domingo 19 de julio de 2009

Explicar lo inexplicable


... cuando, de repente, entrando en la sala vislumbras, detrás de una cortina, en otra salita, a los pequeños dormidos, algunos asustados, la mayoría tranquilos en los brazos de sus cuidadores... y una mamá casi grita: "están aquí, están aquí!!" y todo el mundo estira el cuello para poder ver algo...

Esta vez estábamos en Guangzhou, capital de Guangdong.
11 familias emocionadísimas, y nosotros dos, Tomás y yo, sólo un poquito más tranquilos, sólo un poquito.
La cita para la entrega era a las 14.30. Lleg
amos muy puntuales.
La mañana la habíamos pasado todos juntos, esperando que desde la oficina central del banco trajeran los casi 500.000 yuanes necesarios para los trámites.
En el lobby del hotel Holiday Inn, mientras llegaban los paquetes con los carritos, todo el mundo deambulaba intentando bajar la tensión: ahora que no faltaban más de unas horas para el encuentro tan esperado, se cortaba, esa tensión, cómo si fuera sólida y al mismo tiempo parecía un vapor espeso que se expandía por el entorno contagiando a todos, a pesar de que algunos intentaran disimular o aparentar que todo estaba controlado.
Algunos ceniceros se llenaron rápido, mientras el atento personal del hotel intervenía sólo para pedir que bajaran la voz algunos de los hermanitos que jugaban a perseguirse por el hall del hotel.
Cogimos el autobús y llegamos al registro civil.
Antes de entrar nos tomaron la temperatura a todos, los controles por el temor a la gripe A, se repetían, y se repetirán a lo largo del viaje una y otra vez. Todos en perfecto estado de salud (y alguna pastillita de Paracetamol por si a caso).
Las niñas y los niños están en la salita.

El registro de Cantón se ha trasladado en el 2007, por lo que también para mi el lugar es una novedad. Subimos a la planta 8.
Antes de que toque a nuestras familias se entregan 3 niñas a familias americanas, las tres con necesidades especiales.
Llaman unos nombres, la pareja se levanta del sofá donde esperaba sentada, y se acerca, parándose a unos metros de la cortinilla...

Unos segundos que parecen eternos, y la cortinilla de colores chillones se abre y aparece una cuidadora con una pequeña de ojos rasgados y muy abiertos, que mira alrededor.
Los papás entregan la carta de Invitación, y el papá coge en brazo a la pequeña.
La niña se ag
arra a su camiseta, acerca su cabecita a la grande del papá, es increíble cómo en un segundo parece sentirse a gusto y segura en el delicado abrazo de su recién estrenado nuevo padre, todos nos miramos sorprendidos.
La niña tiene los pies totalmente torcidos, pero con sus piernitas delgadas también se agarra al pecho grande del padre, fotos, lágrimas, sonrisas.

Nadie escapa a la emoción.

Nadie puede evitar sentir cómo un hormigueo, descargas de una extraña energía que no para de subir y bajar por la columna, oleadas de presión en el pecho, brotan las lágrimas en las caras sonrientes, carne de gallina, hasta un momento de vértigo...

La siguiente niña tiene algunos añitos, no sé si 4 o 5, no es evidente que tipo de patología tiene, pero pronto todo el mundo descubrirá que no le falta aire para gritar con desesperación, cuando la cuidadora la deja en
las manos de sus papás. Intentan cogerla en brazos y ella se retuerce, y no quiere, no quiere y llora, grita, desesperada, desgarrada.
Sus papás se esfuerzan por mantener una sonrisa que es más bien una mueca de angustia y tristeza porque la situación no es nada fácil.

Se apartan en un rincón un poco más protegido de las miradas de los demás, mientras siguen entrando nuevas familias de otros países a la espera de que le toque su turno.
Los gritos desesperados de aquella niña seguían cuando media hora más tarde nuestro grupo subió a la planta 9 para cerrar los trámites del primer día.

Unos segundos después salió una niña, de unos 3 o 4 años, andaba solita, sin ayuda, a pesar de que le faltara una piernita, hasta un poco más abajo de la rodilla.
Sonreía, con una sonrisa maravillosa, de oreja a oreja, bella como la niña más bella del universo entero.
Se nos encogió el corazón y fue para todos una bofetada, esa sonrisa y la mirada que no podía evitar caer en el calcetín blanco que cubría la piernita mala, nos sacudió enteros, cómo un terremoto que hace vibrar hasta los cimientos más sólidos, y todas nuestras seguridades e inseguridades, la sonrisa inmensa de aquella niña nos decía sin pronunciar una sílaba lo que es este mundo y lo cerca que están los opuestos en este planeta.

No pudimos ver la cara de sus papás en ese momento, porque para ella se había reservado una habitación y la puerta se cerró oportunamente nada más entrar la pequeña.

Después fue el momento de nuestras familias.
El torbellino de emociones
dio otra vuelta rápida y sentí que estábamos en otro lugar aunque fuera el mismo sitio.
Empezaron a disparar las cámaras y una a una salieron las pequeñas y los pequeños, cada mirada de la no poca gente que allí estaba, merecería una párrafo especial.
Explicar lo inexplicable es complicado.

Seguramente por mi escaso nivel de castellano me faltan palabras, pero quizás dominando el entero registro de adjetivos, tampoco se pueda dar cuenta exacta de lo que se siente en esos momentos.
Por que además, si pudiera elegir una sola familia podría intentar la descripción, pero allí estaban mamás, papás, hijos, parientes y hasta amigos, y cada cara, cada mirada, cada gesto, palabra o suspiro era por si solo todo un poema.

Sobre aquellos ojos un velo de humedad, y el reflejo de un arcoiris de sentimientos, ilusiones, miedos y alegría, colores que se separan dejándose ver por un momento y un instante después desaparecen haciéndose pura luz.

La experiencia de encontrarte con tus hijos es una explosión de todo, a veces esa energía se transforma en una aparente calma total, como en el ojo de un huracán, o al contrario, todo se sacude entre sollozos y palabritas repetidas 100 veces: no, no, cariño, cariño, papá, mamá, no, no, y objetos que se empujan en las manos de los niños esperando que su atención se distraiga del llanto y de la angustia...
Muchas niñas se durmieron al instante.
Otros empezaron a jugar cómo si no hubiese pasado nada.
Otr@s aceptaron con agrado la galleta o la tortita de arroz...
Otros negaban con la cabeza, intentando escapar de la situación...
Otros lloraban en silencio...
Otras se reían...
Muchos pasaban de un estado a otro, y vuelta a empezar...

Y los padres, hermanos, abuelos, amigos y todos los presentes de pie o sentados en los sillones, levántandose y volviendo a sentarse, una dos diez veces, comentando, abrazando a sus peques metidos en una especie de bola de cristal...
Intercambiando miradas.
Una mirada que era enterita un tocho de 500 páginas de palabras.

Termino aquí, de momento, la crónica de este viaje que para las familias todavía no ha terminado, ya que volverán a casa el próximo fin de semana.
He llegado antes de ayer, pero un trozo grande de mi cabeza sigue estando allí.
Me encuentro a menudo con la mirada perdida y el pensamiento vagando en los recuerdos recientes.
Nadie puede saber lo que son, sin haber vivido directamente aquellos momentos.
Tampoco la experiencia cubre el inmenso abanico de sensaciones.
Las he vivido en la entrega de mis tres hijas, y además acompañando algunas veces las familias en el viaje, cada vez hay algo más, algo nuevo, nunca dejas de sorprenderte.






viernes 17 de julio de 2009

vuelta a casa (desde China)

Dos líneas desde París, en espera del vuelo hacia casita.

En esta semana, desde China, no era posible acceder al blog, ni para leerlo, ni para actualizarlo.
Una pena, por que me hubiese gustado contaros en caliente las emociones del encuentro con los niños en Guangzhou, la visita a las familias de Jilin, que el día antes habían encontrado a sus peques...
La censura esta vez ha sido con los blogs, nunca sabes exactamente lo que te vas a encontrar. En otros viajes era la web de Shui viajes que no era accesible, esta vez la web sí y los blogs no.
El correo de Google funcionaba, pero super lento...
En fin, mañana espero empezar a contaros algo de la renovada experiencia con tantas familias.
Ha sido muy, muy especial.
Antes había alguna familias americana que se encontraba con sus hijos (pasaje verde) y nadie ha podido quedar indiferente en esos momentos que brillaban de una forma extraordinaria. No es fácil encontrar las palabras, con prisas... ya llaman el vuelo, pero con calma intentaré describiros lo vivido.
No hay nada, nada tan fuerte, emocionante, bello... que esos momentos que a todos todos los presentes nos han dejado una descarga de vida inagotable.

hasta muy prontito!!

jueves 9 de julio de 2009

Volando a China

La maleta ya estás a punto.

Faltan solo unas horas para que suene el despertador, y todavía no me he ido a la cama.
El programa es dar casi dos veces la vuelta a China en una semana, menuda paliza...
Gripe permitiendo...

Esta tarde las peques han querido que fuéramos a cenar fuera, juntitos, por que el papi se va a China.
Me han encargado unas toneladas de pegatinas de todo tipo... espero conseguirlo.
Unas visitas a unas cuantas papelerías serán obligadas.

Me han dado un millón de besos, y abrazos, y... casi me quedo :-)))

Espero poder contar cositas en este espacio. Normalmente lo he conseguido, aunque fueran breves notas de viaje.

El programa preve Shanghai, Guangdong, Jilin, Pekín, en principio descartamos HK por que es imposible encontrar un hueco.
Tenemos reuniones de trabajo, cenas de trabajo, todos los viajes en avión de trabajo... qué horror!!
Si a mi no me gusta nada trabajar ¿donde me he metido?

Violeta se queja, estos días en Madrid, dice: vaya rollo esto de trabajar, te veo menos ahora que estoy de vacaciones de cuando iba a la escuela...
Tiene razón.
La temporada alta se nota.

Bueno, creo será mejor irme a la cama.
Intentaré trabajar al blog todos los días, si alguien tiene algún recado :-)))
que lo comente!
6 horas de diferencia, si aquí es casi la una de la madrugada, en China son casi las siete de la mañana

abrazos
Roberto


martes 30 de junio de 2009

Nueva normativa en Cataluña

Los niños desamparados podrán vivir en Cataluña con familias de acogida 'profesionales'
Un hogar en el que vivan cuatro niños recibirá 50.000 euros al año
titular de la noticia en El País

Nota en ABC

La Vanguardia

(ha salido mal publicada)

Quiero leer la ley, cosa que no he hecho todavía, ojalá todo lo bueno anunciado se aplique...

lunes 29 de junio de 2009

Hoy, otro día feliz

y mañana más.
Este mes las asignaciones desde China han llegado en dos paquetes, uno ha sido ya entregado a las familias, que han llenado de alegría, sonrisas, y toneladas de ilusión las oficinas de Shui :-)
No hay día más delicioso que éste, y qué maravilla la sensación real de que últimamente se solapan las tandas, todavía no ha salido el grupo anterior, está a punto de hacerlo, falta menos de una semana para las primeras familias, y ya llegan las nuevas caritas, desde Guizhou, desde Sichuan, desde Shanghai, desde Shandong...
Cómo ya nos han acostumbrado, es decir que ya no es ninguna sorpresa, casi la mitad de las asignaciones son niños, guapísimos por cierto, cómo siempre :-)

...y seguimos trabajando, en esta temporada alta que avanza.

Y de paso, felicitar a nuestra querida Ling Xiao, que algunos quizás conoceréis con el nombre de Lucía, Ling Xiao acompañó muchas familias, hace algunos años, en el mejor viaje de nuestra vida, ha traducido tantas asignaciones y el viernes se casó con su querido Javier :-))
Felicidades familia!!