miércoles, 28 de mayo de 2008

Viaje a África

Quizás no tenga mucho que ver con la adopción, o sí por que por las manos de Marta Barrantes, responsable de Transmes Madrid, han pasado cientos y cientos de expedientes de adopción para su legalización en los ministerios de la capital.

Y aquí la veis en la oficina de Madrid con mis pequeñajas...

Marta acaba de volver de un viaje a África y nos lo está contando en el Blog de Shui


Está enamorada de África, y leyendo sus crónicas de viaje (y lo que falta!! con unas fotos de niños preciosos... que aparecerán en las próximas entradas) a uno le entran ganas de meterse en un avión y despegar hacia esos lugares alejados de nuestra opulenta y desalmada civilización.


En la primera entrega de la crónica: La Hospitalidad de África, Marta escribe:

"... la vitalidad, la energía y el positivismo de unas gentes que, sin tener nada material, lo tienen todo porque aún conservan la capacidad para ser felices."

Tengo amigos que después de haber pasado largas temporadas en África, me cuentan lo que les cuesta readaptarse a un Occidente que hace alarde de ser el mejor lugar del mundo donde vivir, y que lo es según que cosas, pero que ha perdido el sentido común en muchas otras, en aspectos de la existencia de lo más elemental.

Para ellos, que han conocido una realidad de una profundísima sencillez, tantas de las preocupaciones que nos hacen sufrir o temblar a los encorbatados, o no, europeos, les parecen de una superficialidad devastadora, árida, insignificante.

El ritmo frenético en el qué vivimos no añade riqueza a nuestras existencias, al contrario, aplana todo, por que no hay tiempo para disfrutar de esa visión: cuando tu mirada está a punto de enfocar una experiencia, ya se ha esfumado y otra se te presenta a llenar un espacio que desaparece cada momento.

Y no queda nada, o queda muy poco.

Me resulta casi inevitable pensar a la habitación de mis hijas, rebosante de juguetes de todo tipo, la mayoría condenados a ser un simple deposito de polvo... olvidados en medio de una abundancia exagerada.

Bla, bla, bla... hablar, hablar, todos estamos de acuerdo, pero después es extremadamente difícil, si no imposible, ser coherente en el día a día con las reflexiones que acabo de pincelar.

En el último cumpleaños volvimos a casa con dos bolsas enormes llenas de regalos...

Cuando suplicas a la gente que no hace falta... pues ni caso.

Y no quiero dar la culpa a los demás, nosotros acabamos haciendo exactamente lo mismo...

Pienso con frecuencia, que para conseguir un cambio de mentalidad, es necesario modificar también el espacio en los que nos movemos, la gente que frecuentamos, el color del aire que respiramos...

Pero no se puede, no tan fácilmente, y más cuando tienes hijos.

Viajar.

Viajando sí que podemos disfrutar de la ilusión de que otro mundo, no sólo es posible, si no que existe y se puede tocar, oler, ver.

Conocer otras realidades nos ayuda a ser mejores personas, a evadir de la cárcel del provincianismo, de las barreras sicológicas que levanta la ignorancia y fomentan los políticos, de esas paredes de palabras y de ladrillos que nos alejan de los demás.

Viajar es descubrir que es más fácil y extremadamente más satisfactorio ser amigos que enemigos.


Oigo la voz de Pepito grillo... me dice que en realidad no es así.
Que las cosas están mucho peor.
Que la gente mala es mala, y no hay posibilidad de salvación.
Que la buena gente es buena independientemente de si viaja, si lee, si hace o no hace.

Pero que a la mala gente no hay quien la redima y la mejore, y que por eso la maldad seguirá celebrando sus victorias, sea donde sea.


Me resisto a creerlo.




2 comentarios:

  1. Siguiendo el tono de tu discurso creo que en este extraño juego del vivir, todos movemos nuestras fichas como podemos...algunos con mayor o menor suerte. Muchos sabemos de la arbritariedad del origen,(por qué aquí y no allí?)de nuestro punto de salida e intentamos caminar deacuerdo a lo que consideramos importante (necesidades, valores,creencias..).Cada uno construye su realidad. Eso sí:Todos tenemos algo en común, la incerteza de cuan pronta o lejana será la llegada...Creo que el conocimiento no nos hace mejores, ni mas buenos (tampoco lo contrario),, posiblemente nos hace algo más libres ,que no es poco.
    Carmen.

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  2. http://blogdelamasijo.blogspot.com/2006/09/la-familia-china-dos-poemas-con.html


    A ti que te gusta leer, seguramente, te parecera interesante, un saludo

    ResponderEliminar

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