viernes, 16 de septiembre de 2016

Descanso


Se observan, aunque el foco de la mirada de ambos alcance otros puntos. Más lejanos los del viejo pastor mongol.
Quizás hacia un recuerdo que vislumbra entre las patas de su caballo. Quizás hacia el rebaño que se mueve al oeste.
Mirada próxima para el animal blanco marcado. Levanta la pata posterior izquierda  para descansar, Pero de reojo y con cierta tensión, observa las manos de su dueño enrolladas en la cuerda.
¿Qué haría si la soltara?
Una foto que refleja tranquilidad. El descanso después de un día duro. O de pura y aburrida rutina.

De repente el caballo dio un brinco, al pastor se le escapó la cuerda: un mal gesto, se hace daño y grita, se le atraganta el humo del cigarro. Insulta al animal que corre. Corre dejando una nube de polvo empujada por el viento, que agitaba hace un momento su cola.

Las circunstancias pueden cambiar con rapidez imprevista.
Casi nada depende sólo de nuestra voluntad y, menos, de nuestros deseos.
Hay que adaptarse, luchar por ellos. Nada nos sale gratis en este bendito valle de heladoras alegrías.

Hay momentos en los que necesitamos un descanso, como agua el sediento.


martes, 13 de septiembre de 2016

Adopta un perro

Recuerdo que hace años, bastantes, hubo una campaña publicitaria de un Ayuntamiento que animaba a adoptar una mascota.
También recuerdo que en aquel momento, repito hace bastante tiempo, el utilizo de la palabra adopción referida a un animal y no a un niño levantó reacciones de cierta indignación.
Hoy nadie se sorprende. Estas campañas y esa palabra se han repetido millones de veces referidas a perros, gatos y hasta pajaritos. Nadie se inmuta, ni se escandaliza.
Tengo que decir que por aquel entonces yo también sentí cierta molestia al leerla asociada así, esa primera vez,
A pesar de ser muy tolerante en este sentido.
Por ejemplo nunca me pareció que las familias adoptantes tuviéramos que sentirnos ofendidas por el hecho que apareciesen niños adoptados en anuncio publicitarios, aunque a veces con una dosis excesiva de frivolidad.
O que tuviéramos que empezar una guerra detrás de otra, permanentemente atentos a que el tema de la adopción en los medios fuese libre de  ironía o comentario jocosos.
Al contrario, me parecían señales de normalización. Y no hay nada mejor que la normalización para la vida pacifica de nuestros hijos en la sociedad.
Cuanto más normal mejor, cuanto más raro peor.
Muchas de nuestras hijas viven en un entorno donde vayan donde vayan, escuelas, centros deportivos, academias o discotecas hay una chinita, un colombiano, un vietnamita o un niño ruso adoptado. Y esto hace bien. Esto es bueno, muy bueno para su tranquila vida social.
Bueno, me voy por peteneras, no era de esto que quería hablar.
Quería hablar de Sam.
Nuestro perro. Adoptado. Sin molestias por la palabra.
Las cosas cambian, y uno descubre facetas antes ignoradas de la realidad.
Es de sabios rectificar.

Hace un añito, después del cambio de vivienda, decidimos que ya era el momento y podíamos dar el paso, un paso deseado por todos los miembro de nuestra numerosa familia, el de hacer entrar en ella un perro.

Cada uno comentó la cosa a su manera. Quién expresando sincero entusiasmo, quién simulando una indiferencia que evaporaría en el momento de la llegada del nuevo miembro familiar, hasta tuvo quién afirmó con firmeza que nunca en la vida recogería las cacas de un asqueroso animal, ni se ocuparía de nada, ni...
y hoy es la más cumplidora, por lo menos con uno de los aspectos más importante en el día a día en la convivencia con un perro, como es ocuparse de llevarlo a pasear regularmente las veces asignadas.

Lo adoptamos. Aunque mi perro ideal era un Golden o un Labrador, tenía  claro que sólo en caso de que estuviese adoptable entraría esa raza en casa. No tenemos amigos a los que le sobren cachorros :-) Así que llamamos al teléfono que cualquiera puede encontrar en la web de su ayuntamiento y al cabo de pocos días Sam estaba en casa.
Adoptamos un perro. Conocimos a quién no tuvo más remedio que dejarlo. De vez en cuando me vuelve a la cabeza lo que pensaba hace años.
Quién ama a su mascota no necesita  que añada nada más. Se quieren mucho.

Vuelvo a lo que decía. La ignorancia nos hace ciegos, demasiado susceptibles, nos empuja a juicios sin reales fundamentos. Las palabras son importantes, empujan hacia un camino u otro.
No tiene nada que ver la adopción de mis hijas. pero no me ofende hablar de adoptar a un perro.
Todo lo contrario.





lunes, 12 de septiembre de 2016

Es septiembre, de 2016...

y hoy empieza el Instituto la pequeña... que ya no es pequeña. 12 años.
Quiere ir y ha ido sola.
Esperando que vuelva, y nos cuente qué tal. Hoy será un día ligero. Presentación, y a casa. Mejor así.
El verano ha sido para ella muy feliz. Ya empieza otro rollo.
El año que viene la mayor ya estará en la Universidad.
¿Qué fuerte no?
De repente me traslado al día en que apareció la foto escaneada en el ordenador de una niña de 9 meses (algunos menos en la foto de asignación).
La emoción impresionante y el estallido de alegría. Las ganas de ir corriendo al aeropuerto y volar a China.
Compartir felicidad con un montón de familias en toda España con las que estábamos en contacto su mamá y yo. En la primera charla en AFAC enseñando foto de hija como una afirmación de maravillosa realidad... en una época en la que todavía había familias que dudaban de que fuese posible...
El tiempo vuela. Demasiado rápidos han pasado estos 17 años. Y los 14 y los 12...



viernes, 9 de septiembre de 2016

Espectáculo de magia

Una buena imagen vale más de 1000 palabras. Entonces con dos me ahorro, y os ahorro, una buena parrafada. Me quedaré con un resumen abstracto de situaciones reales.

Malabarismos y colores. Y también fuego, que calienta y quema.
¿E cuantas ocasiones te has equivocado? Te has chamuscado los dedos y hasta la punta de la nariz.
El público pita y se ríe.  Ya no es ese público entregado y generoso, con los años han cambiado de actitud. Se han hecho público adulto. Ni te ríen las gracias, ni te perdonan un fallo, ni se creen la mitad de los trucos.
Afirmas en voz alta: ¡¡Pero no son trucos!!
 De nada sirve enfadarte.

Pero también hay momentos en los que puedes pensar que has acertado. Todo aparece entonces más bonito, Como ese lugar al que te trasladarías de inmediato, para andar un poco dejándote llevar sólo por la belleza del entorno, por sus bonitos colores, por sus preciosos verdes.

Necesitamos momentos de paz, pero casi nada se consiguen por arte de magia.
Tampoco tienes la garantía de que trabajando duro vas a conseguir lo que buscas. Ya no puedes transmitir ni este mensaje. Sería un engaño.

Tenemos que aprender a vivir en la incertidumbre.
Suerte tiene quien lo consigue sin  daños definitivos.

  ¿Se acabó el optimismo?
Bueno, no seamos tan definitivos.



Colores.




jueves, 8 de septiembre de 2016

Tejados

Me encantan los tejados. Estar bajo su protección. Mirarlos de cerca o en un punto alto observar el conjunto, un paisaje de tejas oscuras de un pueblo tradicional.
No sólo en China.
Imaginar la vida que se agita bajo esas tejas...

Bajo el mismo techo...

Cuando empecé este blog no imaginaría que con una rapidez que nos deja sorprendidos y hasta desprevenidos llegara el momento de hablar de alas que se despliegan para volar puede que lejos.

Falta poco, demasiado poco tiempo.

Y de vez en cuando nos sorprendemos también con la vejez de esa pregunta retórica ¿donde está mi bebé de China? que ya no hace gracia a nadie.  Y menos a ellas.





martes, 6 de septiembre de 2016

Buenos consejos

Creo que los mejores consejos nacen de la experiencia adquirida con los errores cometidos.
Pero los consejos, casi siempre, sirven de poco. Y si son buenos consejos, menos.

Saber aprender, qué magnifico instrumento poseemos los humanos y, al mismo tiempo, que potencialidad tantas veces desperdiciada.

Nos gustaría que nuestros hijos evitaran lo que consideramos un error o que no tomaran un camino que sabemos equivocado.

Ya, pero nos olvidamos que a pesar de tantas peleas con nuestros padres, hemos acabado haciendo tantas veces lo mismo que les afeamos un millón de veces a ellos.

Esta rueda no se para. Y por suerte no se para. Quién no comete errores es por que está muerto.




martes, 26 de julio de 2016

lo que podemos

Hacemos lo que podemos y, a veces, es suficiente.

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