viernes, 24 de agosto de 2007

Otras vacaciones

Ayer estuvimos en casa de amigos, viejos amigos, con los que compartimos, hace casi 20 años un inolvidable viaje de unos 20 días, que nos llevó desde Cerdeña, donde vivíamos, hasta Galicia, pasando por el sur de Francia, Barcelona, y toda la costa norte de España.

Estuvimos mirando fotos, recordando y dándonos cuenta de anécdotas que unos habían olvidado y otros tenían muy presentes.

El tiempo pasa, delgados, con el pelo negro, algunos con pelo :-))

De ese grupo, soy el que ha cambiado de País y de trabajo, que ha dado un vuelco muy grande a su vida. En la vida de todos ha cambiado algo, en la mía un poco más.

No tiene esto ningún valor transcendental, ni importancia, son cosas que le han pasado a miles de personas. Pero desde mi punto de vista, digamos que sí es más importante, ya que es mi vida y la he podido observar muy de cerca :-))

Por la mañana también me encontré con una persona que no veía desde hace más de 20 años. También con ella hicimos un viaje, esta vez de trabajo, y con mucha más gente, a través de media Europa, los dos acompañábamos una Exposición sobre la historia de Cerdeña que se desplegaba casi todos los días en un lugar distinto: en los círculos de los emigrantes sardos de Bélgica, Alemania, Francia, Suiza... y más... Ándalas se llamaba.

Coincidencias que para uno asumen significados especiales, llevan a la reflexión, llevan a mover la mirada hacia atrás y hacia el futuro.

No tengo buena memoria, para nada. O quizás tengo una memoria extraordinariamente selectiva. Pero todo ha estado aquí frente a mis sentidos, especialmente a mis ojos y a mis oídos. Aunque no me acuerde exactamente de todo (ni mucho menos) sé que todo ha contribuido a hacerme lo que soy ahora.

He leído en muchas páginas que la vida más intensa y profunda empieza pasados los 40.

Es ciertamente difícil escoger un adjetivo para una definición adecuada de esta sensación de riqueza, que quién escribe siente mirando su vida. Y los 40 pueden ser 34 o 45, claro que sí.

No hay que perder nada y nada es inútil si somos capaces de encontrarle un hueco en la construcción compleja que es nuestra existencia.

Creer en lo que haces y ser honesto contigo y con los demás.
A veces, dejarse llevar por los acontecimientos, sin oponer resistencia.
Otras luchar hasta el agotamiento para que sea lo que deseas.

2 comentarios:

  1. Pero que bonito y que verdad lo que escribes!!!.
    Reconforta e invita a la reflexión.Lo importante en última instancia parece
    volver la vista atrás y ver que a pesar de las dificultades, has vivido en la verdad, en la verdad de cada uno, aunque optar por ello normalmente cueste mucho más que mantener una mentira,no te parece?
    Gracias.
    Carmen

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  2. A ti Carmen, gracias por tu comentario que no me merezco :-))

    un abrazo
    Roberto Pili

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