lunes, 11 de abril de 2011

Actuaxitina complex (o alabanza de la procrastinación)

A veces pienso que podría ser útil entrar en la cabeza de mis hijas.
Me ayudaría, me digo, a dirigir mejor mis actitudes y mis intervenciones o a evitarlas, claro.
Podría, dependiendo de sus pensamientos, calcular mejor los tiempos, el tono de la voz, las cosas que hay que decir, o no decir, claro!!
Mi necesidad, mi prioridad es que sean felices. Es obvio.
Y con esa finalidad me pregunto no tanto si es bueno insistirles para que hagan algo - si sé que el hacerlo les vendrá bien insistiré de todas formas - pero sí, si justo ese es el momento más adecuado para empujarlas.
A lo mejor, mi presión a destiempo en lugar de ayudarlas les provoca más tensiones innecesarias.
Quiero hacer algo bueno, y el resultado puede ser lo contrario... ¿no será mejor evitarlo?
Si pudiera entrar en sus cabecitas...

A todos nos ha pasado que mientras estamos en pleno proceso interno de solución de un conflicto, de una preocupación, de la toma de una decisión o de cualquier otra cosa que requiera un tiempo, un proceso de desarrollo para tomar esa decisión, la intervención externa de alguien, aunque lo haga con finalidad profundamente positiva, al desplazar el punto de equilibrio que buscábamos, o que estábamos a punto de alcanzar, provoca como un leve empujoncito nuestra caída y además hacia el peor lado posible.
Creo que un tal señor Murphy teorizó profundamente sobre el asunto.
Otra cosa es que ese empujoncito lo pidan... todo sería más fácil. Si son pequeñas, pues está chupao.
Pero en ciertas fases de su crecimiento, parece más fácil entrar en su cabeza que recibir peticiones claras respecto a sus deseos.

No se trata de angustiarse, aunque cometamos errores siempre hay la posibilidad de rectificarlos. Si la voluntad es esa.
Tampoco se trata de ser un cagadubtes, para utilizar una expresión catalana que me parece muy eficaz ;-)
De hecho todo esto lo dudo, por que no tengo dudas de que acertar los tiempos adecuados es muy importante y valioso para conseguir el mejor resultado esperado. El problema es ese: acertar los tiempos...

Y los tiempos adecuados, estoy convencido, no son, ni muchos menos, los que resultan de la idea de que es mejor adelantar las cosas. Yo soy de los que piensan que es mejor esperar el momento oportuno, aunque tarde un poco.

En esa orgía del todo y ya, de la rapidez siempre, del estrés permanente hacia un movimiento imparable, lo de pararse a pensar, a reflexionar para buscar ese momento adecuado, no tiene muy buena prensa, que digamos.
El "no hacer nada" es mal visto por cantidad de "expertos" y una infinidad de gente de a pié (y motorizados también, o sea la mayoría).
Parece que esperar sea malo, siempre!! Aunque existan dudas sobre que ese hacer pueda ser un equívoco, hay que actuar rápido.
Como si la vida de nuestras hijas fuese una paella y que pasados 20 minutos no hay vuelta atrás, el arroz está pasado.

Estas semanas he leído en varios periódicos artículos sobre lo que ya se define como el síndrome de aplazamiento, de procrastinación, o algo parecido.
Ya tenemos servida una nueva grave alteración del comportamiento.
Una patología de la que sufre no sé qué porcentaje de la población. Y como todo el mundo en algún momento ha pasado por eso, todo el mundo se estará preguntando ¿estaré enfermo?

Los que aplazamos ciertas decisiones estamos bajo el punto de mira de los profesionales de la vida Ferrari.
Mejor cagarla ya!! que no hacer nada... ¿Seguros?
Pues lo siento, no estoy de acuerdo.
Por que resulta que, a veces, la mejor decisión es justamente la de no intervenir, dejar que las situaciones se desarrollen a su ritmo, en el que no es que no se haga nada, si no que se deja hacer también a los demás, paralizando una obsesión intervencionista que es el evangelio que nos ha llevado a la vida hipertensa que sufrimos, cuando lo realmente sano es que cada uno ponga su granito de arena sin necesidad de acciones trascendentales.

Imagino que habrá, como en todo, casos de excesos.
Dicho esto no me extrañaría que detrás del pulular de artículos y entrevistas sobre el tema haya algún laboratorio farmacéutico que tiene a punto un medicamento que "ayude" a los reflexivos a transformarse en tirachinas de decisiones.
 ¿Como se llamará?
Decisina forte... Actuaxitina complex... ;-)

Ya tienen un eslogan publicitario:
Transfórmate en una verdadera metralleta de decisiones: pum pum, pam, puuum!!
Y no dejes nunca nada para mañana... mañana es tarde!!

Diosmio, pero si mañana ya es hoy!!!

Artículo en ARA

Artículo en Noticias de Gipuzkoa

He leído más artículos en otros periódicos en papel, no encuentro la versión digital. Si alguien la encontrara por favor ponga el link con un comentario. Gracias!! Y sin prisas.

Hay una entrada en wikipedia a la palabra Procrastinación. Leedla es hilarante :-)
Ya empieza avisando:
"Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada, como revistas especializadas, monografías, prensa diaria o páginas de Internet fidedignas."

O sea que ya se avisa que no es muy fidegno, y sigue:

"La procrastinación como síndrome que evade responsabilizarse posponiendo tareas a realizar puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a su cometido. La costumbre de posponer, si bien no se ha demostrado cabalmente, puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna responsabilidad, acción o decisión."

Jolín, es que no se salva nadie... cuidado con leer libros... ¿estás leyendo este blog? ¿No serás un procrastinador?
Pero... procrastinador eventual o procrastinador crónico...¿?

Este mundo está loco.

5 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo, todo tiene que solucionarse ya, todo en la vida tiene que ser ya, en nuestro caso, con nuestra hija adoptatda, tienes que hablarla de su madre de china ya tienes que explicarla todo ya, tiene 4 años, aunque ella no te pregunte. si no habla bien al logopeda ya luego será tarde, tiene que aprender a nadar, andar en bici sin ruedines leer y escribir ya.
    Todo ya y luego nos quejamos de que nuestros hijos son impacientes y lo quieren todo ya.
    Yo creo que todo lleva su tiempo y tiene sus momentos, lo que pasa que si paramos a lo mejor pensamos en cosas que no queremos pensar y preferimos correr del logopeda a la piscina y de la piscina al inglés así no nos da tiempo a pensar en nada.
    Un saludo
    maría

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  2. Yo sufro de procrastrinacrión en estado crítico. Tengo la ropa en el tendedero sin recoger, el armario sin arreglar y llevo dos horas pensando en ir al Mercadona, y sin embargo estoy aqui leyendote y escribiendote. Hay que ver como avanza la ciencia, que han dado en el clavo...ya sabía yo que esto era una enfermedad. Faltaba ponerle nombre. ¿procra...qué?

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  3. Siempre que tomo una decisión o digo algo de lo que no estoy convencida...la cago (con perdón)...y luego me arrepiento y vienen las disculpas...Pararse a pensar...qué buena costumbre...Yo también creo que estoy enferma...lo siento....

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  4. Al final va a resultar que hay más locos fuera que dentro:-)))
    Encontré esto Roberto y en los dos primeros se ve que como es lo que se lleva lo relacionan también con el TDHA.........textualmente pone:

    La procrastinación también puede ser un síntoma de algún desorden psicológico, comodepresión o TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad)

    http://www.ciclodai.com/sandrapina/procrastinar/procrastinar.html

    http://elpersonal-elmayorvalordelaempresa.blogspot.com/2008/09/s2t2-procrastinacin.html#outer-wrapper



    http://www.neurodifusion.org/noticias/25-neuro-psicologia/8787-icomo-podemos-combatir-la-procrastinacion.html

    http://www.ciclodai.com/sandrapina/procrastinar/procrastinar.html

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  5. Y va otro este en un periodico de salud:
    http://www.elperiodista.cl/newtenberg/1887/article-75974.html

    pongo un trozo:
    Desde el prisma de la salud mental, la procrastinación tendría su raíz en la asociación de la acción a realizar con dolor e incomodidad, lo que finalmente se traduciría en una sensación de estrés. Este puede ser físico -como el experimentado durante actos que requieren gran esfuerzo- o psicológico, que se manifiesta en forma de ansiedad o frustración. De este modo, el acto aplazado pasa a ser percibido como abrumador, difícil, tedioso o aburrido, y el individuo opta por obviarlo.

    Lamentablemente, la cosa no se queda en eso y recientes estudios clínicos han demostrado que la costumbre de procrastinar puede llevar a una dependencia crónica de medios como Internet, la televisión o el uso de videojuegos para así satisfacer la compulsión de aislarse de la realidad. Es ahí cuando las luces de alerta deben encenderse, ya que tras estas actividades que parecen triviales, sobre todo en los adolescentes, podemos estar frente a uno de los primeros síntomas de un desorden psicológico como la depresión o al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

    Y nos son pocos los especialistas que tienen un diagnóstico sobre este fenómeno.

    El profesor de psicología de la Universidad de DePaul, en Chicago, Joseph Ferrari, asegura que al menos el 20 por ciento de los adultos pueden ser catalogados como "indecisos crónicos", personas que frente a la toma de una decisión, importante o no, se sienten confundidos, agobiados y prefieren dejar pasar la situación, perdiendo muchas veces la oportunidad de conseguir mejores cosas en la vida, ya sea en el plano profesional o emocional.

    Willian Knaus, profesor titular del Departamento de Ciencias de Evaluación de la Salud de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia, y ex asesor de Bill Clinton en temas de salud, propuso un modelo para entender y explicar cómo funciona esta conducta.

    Knaus, asegura que la duda y la baja tolerancia a la tensión y al fracaso, son los pilares de la eterna postergación. Básicamente, se trataría de individuos que temen a la equivocación, al éxito o simplemente a sentirse sometidos a una rutina. De este modo, comienzan a elaborar infinitas excusas para aplazar la acción, y a través de éstas, logran explicarse a si mismos, el porqué el resultado de tal o cual cosa no fue tan bueno como podría haber sido si hubiesen dedicado mayor tiempo o demostrado mayor interés.

    De hecho, el procrastinador /a, no se preocupa demasiado porque cree que sí hará aquello que viene postergando. Pasado el tiempo, la luz de alerta se enciende y allí comienza la ansiedad. El paso siguiente es mentirse con un "todavía tengo tiempo" y luego la desesperación.

    Pero más allá, los especialistas han identificado dos tipos de procrastinación: la que se ve en cuestiones cotidianas y la que afecta a los objetivos y proyectos fundamentales de nuestra vida: terminar los estudios, enfrentar nuevos rumbos laborales, comenzar actividades intelectuales o físicas. Así que la próxima vez que se diga a si mismo: "¿para que hacerlo hoy si aún tengo tiempo?, recuerde que la procrastinación es un mal actual, con diagnóstico definido, que acecha a no pocos sujetos, y que sin notarlo, nos puede robar la vida.

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