Aflojar el ritmo
Vivimos en una sociedad donde todo se ha acelerado de una forma diría casi inhumana. Entre los muchos efectos colaterales, evidentemente negativos, está la incapacidad de previsión. La necesidad de tomar decisiones siempre inmediatas. De dar y pedir respuestas rápidas. Directa consecuencia de la falta de sosiego, reflexión, análisis. Vivimos como si no hubiese mañana, pero no en el sentido del carpe diem, si no todo lo contrario. No somos capaces ni de disfrutar del presente, ni de planificar en lo posible el futuro. Si es cierto que il futuro no existe, porque es el presente que nos enseña lo que realmente estamos viviendo, es decir en definitiva lo mejor de la vida, también es cierto que pararse a pensar lo que desearíamos en lo que vendrá, nos ayuda a acercarnos a la posible realización de cualquier sueño o deseo. Hay que buscar siempre el equilibrio. Para encontrarlo tenemos que ralentizar, aflojar el ritmo, ser capaces de observar, de escuchar y de entender las diferencias. ...