domingo, 6 de junio de 2010

Carta abierta sobre el Amor

Querida amiga y mamá adoptante en China, como el papá que te escribe:

La verdad… la verdad es dudosa cuando se tienen mil datos, imagínate cuando sabemos tan poco.
Sabemos poco del pasado de nuestras hijas, y menos del futuro de cada uno de nosotros.
Tu hija, sobre todo ahora, no necesita que le eches encima una carretada de dudosas verdades, nuestras hijas necesitan miradas que le transmitan algo fuerte y sólido, una pared de hormigón que les proteja, un cobijo que las acoja: tus brazos, tu amor, tu cariño, la mirada dulce que expresa: “para mí, no hay nadie más importante que tu”.
¿De donde nos puede venir esa seguridad? Si no de lo que no puedes dudar, es decir el amor que sentimos hacia ellas.
Ese amor es lo más importante.
Con todo eso se harán fuertes y seguirán su camino.

Hoy la moda es decir que hay cosas más importantes que el amor, que el amor no basta.
Qué error garrafal plantear las cosas de esta forma.
¿A quién se le ocurrió este titular de periódico que hoy tiene tanto éxito?
Me quieren decir que necesitamos comprender y aceptar el pasado de nuestros hijos.
Gracias por la acertada sugerencia, pero vaya forma de ofrecerla, quitando valor a lo que más lo tiene.

Para comprender todo de mi hija tendría que asumir que el amor no es lo básico.
Tendría que asumir nada menos que puede estar en contradicción con algo. Y no lo contrario, es decir que sin ese sentimiento tan potente todo lo otro que podamos hacer no es, ni será la mitad de eficaz.
¿se puede ser incondicional de un hijo sin amarlo por encima de todo?
¿Por qué demonio tienen que meterse con el amor?
Me dirán: "Nosotros no postulamos que el amor no es importante"
Pues díganlo bien claro entonces que el amor sí es fundamental. Por que algún despistado a lo mejor se confunde...
¿Puede un padre ejercer su papel sin que el amor hacia su hijo le guíe y le empuje a entenderlo todo, a aceptar lo aparentemente inaceptable?
También que llegado un momento tu hijo te diga: "me voy" y se va, para encontrarse, perderse, para buscar a su madre biológica, o una novia al otro lado del mundo, o la filosofía zen, la revolución y el plano inclinado de Marte o...

¿Lo racional nos empujará a los padres a ayudarles y apoyarles cuando algo así pase?
Pura quimera. Con tanta racionalidad a algunos se le ha ido la olla.
Cuando yo me fui, mi madre, que no había leído ni un manual de la madre perfecta, siguió siéndolo de puro amor a pesar de lo mucho que le dolió, y que así me lo transmitía.

¿No será que principalmente gracias a ese amor que puede sobre cualquier razonamiento, disfrazado de todo y lo contrario de todo, nos mantendremos fieles a esos niños que se van haciendo adultos y en el camino tomarán sendas que a veces nos parecerán una herida imposible de cicatrizar?
¿Y qué nos hace aguantar lo que sea?
No pienso a la búsqueda de la madre biológica, que también. Pienso a las mil y unas cosas que harán nuestros hijos en esa búsqueda de su ser, todas tan fundamentales para ellos y muchas difíciles de entender, imaginemos de apoyar (sin amor).
Viene al caso también otro error de planteamiento muy común.
Reside en la idea de que por que se ha detectado un caso "x" nos tenemos todos que replantear todo en nuestra forma de ser y de actuar, basándonos en aquellos casos como si fuesen la norma absoluta y no la excepción.
Así que cada vez que sale a la luz algo nuevo nos ponemos nerviosos, planteando a los dos segundos un cambio radical, pensando que eso seguro es nuestro destino y, por si a caso, corregimos también y desgraciadamente lo bien y lo bueno que estábamos haciendo.

Se llega al extremo, y últimamente se llega a menudo, de que por que hay unos pocos que actúan mal, todos se sienten en derecho de sospechar de un colectivo entero, y no sólo sospechar, si no condenar, sin derecho a apelación.

Los que escriben sobre esto tendría que pensar a las consecuencias de sus palabras, de vez en cuando... (supongo que se dirá lo mismo de esta parrafada :-)

Y los demás, por pertenecer a ese colectivo nos sentimos hasta culpables.
¿Culpables de qué?
¿Quizás de amar demasiado?
El grave error en el que podemos caer los padres - y en especial los padres adoptantes - es no saber separar el grano de la paja.
No ser capaces de distinguir entre una faceta que nace de las afirmaciones de los que ponen la lupa en los casos extremos, y la realidad de nuestro día a día.
Un cotidiano que es lo más común, digan lo que digan los que siguen sacando estadísticas cada vez más absurdas e infundadas.
Claro que aquello, y también lo otro nos puede pasar y nos pasa.
¿Pero la actitud cual tiene que ser?
Hay diosmio ¿qué voy a hacer?
O más bien: "en ese camino hacia la normalidad y la serenidad que oportunamente buscamos, viviremos con cordura y paciencia las diferentes situaciones en las que nos podamos ver y encontrar, también por el hecho añadido de que nuestras hijas son adoptadas."

Que mis hijas sean condenadas a sufrir por el hecho de serlo por suerte se lo han inventado algunos (que han encontrado amplísima resonancia en un mundo iper-conectado).
No soy tan inconsciente de no saber que sí, mis hijas pueden llegar a ser del grupo de aquellos sufridores, cada una tiene su personalidad, y nadie sabe hacia donde navega la mente fértil de un individuo.
Pero no le transmitiré nunca la idea de que la condena es inevitable. Por que no lo es.

A mis hijas le digo que la vida es preciosa, os miro y soy feliz, podéis ser felices, y cuanto más busquéis la felicidad más fácil será encontrarla. NO os rindáis al pesimismo. No creáis que los momentos de confusión, tristeza o miedo son los que más cuentan. No, lo que cuenta es la alegría de vivir, es el amor, es todo lo que habéis construido en vuestra vida, y sobre todo lo que construiréis mañana, la vida no es un elemento, por importante que sea, y menos un detalle o un momento, la vida no es sólo el pasado.
Tenéis mucho más futuro por delante, aprovechad de ello, no tengáis miedo a mirar atrás, pero que no constituyan esas miradas vuestra religión.
Éste es el mensaje que les repito mucho más que cualquier otro. En palabras y no sólo.

Paso a paso llegan más momentos en los que la vida se llena de temas que les pueden hacer sufrir. Y por esto no olvidaré nunca de recordarles que la vida es preciosa, y tanto más preciosa cuanto estemos convencidos de ello.
Lo malo sale levantando una piedra, como para que me dedique también yo a cargar las tintas.
Mi reto como padre es lo de de iluminar la parte mejor de su existencia.
Difícil conseguirlo si no me lo propongo.
Y cuando llegue el momento hacer de bastón, de colchón para sus caídas y de saco de boxeo para sus momentos de rabia.

¿Puedo hacer esto sin amar?
¿Y qué les consuela cuando aparece, y aparece y tanto que aparece!! Lo que tan bueno no es?
¿Explicaciones que no existen?
¿Justificaciones que no hay?
¿Teorías de expertos?
¿Análisis del complejo entramado político social de la existencia?
¿O los 4 tópicos que siempre se repiten cómo base de un concienciado padre adoptante?
Sí, se habla, se racionaliza, se explica, se aclara lo que se puede, y no serán mejores los que más han empollado los manuales del adoptante perfecto, ojalá así fuera, problema resuelto, a leer 100 libros ya se acabó el sufrimiento.
No, una vez más desgraciadamente no es así.

Cuando ya todo falla lo que al final necesitamos , ellas y nosotros, es una dosis extra de abrazos, besos, y de cariño.
Hay niños que parece que no quieren… son los que más lo necesitan.
No os rindáis.

Algunos se encuentran con padres que para quitarse un peso de encima les van soltando a cada paso lo bonito que es su pasado, sus raíces de dolor, su pobre mamá de China, el abandono y no sé que más, y lo mejor, sin que ellos pregunten, porque así lo ha decidido...
¿quién ha decidido que eso es mejor?
Hoy informan que es mejor adelantar a la infancia más temprana soltar los sapos que el adulto no es capaz de tragarse por el bien de sus hijos, hasta que otro experto nos dice lo exacto contrario.

NO quiten importancia a esa parte de nuestra labor de padres: es la parte que nos salva (y nos salvará) respecto a los no pocos problemas y traumas típicos de aquellos pueblos y sociedades que no ponen el amor, el cariño y los achuchones por encima DE TODO.
Allí donde la vida familiar no se basa en generosas y duraderas dosis de cariño y achuchones, donde la independencia temprana se valora más de lo contrario, aquellos podrían ser ejemplo de lo que no hay que hacer, y no lo contrario.
A pesar de que un ejército de expertos nos vayan diciendo que hay que aprender de los que "más saben"...

Un tiempo el vínculo era lo básico, hoy quizás sea más la identidad ¿y mañana? ¿qué nos dirán mañana?

¿Qué hago cuando me siento triste, el mundo va mal, parece que todo es una subida y que no tengo fuerzas o estoy simplemente triste y jodido?
¿Qué es lo que más me ayuda?
¿Que me expliquen con profundos razonamientos mis errores de perspectiva vital?
Algunos dirá: bueno... y yo también: bueno, vale.
Pero qué dulce es recibir un abrazo, una sonrisa… nunca sobra, abrazar a quien quiero y sentir que alguien me quiere: eso sí ayuda un montón, y hablar, claro que sí, habla mientras yo te escucho con atención hija mía, si me quieres hablar, pero deja que te abrace y que mi amor te tenga caliente cuando tienes frío. Si quieres.
Ahora que son pequeñas somos sus papás que podemos darles esa energía irrenunciable.
Pronto no seremos nosotros, o si tenemos suerte (que mucho no dependerá de nosotros, si no de ellas) un poco también nosotros.
Alegrarme de tener a alguien que me quiere, cuanto ayuda!!

¿Me quieren convencer de lo contrario? Están simplemente equivocados.
Como decía: ya llegará el momento en que los abrazos ya no se podrán dar y/o serán rechazados, pero por lo menos hasta ese momento quién me dice que no sirven o son menos importantes de las palabras, pues no cuenten conmigo. No es verdad.

Cuanto más leo y estudio: más me doy cuenta que hay teorías que demuestran una cosa, sin una pizca de duda por parte de sus autores, y en el libro a lado en mi estantería la exacta contraria.
EL SENTIDO COMÚN NOS AYUDE A ELEGIR LO ACEPTABLE DE CADA TEORÍA :-))

Vamos muy rápidos en estos tiempos, se destruyen columnas de la psicología cada par de años... salvo volver a recuperarlas al cabo de otro ratito.
Observo que justamente los adoptados más concienciados nos van contando por los codos lo mal que lo han pasado, lo pasan y algunos parecen decir que lo pasarán.
Una condena a cadena perpetua.
Vade retro satanás :-))

Me parece estupendo que me cuenten su experiencia, así me reafirmo en que como padre lo poco o mucho que puedo hacer es justamente poner el peso en el otro plato de la báscula. Transmitirles serenidad, cordura y amor puro, alegría, optimismo.
Cuando mi hija me hacen preguntas desgarradoras (¿desgarradoras?) a las que no puedo contestar cómo quizás me gustaría, tengo claro que por lo menos podré mirarla con la mirada limpia y segura: te quiero hija mía, es lo más sincero, honesto, firme y cierto que puedo ofrecerte.
Espero te sirva, lo comprendas, lo utilices como abono de tu fuerza, que sepas apreciarlo.

En definitiva ¿qué quiero y deseo como padre?
Que mis hijas sean felices tanto cuanto sea posible.
Es mi cometido de padre.
Mi finalidad principal conseguirlo, por la parte grande o pequeña que me toca, que sean serenas hasta que de mi dependa y en cuanto de mi depende.
Demostrarles que se puede ser felices: yo lo soy gracias a ellas. Sobretodo gracias a ellas.
Demostrarle el valor que tienen por el hecho de existir.
Ojalá consiga que sepan valorar cuanto todo esto es importante.
Yo se lo digo.
Y les diré además que seré feliz si me transmiten gratitud, a lo mejor cuando tengan 30 o 40 años, por ejemplo.
No por el hecho de haberlas adoptado, qué gilipollez, si son ellas que me han regalado a mi con su existencia la felicidad más grande, pero sí por que cuando alguien hace algo que me gusta le doy las gracias y espero meritarme de vez en cuando su: gracias papá, como yo cada día les digo y seguiré diciéndole gracias hijas.

Gracias es una bonita palabra, cuando es sincera.

Que sientan que aquí estamos, que sientan cuanto seguro estamos en que no hay nada más importante del amor que sentimos hacia ellas y que no hay dudas ni fisuras, esa es la pared que las protegerá, el cobijo donde sentirse a gusto y seguras, la incondicionalidad.

Cuando llegan a la edad oportuna vamos subiendo el nivel de temas. Y con cada una es diferente.
No me vengan con que hay que adelantar respuestas a las preguntas, ¿a qué preguntas? ¿según qué prisma y visión de las cosas? ¿el mío?
Y ¿cuándo y cuanto hay que adelantar?
Nadie tiene una regla que mida el momento oportuno. Cada niño es un mundo, cada padre es un mundo, cada familia es un mundo.
Pero esto no nos tiene que asustar.
Desconfío de los manuales sin dudas, de los expertos de tesis única, de los gurús que lo tienen todo claro y te dan instrucciones (a lo mejor haciendo del particular que han conocido en la consulta el caso que vale para todos). De los que me quieren vender la moto que el amor cuenta menos de otras cosas.
Las cosas se ven en el día a día. Con sentido común.
No hay que creerse que sólo los que han estudiado o se han formado serán buenos padres.
La cultura y la formación mejora la buena gente y hace poco efecto o ninguno en aquellos que buena gente no lo son.

Para ayudar a los que quizás lo necesiten, de todas formas, no funciona la actitud del juez, ni estigmatizar, condenar, y criticar desde un pedestal.

Hay que sacar lo mejor de cada uno.

Aquí también el amor juega una parte importante. Nunca sobra.



5 comentarios:

  1. Mucho amor, mucho sentido común, mente abierta y pies de plomo.

    Saludos

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  2. Gracias por esta reflexión,..., gracias de verdad, ayuda saber que alguien piensa así en esta ya tan larga espera. Gracias otra vez. Felisa

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  3. Yo, con todo lo que leo y escucho, siempre me quedo con una cosa, y que tu has dicho muy bien:

    EL SENTIDO COMÚN NOS AYUDE A ELEGIR LO ACEPTABLE DE CADA TEORÍA :-))

    No hay más....

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  4. Yo siempre digo: " ver oir y callar"....hay tantos casos como niñ@s.......si hay algo que intento trasmitir a mis hijas es que no hay que tomarse las cosas muy a pecho y mirar de todo siempre el lado positivo,es como mejor se vive.
    Mª Carmen

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  5. Muchas Gracias por ayudarnos a reflexionar.

    GRACIAS

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