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Feliz Navidad

 Recuerdo que el autor de la primer parte de este blog solía despedirse casi todo el año con un "¡feliz navidad!" que nos dejaba algo extrañados... Después en Navidad nunca saludaba así, ni felicitaba con la manida frase cuando hubiera tocado hacerlo.  Así que copiando esa rareza, titulo el post de hoy Feliz Navidad. ¿donde está esa felicidad? Estoy repasando las antiguas entradas de Adoplandia y me he encontrado con esta que así se titula .  Que termina con esta frase:  Ojalá un día todos los niños del mundo puedan ser niños. En los últimos años todos los días hay un goteo de niños asesinados por bípedes que no pueden definirse seres humanos. Son la representación de hasta donde puede llegar la maldad. La maldad en estado puro. Vaya pureza...  Un enlace: artículo de la BBC Esther

Aflojar el ritmo

  Vivimos en una sociedad donde todo se ha acelerado de una forma diría casi inhumana. Entre los muchos efectos colaterales, evidentemente negativos, está la incapacidad de previsión. La necesidad de tomar decisiones siempre inmediatas. De dar y pedir respuestas rápidas. Directa consecuencia de la falta de sosiego, reflexión, análisis. Vivimos como si no hubiese mañana, pero no en el sentido del carpe diem, si no todo lo contrario. No somos capaces ni de disfrutar del presente, ni de planificar en lo posible el futuro. Si es cierto que il futuro no existe, porque es el presente que nos enseña lo que realmente estamos viviendo, es decir en definitiva lo mejor de la vida, también es cierto que pararse a pensar lo que desearíamos en lo que vendrá, nos ayuda a acercarnos a la posible realización de cualquier sueño o deseo. Hay que buscar siempre el equilibrio. Para encontrarlo tenemos que ralentizar, aflojar el ritmo, ser capaces de observar, de escuchar y de entender las diferencias. ...

¿una nueva etapa?

 El autor de este blog, que tanto éxito tuvo en su momento, ya hace tiempo que dejó de escribir, actualizar, publicar nuevas entradas.  Los eventos de la vida provocan, a veces, cambios muy profundos en la realidad del mundo y en lo personal. Me dice que ya no puede seguir escribiendo.  Me pareció una pena que Adoplandia se perdiera en el olvido, como siempre pasa cuando una publicación se convierte en un archivo de cosas pasadas.  Le propuse de ocuparme del blog. Se lo está pensando. De momento me deja publicar este pequeño texto que servirá para verificar si todavía hay lectores que pasen por aquí. En caso de que sí, ya verá si deja que me ocupe de este espacio lleno de emociones e historias personales. un saludo Esther