domingo, 31 de agosto de 2008

un viaje siempre son muchas cosas

Nuestro viaje a China, verano 2008.
Sigo la narración empezada e interrumpida hace unas semanas.

Nos planteamos un viaje con muchas expectativas.

De pasarnoslo bien, de romper con la rutina, de conocer nuevos lugares, de conocer a las personas, su realidad y en su propio espacio.
Deseabamos reforzar los vínculos con un país excepcional.

Volver a los lugares conocidos, para descubrir las novedades y recordar todo lo visto.
Empaparnos con China y su gente.

Aclaremos: viajar para aprender y sumergirse en el espacio privado de sus habitantes es un plan demasiado ambicioso y casi poco realista, con los ritmos viajeros que llevamos en estos tiempos... Cuando se viajaba meses o años, con etapas de semanas y semanas en un mismo lugar, sí que podías esperar de llegar a tocar algo más de la superficie.

Pero hoy...

A pesar de lo dicho, no todo está perdido, mucho depende de la actitud y de las curiosidades de cada cual.

De los encuentros, de la disponibilidad a escuchar y a prestar atención a los que pasan y a lo que sucede a nuestros alrededor.


Si viajas con niños, o con muchos niños, cómo fue y es siempre nuestro caso, tendrás que adaptar necesariamente el ritmo y admitir renuncias, una detrás de otra.


El principio de la adaptación y de la mente abierta es uno de los secretos del viajero y del éxito de cualquier viaje.

Si somos capaces de no olvidar este aspecto, dos que son lo mismo: adaptación y mente abierta, pueden pasar mil cosas, y pasarán, algunas o muchas hasta desagradables, inesperadas e indeseadas, pero el tiempo y la memoria, poco a poco, preservarán y moldearán una visión del conjunto que, en definitiva, será más exacta de lo que fue el viaje.
Una visión limpia de la suciedad de detalles inútiles.

Cuenta más esta visión, y es más certera, que la influencia aparente del presente inmediato, cuando, por ejemplo, has discutido por una tontería y el enfado te está amargando unas horas. Hecho inevitable, por cierto.


Eso se olvida.

Y lo que queda son los ojos llenos de imágenes, el espíritu lleno de emoción y la cabeza llena de recuerdos, las ganas de volver o de repetir la experiencia.

Las libretas cargadas de notas y el disco duro de jpg

La primera imagen que abre esta entrada la he tomado en Chengdu, primera etapa de nuestro viaje, si bien comentaré algo del aeropuerto de Schirpol, donde pudimos observar un ejemplo de civilización y convivencia que no se me olvida: en el Centro de meditación y silencio, que ofrece el aeropuerto, junto con muchos espacios de uso libre, pudimos ver un cristiano rezando, un musulmán que se preparaba para hacer lo mismo, dejando la maleta en la entrada, quitándose los zapatos y dirigiéndose con sus zapatillas a un espacio donde lavarse los pies, otra persona que hacía yoga, y dos callados y curiosos asistentes, todos en el mismo espacio...

Esto es posible en este mundo.
Qué pena que no lo sea en cualquier lugar del mundo.

La primera foto, decía, está tomada en el Museo de Cerámica en un callejón de entrada a la zona donde surge el templo de Wenshu.

La segunda foto es en el hotel Yinhe Dinasty, donde nos alojamos.


La tercera, con las niñas sentadas en un rellano de la escalera del Pabellón, está tomada en el "Parque del Pabellón para Admirar el río" un lugar muy agradable, que se merecerá una entrada a parte, por los bambú, la poetisa Xue Tao, por las vistas del río, por el sonido de las cigalas, por los jugadores de Mahjong, bajo la fresca sombra de los arboles... y el té, y cientos de personas aparentemente interesadas sólo a sus fichas de mahjong, a buscar un poco de refrigerio frente a enormes ventiladores, hasta que se desata otro espectáculo con la llegada de la comida que atentos camareros van cargando y llevando a las mesas de una forma muy eficaz, cómo podéis ver en estas últimas dos foto.

Lo mejor de un viaje es su memoria.
Bueno, cuando se escribe es necesario utilizar afirmaciones contundentes, para no aburrir el lector con demasiados a veces, en algún caso, con los casi siempre.
Pero es cierto, que si esas horas en el parque fueron de lo más agradable, es también indudable, por que es lo que siento mientras escribo, que ahora, cerrando los ojos y rebobinando a cámara lenta los detalles de aquel día, no dejo de disfrutar con el recuerdo.
Todos pudimos disfrutar, menos Michi y su pequeña, que tuvieron que volver al hotel por los efectos de un virus, casi seguramente traído de España, que quitó a Carmen la energía para participar a pleno ritmo, el suyo, en unos días de estancia sichuanesa.

jueves, 28 de agosto de 2008

A veces necesitas un mapa


A veces echas a faltar un mapa, que te ayude a cruzar temporadas complicadas de la existencia.
Te gustaría saber con antelación cuando acabará ese trozo de camino áspero y duro, incierto...
Sabes que pasará y que siempre llega un momento en el que la subida se hace bajada, y podrás permitirte de recuperar aliento.

Pero a veces cuesta creer las verdades más obvias. En todos los sentidos.

Hay noticias que afectan más de lo que podías imaginar al recibirlas.
Hay acontecimientos que asumen el valor emblemático de la certeza... y eso duele.

Pero el tiempo es un molino que nunca se para, y aunque la rueda vaya más lenta cuando el río reduce su caudal, pronto llegan las lluvias, el fresco y la alegría.

Así que nada.
Adelante. Mañana más.


Tengo un viaje maravilloso que contar, a pesar de todas las incidencias (bueno de una, una sola).
Y cientos de imágenes que me ayudarán a explicaros lo extraordinariamente maravilloso, terrible y bello, emocionante que es el país donde han nacido nuestras hijas.


El título de esta imagen podría ser:

Etnia y coche, con moto...

Las chicas trabajan en el parque de Zhang Jia Jie. Se hacen fotos con turistas (casi exclusivamente turismo interno, muy pocos narizotas vimos en los 4 días que estuvimos en esta zona de la provincia de Hunan, pese a ser un lugar realmente extraordinario, tanto que ha sido declarado patrimonio de la humanidad)

No os podéis imaginar lo atenta que están a que nadie saque una foto sin su permiso. Permiso que se concede previo pago, obviamente.
Estas imágenes las consiguió Paloma, nuestra lanzada reportera gráfica.
Supongo que no sospecharon de que una niña pudiera esconder bajo la inocente apariencia de la curiosidad una cámara de foto digital.

Y click!!

domingo, 24 de agosto de 2008

Adiós Fernando

Me hubiese gustado, esta tarde, volver a empezar a escribir aquí de otros temas.
Pero ¿hay algo más importante que mandar un abrazo a la familia de Fernando?

La vida es un hilo que se puede romper en cualquier momento.
Acabo de leer la noticia... costernación, dolor, tristeza, impotencia...

Adiós Fernando



Así era Fernando Hernández Pelayo:

Una historia interminable...

Carta a Mei Ming



Noticia

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Extremadura al día

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viernes, 8 de agosto de 2008

De vuelta


Hemos llegado a Barcelona, y toda la familia está otra vez junta, después de este viaje lleno de imágenes, de noticias, de lugares, de recuerdos ya, que esperan ser contados.

A la vuelta he podido leer al despertarme la buena noticia de que las asignaciones ya han sido emitidas por el Centro Chino de Adopciones.

Hemos estado un día más juntos con nuestros amigos Pepe y Michi, y las niñas Rosa y Carmen, saboreando cómo un caramelo, del que poco a poco se quitaba el amargo de la separación, las narraciones que íbamos haciendo a María, las experiencias vividas mientras ella estaba lejos.
Mando desde aquí un saludo a Javier y Ling Xiao, compañeros de viaje y preciosa guía que nos ha permitido cruzar tantas provincias con absoluta tranquilidad. Ahora están en Pekín y esperamos poder pronto volver a vernos. Javier ya ha publicado varias fotos en su Mundo Paralelo.

En la mesa del despacho, que me reclamaba desde el primer día, una pequeña acumulación de papeles, y en el buzón de correo muchos mensajes que espero poder contestar cuanto antes.

China nos ha saludado con la llegada del tifón Kammuri, viento y lluvia, que hacía bailar el avión parado en la pista (y si hubieramos salido por la tarde quizás nos hubieramos quedado en tierra, una última descarga de energía en Hong Kong, una nueva anécdota de las cientos que han llenado tantos momentos de nuestros 18 días de viaje.
Al final acabó sólo con una carrera para conseguir coger el vuelo en París y un retraso de un día en la llegada de las maletas.

China extraordinaria...
Mañana estaremos haciendo otra vez las maletas, por que la parte de familia italiana reclama de estar con las peques (y un poco también con los papás :-)

Espero allí conseguir ordenar las notas, las fotos y las ideas, y descansar un poco, de paso.

Una carta muy acertada

Por Santiago Rosales. Barcelona.
Publicado en El País 8/8/08

China es injustamente tratada.Parece que Occidente ha olvidado que China está haciendo en una generación lo que la mayoría de los países occidentales han hecho -y aún no han acabado de hacer- en siglos.

Cuando Occidente reclama derechos humanos a China parece haber olvidado que, aunque nos consideremos paradigma de la democracia y paladines de los derechos humanos, tan sólo un par de generaciones atrás aceptábamos la esclavitud como normal y, aunque oficialmente abolida, sus secuelas perduran hoy.

Occidente parece haber olvidado que no hace mucho, en la Revolución Industrial del Siglo XIX, aceptábamos el trabajo infantil en fábricas y minas, y que hoy seguimos utilizando mano de obra barata, baratísima (e infantil), de países en vías de desarrollo para fabricar productos de consumo en nuestros países desarrollados.

El Occidente democrático, civilizado, culto y modélicamente respetuoso con los derechos humanos al que todos orgullosamente pertenecemos, este Occidente nos ha regalado las perlas de un Abu Ghraib, un Guantánamo, unas penas de muerte cuestionadas pero no anuladas, unos florecientes negocios de prostitución infantil, unas Operaciones Cóndor (por citar una bien conocida) para defender dictaduras.

Nuestro modélico Occidente, a pesar de disponer ya del potencial tecnológico necesario, no se decide a lanzarse de lleno de una maldita vez al desarrollo de las energías limpias y librar al planeta de su dependencia de los combustibles fósiles.

Por su cultura, el chino procura no ofender ni criticar nunca a un interlocutor -y menos en público-, y tampoco necesita demostrar que es mejor que otros aireando defectos ajenos. Pero sería un error confundir esta educación china con debilidad.

Por honestidad, Occidente haría mejor en no exigir a otros lo que ni él mismo cumple y mostrar cierto respeto por un país que, no lo olvidemos, está ganando -o ha ganado ya- su primera y más importante primera batalla: la batalla contra el hambre que sufrían sus gentes, y está caminando hacia la modernidad con una inteligencia que salta a la vista.-

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