lunes, 2 de enero de 2012

2012... 2013... 2014...

Toca celebrar el 2012, obligación del optimismo inteligente.

Siempre el mejor año será el que viene, es decir que este será peor del 2013, pero mejor del 2011... Eso espero. Mejor, tiene que ser así. Seguro!
:-))
Un año más disfrutando de la adolescencia de la mayor, que con mayor razón nos comunicará que somos unos viejos, contará más canas, más arrugas, más de lo malo y menos de lo bueno, mientras esperamos que siga siendo al final de todo cariñosa cómo sólo ella es capaz de ser.

Un año menos de la dulce infancia de la pequeña que de momento sigue viéndonos (sobre todo a la mamá) como los mejores papás del mundo.

Un año más cerca de la adolescencia de Vio, mientras vamos echándole broncas todo el rato, por sus infinitas, sutiles, variadísimas travesuras y trastadas, esperando que nunca cambie, que siga igual de creativa, sensible y única.

Únicas, las tres, nuestros soles, nuestra vida, lo mejor que nos ha regalado la existencia, gracias por existir niñas.

Después viene todo lo demás, que no es poco, sin duda alguna, pero menos importante.

Es sano volver la mirada hacia atrás y recordar lo bueno y lo malo de lo que hemos disfrutado y sufrido. Recordar lo bueno, olvidar lo malo, o por lo menos pensar menos en este último.
Y es más bueno todavía esforzarse para pensar en positivo, decirse que hasta si las cosas van objetivamente mal, nuestra actitud puede hacer algo para que vayan un pelín mejor.

No podemos cambiar el mundo. Algunos quizás sí (estoy leyendo la biografía de Steve Jobs :-)) pero la mayoría de nosotros no llegará a tanto. Ni, por cierto, tiene esa ambición.
Seamos realistas, por que sí, podemos echar un cable con nuestra actitud a nuestro entorno más o menos pequeño, más o menos grande, para que nuestra existencia sea fuente de sonrisas.

Ns nos enfademos más de 5 minutos seguidos, 10 en los casos más graves.
No seamos orgullosos, seamos capaces de pedir disculpas cuando toca.
No tengamos miedo a decir algunas verdades que pueden doler, pero intentemos que sean aceptadas por nuestra clara buena intención y no vistas comos cuchilladas. Al final si no, es muy probable que la devolverán.
A todo el mundo le gusta que se aprecien sus cualidades y se perdonen ciertos errores o debilidades.
Nosotros mismos, los primeros.
Seamos capaces de sacar una sonrisa con frecuencia, sonreír es muy, muy sano.
También criticar puede ser sano, y en petit comité hasta divertido, pero la crueldad y el rencor, a la larga, nunca han sido fuentes de premios.
En defintiva: Amen.
Hoy toca ser buenos, después de las santas dudas de la anterior entrada.
Del año pasado hace a penas un par de días, mucho las cosas no tienen que haber cambiado ¿verdad? así que:

Feliz 2012 y 2013 y 2014... y mucha música, mucha salud, muchos euros, muchos amigos, muchos libros, mucha fantasía, mucho aire libre, muchos sueños, aunque sea con los ojos abiertos, muchos paisajes preciosos, muchos viajes, claro!!

1 comentario:

  1. :D
    (esa es mi sonrisa de año nuevo, y te la envío con todo mi cariño)

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