lunes, 29 de enero de 2007

Viajar con niños

Bueno, el título en realidad tendría que ser viajar con tus hijos.

En el año 1999, María y yo, fuimos buscar a Paloma Qinling. Casi 3 años después, cuando Paloma tenía 3 años y medio, fuimos a buscar a su hermanita Violeta. Era diciembre, en los dos casos. Es decir frío, mucho frío, en Pekín hasta 17 grados bajo cero.

En Chengdu, en el primer viaje, hizo días no tan desastrosos en cuanto al tiempo, pero recuerdo también ese gris que cubría todo del mismo color incoloro, mirando desde la ventana del hotel, mientras la pequeña, hoy la mayor, dormía tranquila en su cuna.
No podemos olvidar esas miradas de papás primerizos, emocionados y enamorados, sin poder casi pegar ojo, felicidad al estado puro...

En Changsha, donde nos quedamos poco más que un suspiro, por culpa de no se qué reunión general de todas las industrias electricas de China, recuerdo que volviendo del restaurante nos pilló una aguanieve ventosa y molesta... con dos niñas, bueno, con 4 ya que estaban con nosotros G. y R. y sus pequeñas.

Otros 3 años pasaron y fuimos a buscar a Blanca Chun, esta vez en marzo.
Familia numerosa, numerosos viajeros : 3 familias y 8 niñas, más niños que adultos.

¿Es complicado viajar con niños?
Más complicado que viajar esposo y esposa solitos, sin duda.
Por supuesto será difícil poder disfrutar de una tranquila velada en el restaurante deseado, escuchando entre palabras pronunciadas en voz baja, el sonido placentero de la música, saboreando un buen vino... sin miedo que una manita te arranque la copa o sus lloros te enfrenten a las miradas ostiles de otros menos paternos comensales.

No, hay cosas que no serán ya iguales. Y cuantos más niños, menos iguales a cuando los niños estaban en la imaginación, o ni allí. Como hay mucha gente que se encuentra en esta condición es fácil entender esas miradas que sólo indican: "me estás jodiendo la cena con tus hijos pesados"
Están tan lejos de entender las razones de los padres, que ni merece la pena intentar explicarlo para buscar un soplo de comprensión.

Sí hay que lidiar con esto. Y con otras cosas.

Tampoco podrá ser el despertarte por la mañana a la hora que te apetezca, ducharte sin prisas, desayunar relajadamente...
Viajar con los hijos es otra cosa.
Pero es que este viaje, lo que hacemos los papás que adoptamos, cuando vamos a buscar a un hermanito, una hermanita de nuestras futuras gamberras, también es otra cosa.
MUY otra cosa.
Es parte fundamental de la historia familiar, en nuestra familia los niños son la parte fundamental y esencial del todo.
Los papás no somos sin hijos, somos otra cosa. Y los papás, ciertos papás, no quieren estar ni dos semanas, en realidad ni una, lejos de la parte esencial de la familia.

No vamos a visitar China. Vamos a vivir y gozar (y sufrir en algunos momentos :-)) el crecimiento de nuestras familias.
En definitiva, hay componentes fundamentales en esta experiencia, que a mi modesto entender tienen que valorarse en toda su importancia, sobreponerse a otros factores y resolver las dudas de si viajar con niños o dejarlos a casa hasta la vuelta de China:

A) La familia crece y se deja un trozo de ella aparcado con los abuelos...
B) La familia crece compartiendo desde el primer momento lo que será la vida de cada día.

María y yo lo hemos tenido siempre muy claro.
Momentos tan importantes de nuestra historia común, lo son en toda su plenitud, también por que nadie de esta común historia se deja en otro sitio.
A pesar de los pesados que puedan llegar a ponerse nuestros hijos. A pesar de lo que por supuesto habrá: momentos de verdadero cansancio.
Señores, hay que empezar a entrenarse ¿no?

No miremos a los 15 días de estancia en China, miremos al futuro, a un futuro a lo mejor bien lejano, en ese tiempo por definir cuando lo que se ha sembrado crece.
Compartir con tus hijos algo tan trascendental como la entrada en la familia de un nuevo hijo, es sembrar semillas de calidad extraordinaria.
No sembrar en la primavera de nuestra experiencia en China, significa renunciar desde el principio a un árbol bien fuerte, a lo que apoyarse en el futuro.

Hay amigos que me ejemplifican complicaciones para contraponer a esta absoluta convicción: viajar con niños sí, y otra vez sí. Complicaciones que a su decir pesan a favor de las reticencias del viaje familiar.
Es un viaje familiar.
Es un viaje seguro (el viaje a China).
Pero no todos vemos las cosas de la misma forma.

17 bajo grados bajo cero son un problema, esto nadie lo niega, pero para algunos suficientemente grande como ni pensar en enfrentarse a ellos. Para otros una situación a la que enfrentarse y de la que se puede perfectamente salir airosos...

Mis hijas necesitan alguna respuesta menos: han visto como han llegado, lo han vivido con sus hermanas.
No han tenido que sufrir noches de añoranza para unos papás desaparecidos... ¿donde están? ¿donde han ido? a buscar a una hermanita... una hermanita china, buff qué lejos, tendrá los ojos achinados? Llorará, mi mamá cuantos besos le habrá dado cuando yo no estaba?
¿De donde la han sacado?
¿Por qué llegáis tan cansados que ya queréis sólo iros a la cama... a no, no os vais, tiene que comer la chinita, vaya pesada esta chinita... os habeis ido dos semanas lejos de mi para recoger y traer a mi casa esta cosa?
¿no la podéis devolver?

Atención: viajar juntos no te salva de estos comentarios, pero les será más fácil entender que no, la verdad que devolver no se puede.

Para unos hermanos adoptados, participar en el viaje, en un viaje como aquello a lo que nos referimos... es algo tan fundamental como respirar en el futuro. Respirar a un ritmo menos entrecortado por las dudas, la imaginación y los sueños.... es algo que han visto y ya es parte de ello, de su historia... de nuestra historia.

No se trata, en este viaje, de disfrutar de unos días de descanso. Se trata de vivir todos juntos una experiencia irrepetible, hecha de situaciones inexplicables, que vividas y vistas con nuestros ojos adquieren unos colores todavía más especiales, colores que nuestros hijos merecen descubrir personalmente y en directo.

Compartir con ellos el espacio de una habitación de hotel en lugar de compartir por teléfono la soledad de la distancia, les ayudará a vivir más serenamente el futuro. No es una exageración.

No niego que, en algunas contadas ocasiones, hay motivos de peso, que contradicen este escrito. Pero son casos excepcionales.

La norma, para todos los que tenemos hijos y vamos a adoptar una hermanita o un hermanito, en China, tendría que ser la de viajar con ellos.

El miedo o la pereza a enfrentarnos a las incomodidades no pueden ser un motivo de peso, en esta decisión tan transcendental para la claridad de nuestro futuro familiar.

Bueno, es la primera parte, seguirá otra por que lo de viajar con niños tiene para muchas palabras...

viernes, 12 de enero de 2007

La batalla del pipí


Son casi las tres de la madrugada, duermo poco, a veces poquísimo. Esto, que en el fondo es un hecho personal, lo voy a aprovechar para hablar de un problema que preocupa a muchas familias.
Que no seamos pocos los que tenemos hijos que tienen problemas con los pipís nocturnos lo demuestra el hecho que en los supermercados exponen todo un catálogo de pañales de hasta no sé cuantos kilos y años de edad.
Y si se exponen quiere decir que se venden y se venden quiere decir que hay siempre más niños con un problema de control del pipí.
Hay muchos motivos que pueden ser causa de esta situación, a menudo más de uno coincidente.
A menudo díficil de identificar o dificiles de encontrar todos si son más de uno. En algunos casos puede ser necesario acudir a un profesional.
De momento no hemos querido agobiar a la niña con tratamientos e instrumentos de tortura. Pero ya empieza a tener edad de encontrarse en situaciones desagradables por este problema.
Es posible que haya otros problemas a atacar, pero lo cierto es que uno de estos problemas es la profundidad del sueño de mi hija.
Siplemente: no se despierta.
La he llevado al baño ya 4 veces, desde las nueve y algo a las tres de la madrugada. No ha bebido mucho, pero cada pis es una catarata.
Quien la conoce un poco ya no se impresiona, pero lo cierto es que puede eliminar litros de líquido a pesar de haber bebido casi nada.
Entonces ¿cómo pedirle que no beba? Bueno, se lo pedimos y nos hace caso.
La despierto, mejor dicho intento despertarla, la llamo, la muevo, pero no se despierta. La levanto, casi de peso, en brazos, pesa eh! Se sienta en el water, hace pis, pero sigue dormida!!!
Le hablo suavemente, si bien con cierta decisión e insistencia, recordandole lo que quería conseguir antes de irse a la cama: ganar otra batalla.
Lo conseguiremos!!
Me mira, parece despierta.
No estoy tan seguro.

El juego ahora, que hemos decidido de hacer otro intento en serio (uno nuevo ya ha habido varios sin llegar a conseguir nada o casi nada) es que se trata de una batalla.
He tenido dudas sobre este planteamiento, por qué: ¿y si no lo conseguimos? cómo se tomará esto de haber perdido la guerra¿?

Bueno, no perderemos. Sencillo ¿no?
Nunca se pierde cuando se intenta conseguir algo que cuesta mucho trabajo. Aunque no hayas llegado hasta la meta final.
Iré otra vez, la quinta.

Bueno, resulta que ayer hablando del tema antes de ir a la cama, me suelta: papá a lo mejor la señora en la que he estado en la tripa se hacía pipí por la noche ¿verdad?
Puede que también el señor, por que el señor pone su semillitas y eso cuenta mucho ¿verdad?

Me dejaré de comentarios, por que me he quedado tan sorprendido como vosotros.
Hoy 7 años dan para mucho.
Mientras me contenía... (estaba a punto de ir a comprar pañales de talla 14 años! )
me salió esta respuesta: Eso hija mía no lo explixca todo. Por que si eso lo explicara todo, también todos los hijos serían iguales, idénticos a sus papás, y sabes que nos es así.
Hay que luchar para conseguir las cosas que se desean y los hijos consiguen siempres nuevas cosas con respecto a sus papás.
Así que aunque la señora que te ha tenido en la tripa se hacía pis todas las noches, no es justificación suficiente para que tu no te esfuerces para no hacerla.
Mamá y papá van a ayudarte, pero tu piensa mucho en que tienes ganas ya de no usar pañales por las noches. Si lo vas pensando al final conseguirás despertarte y no se escapará el pipí.
Necesitaremos un poco de tiempo, pero ya verás que sí.

Bueno, a ver si lo conseguimos, ya os contaré.
Feliz año!!!

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