes "sus padres tenían derechos y podían rehabilitarse" y ella.... ¿ella que? y sus derechos.....

    Hay que hacer algo. Debemos hacer ver que nadie es dueño de nadie y que la paternidad no debe ser una forma de propiedad, basarnos en la libertd del individuo.
    saludos
    laura

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