martes, 28 de febrero de 2012

Uno que no busca


En la lista de correo de AFAC, que reúne más de 1500 suscritos entre padres adoptantes, profesionales, curiosos... en estos día se ha vuelto a abrir un tema de conversación que siempre despierta mucho interés.

Os aconsejo apuntaros a dicha lista. Es muy interesante y tiene mucha historia!!

Os copio abajo el mail que he enviado esta tarde a la citada lista. El tema lo he tratado en otras entradas de este blog. Es, como se dice: de rabiosa actualidad!!
Aunque yo prefiera, en este y en otros temas, esa rabia, olvidarla del todo :-))
Serenidad!!


He querido leer con mi hija mayor algunos de los mensajes de la lista sobre la búsqueda de información sobre su vida antes de estar con sus papás, bueno la verdad que se ha aburrido rápido y me ha soltado la
frase típica, vaya rollo, qué motivados :-))
Y ha añadido una frase que sale en Kung Fu Panda 2, y que he buscado para copiarla exacta:

"Puede que tu historia no tenga un principio muy feliz,
pero eso no te hace quien eres.
Es el resto de tu historia, quien decidas ser."

Preciosa frase.
No existe la categoría "niño adoptado".
Cada niño es un mundo.
Y cada madre y cada padre también, con sus sensibilidades, idiosincrasias y un largo listado de palabros :-)
No hay normas que valgan para todos. Ni en un sentido, ni en otro.
Yo sinceramente me siento muy a gusto con esta forma de ver su vida, aunque sé que las cosas pueden cambiar, así como que las tres hermanas son personas, no iguales entre ellas.

No he buscado, ni voy a buscar. Tenemos papeles, una historia de trámites. 3 historias de trámites. Mi hija mayor ha viajado a China 4 veces.
En la última, cuando tenía 9 años y unos meses le pregunté si yendo a Chengdu quería visitar el orfanato y me contestó que lo que le interesaba en Sichuan era el Centro de reproducción del oso Panda,
donde de hecho pasamos un día precioso. Del orfanato ya había visto la fotos. No le interesaba más.
Fue un viaje que las niñas recuerdan a menudo para repetirme ¿cuando volvemos a China?
En ese viaje nuestro planteamiento fue disfrutar del País. Misión cumplida.
No voy a adelantarme en búsqueda de algo que ya conozco en una esencia que no requiere para ser más clara de detalles personales de los padres biológico de mis hijas.
Si ellas querrán y cuando quieran, haré lo que está en mis manos para que lleguen donde quieran y puedan llegar.
No hay dudas de que he puesto siempre énfasis en la segunda parte de esa preciosa frase:

".... te hace quien eres ... el resto de tu historia, quien decidas ser."

No olvido la primera, todo lo contrario. Ni con ellas. Quién nos conoce sabe que desde hace muchísimos tiempo las niñas están muy metidas como el papá :-)) en todo lo que es adopción.

"Puede que tu historia no tenga un principio muy feliz"
y no lo tiene.
Por que sea que su madre las abandonara (el padre ni le cuento) "voluntariamente" sea que unos desalmados la hayan arrancado de sus brazos, la esencia real de la cosa no cambia.
Quizás los adultos queramos sentirnos más ligeros de peso y cargo de conciencia, obviando que de una forma u otra, esa esencia es la misma.
La pobreza es más cruel y mucho más potente que un corrupto policía o traficante de personas.
La injusticia, la codicia está a la base de nuestra posibilidad de ser felices. Más directa o más indirectamente.
Como padre adoptante he asumido esta realidad y no me hace más ligero saber que su madre la depositó frente a un orfanato o en un mercado, una calle transitada por que la miseria, económica y de las costumbres a eso la hayan empujada.

A mis hijas, ya y en cuanto tengan instrumentos para analizar y enfrentarse a ciertos aspectos de la realidad, le diré en toda crudeza lo que muchas veces he repetido, en charla, foros, en mi blog.
En una situación de vida media nadie abandona a sus hijos, si no existe algún tipo de patología mental o de violencia.
Pero no me adelantaré a esa necesidad. No lo creo oportuno.

Sea cual sean los detalles de ese abandono, nuestra felicidad se basa en el dolor ajeno, pero NUNCA, nunca nunca me arrepentiré ni me sentiré culpable de su adopción, ni de que sus padres biológicos la hayan perdido. Por que, simplemente no tengo la culpa, no más de la de vivir en el primer mundo.
Por que no he deliberadamente favorecido el tráfico de niños y por que sí, estoy del todo convencido que mis hijas están ahora más felices que si se hubiesen quedado en una institución un día más de lo necesario.

Hay miles de matices, este tema puede comentarse desde muchos puntos de vistas y enfoques, y se podrían escribir muchísimas páginas, y de hecho se han escrito y se seguirán escribiendo.
Quería transmitiros uno de los puntos de vista, parcialísimo ciertamente, un planteamiento sobre el hecho de no sentir la necesidad de buscar más información de la que tenemos y la falta de urgencia sobre esa búsqueda.
Siento la necesidad de añadir, que mi trabajo me ha puesto en contacto con muchas familias, padres e hijos, que de esa búsqueda, lejos de traer más luces, han sacado angustia quizás evitables, innecesarias.
Pero la vida es dura, ciertamente.
Hay de todo, claro y todos somos diferentes. Lo de mejores y peores, no... creo que la mayoría de los que estamos por aquí tenemos razones para defender una postura u otra, ambas honestas y motivadas.
La conversación es sana, aunque en posiciones contrapuestas. La polémica, fácil de encenderse en temas tan caliente, fuera de lugar :-))

abrazos

Roberto Pili

3 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo...nada que añadir.
    Un Abrazo.

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  2. Ya hemos hablado de esto tu y yo y sabes mi opinión, tan cercana a la tuya.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Estoy de acuerdo. Los padres adoptantes somos un vehículo para su felicidad y ellas/os para la nuestra. Un día me contaba la profesora de mi hija, cuando tenía cuatro años, que le pidió a los alumnos de clase, que dibujaran a sus padres. Mi hija consciente, de su adopción, por que asi lo hemos querido sus padres adoptantes, le dijo que no podía pintarlos por que no los conocía. La profesora, desconcertada, reacciono rápidamente, por que nos conocía muy bien a los tres, y le dijo: "si puedes dibujarlos: eres alta como tu padre y tienes la mirada de tu madre". Cuenta la profesora que de pronto se le ilumino la cara a mi hija y se fue a pintar a su familia: a ella y a nosotros, sus verdaderos padres.
    Siento el rollo pero necesitaba soltarlo. Un saludo.

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