martes, 30 de junio de 2009

Nueva normativa en Cataluña

Los niños desamparados podrán vivir en Cataluña con familias de acogida 'profesionales'
Un hogar en el que vivan cuatro niños recibirá 50.000 euros al año
titular de la noticia en El País

Nota en ABC

La Vanguardia

(ha salido mal publicada)

Quiero leer la ley, cosa que no he hecho todavía, ojalá todo lo bueno anunciado se aplique...

lunes, 29 de junio de 2009

Hoy, otro día feliz

y mañana más.
Este mes las asignaciones desde China han llegado en dos paquetes, uno ha sido ya entregado a las familias, que han llenado de alegría, sonrisas, y toneladas de ilusión las oficinas de Shui :-)
No hay día más delicioso que éste, y qué maravilla la sensación real de que últimamente se solapan las tandas, todavía no ha salido el grupo anterior, está a punto de hacerlo, falta menos de una semana para las primeras familias, y ya llegan las nuevas caritas, desde Guizhou, desde Sichuan, desde Shanghai, desde Shandong...
Cómo ya nos han acostumbrado, es decir que ya no es ninguna sorpresa, casi la mitad de las asignaciones son niños, guapísimos por cierto, cómo siempre :-)

...y seguimos trabajando, en esta temporada alta que avanza.

Y de paso, felicitar a nuestra querida Ling Xiao, que algunos quizás conoceréis con el nombre de Lucía, Ling Xiao acompañó muchas familias, hace algunos años, en el mejor viaje de nuestra vida, ha traducido tantas asignaciones y el viernes se casó con su querido Javier :-))
Felicidades familia!!

domingo, 14 de junio de 2009

Pocas cosas son muy fáciles en esta vida

Quiero mandar un abrazo público aunque virtual, que refuerce lo que nos hemos dado personalmente, con una familia que está pasando por un momento difícil.
En el fondo casi espero no esté leyendo esta entrada, estoy utilizando su caso, para que sirva de enseñanza a todos.
No tienen ninguna obligación de estar de acuerdo con esta generosidad ejemplarizante, ya tienen bastante con lo suyo, por esto seré muy avaro en cuanto a detalles.

A pesar de todo, la vida sigue y hay personitas que se merecen les transmitamos nuestra sincera felicidad... a pesar de todo.
Ellas se merecen que superemos nuestra tristeza, y que no carguemos sobre su débiles espaldas, el peso de las terribles cosas que pasan en este mundo y en nuestras vidas.
Hay que esforzarse, aunque cueste.
Ell@s nos ayudarán.

En una anterior tanda de asignaciones se vivió este caso, aunque cada tanda es un concentrado de situaciones diferentes y opuestas, son tantas historias que se podría escribir un libro.

"Estábamos ya preparando las maletas, y desde el Centro Chino de Adopciones recibimos una comunicación que la niña asignada estaba tan gravemente enferma que, probablemente, no estaría en condiciones ni de enfrentarse al viaje..."

He dudado si contar este antiguo episodio, y he decidido que sí, por que a veces podemos llegar a olvidarnos que ciertas cosas pueden pasar.
Si en un parto pueden darse situaciones muy complicadas, quizás más en una adopción. Algunos creen lo contrario, y se equivocan.
Se me acusa, a veces, de ser demasiado optimista... lo soy, a pesar de que en las últimas entradas el pincel se haya hecho líquido, de lágrimas.
Pocas cosas son muy fáciles en esta vida, pero es con optimismo que se superan las dificultades, no hay que esconderse, si no vencer batallas, vencerlas sin más armas que nuestra fuerza, sin disparar a nadie.

No quiero entrar en los detalles del caso, evidentemente.
Sí quiero subrayar que, por suerte, se trata de casos raros, muy raros, y que ninguna madre tiene que amargarse el embarazo por lo que puede llegar a pasar, por que todo irá bien, no hay motivos de agobio permanente, ni mucho menos.
Ojalá sirviera para hacernos más fuertes, por preparados y conocedores también de este aspecto. Aunque nadie estará preparado frente a ciertas situaciones y todos pensamos, justificadamente, que no tiene por que pasarnos a nosotros.

También utilizaré este trágico episodio, para aclarar que se equivocan los que siguen dudando de las intenciones del CCAA, cuando no de la fiabilidad de los informes médicos.
Si se detecta alguna patología que las pruebas anteriores no habían evidenciado, casi siempre por ser tan pequeño el niño que es imposible detectarlas con el protocolo normal, aunque el niño haya sido ya asignado y la familia a punto de viajar, la comunicación es tan inmediata cuanto se pueda, y las medidas a tomar decididas caso por caso.

No creo que de la tristeza y del dolor pueda germinar una flor de felicidad.
No hay una voluntad superior que guía conscientemente los destinos. Eso no, a pesar de que hasta he lamentado en algún momento no tener ciertos consuelos, al no ser creyente.
Tenemos derecho a superar el sufrimiento, hay que sobreponerse y aniquilar esa visión errónea que nos hace creer que el dolor cuando es tan inmenso, acaba siendo una condena permanente e ineluctable.
No es así.
Dejar de sufrir es una obligación de respeto hacia nosotros mismos y a los que nos rodean.
Pocas cosas son tan poco fáciles, como cumplir con ésta obligación.
Sólo quién lo ha vivido sabe hasta que punto puede ser duro ganar esa batalla.

* * *

Es posible que a principio de julio viaje a China.
No será un viaje de turismo, es decir de puro placer, estaba a punto de escribir "todo lo contrario", pero no sería correcto: siempre que vuelo hacia el país donde nacieron mis hijas siento una gran emoción, es un mundo de personas, cosas, lugares que me enriquece cada vez que tengo la suerte de poderlo ver, tocar, observar.
Será un viaje breve, e intenso.
Pero casi seguramente podré estar con algunas familias cuando reciban los peques y no dudéis que cómo ya hice, os contaré.

Las noticias sobre la gripe A no son tranquilizadoras, estamos todos en tensa espera.

jueves, 11 de junio de 2009

No sólo pubertad precoz

Hoy varios medios de comunicación se hacen eco de las conclusiones de un estudio sobre la edad en las que las niñas entran en la pubertad.
Por citar uno, el de La Vanguardia:
"La pubertad de las niñas se adelanta

La edad de inicio de la adolescencia se ha reducido un año en una década y media | Ya suele producirse antes de los diez años, según el estudio más amplio hecho en Europa | Contaminantes químicos imitan los efectos de los estrógenos en el organismo

"No nos ha sorprendido que la edad haya bajado [a 9,86 años de media], sino que haya bajado tanto en tan poco tiempo", ha declarado por correo electrónico Lise Aksglaede, investigadora del hospital universitario de Copenhague (Dinamarca)"

Los que tenemos hijas de esa edad, aunque no hayan tenido todavía la primera regla, sabemos que además de un cambio físico, lo que se percibe es un adelanto en las actitudes y comportamientos que nos hacen hablar de pre-adolescencia, y no a los 10, a veces algunos años antes.

Es evidente que cada niña es un mundo, y que cuando se generaliza habrá muchos que coincidirán con el juicio, y muchos otros podrán decir que no, su hija todavía no.

Quizás añadan "por suerte, todavía no" :-) razón no le falta.

Es cierto que se trata de una edad complicada, y puede ser muy complicada.
Pero al mismo tiempo habría que esforzarse a ver no sólo el lado "negativo".
Admito que no es nada sencillo, lo sé, lo repito.

Admito también que caigo más o menos a menudo en los errores que desaconsejo.
Pero admitiendo mi debilidad, al mismo tiempo no renuncio a pelear por cambiar. Conmigo antes que con nadie.
Si no buscamos la forma de hacerlo de otro modo, cuando nos damos cuenta que está mal, lo que sigue será peor.

Quizás repitiéndonos aquello una y otra vez, lo consigamos en algún momento. Y ese momento, por cuanto pasajero y rodeado de enemigos, será un poco de luz y nos ayudará a ver las cosas más claras.

La herida es más profunda cuando además de cometer un error, no somos capaces de admitirlo y acto seguido de luchar para no repetirlo.
A veces con cambiar de rumbo a tiempo, ese error hasta se puede subsanar.
La relación con nuestros hijos no se basa en momentos definitivos, mas en una secuela de actos y aproximaciones hacia una meta que no llega nunca.
Y la mayor fortuna que podremos tener, los padres, es que llegue lo más tarde posible.

En una lucha constante, nos debatimos entre la obviedad, la pereza, el orgullo, la ignorancia versus el amor y el sentido común.
Tanto negativo y poquito positivo, pero muy, que muy potente el "poquito" ese.

Somos todos muy capacitados para meternos de lleno, y ahogarnos, en la dinámica de "todo es terrible", que nos aplasta y oscurece las lucecitas que existen siempre, los hilos de aire fresco que rompen la canícula, y que se encuentran más o menos a menudo, pero en cualquier situación.

Nadie está exento de sentirse en algún momento superado por las reacciones de sus hijos.
Cuando te diriges a tu querida "pequeña" con una frase cariñosa, con una pregunta sobre qué tal ha ido el día... y la respuesta que obtienes es la indiferencia o un gruñido, y cuando has llegado al punto de considerar que un gruñido es algo del que alegrarte, si lo comparas con otras situaciones... pues ya estamos bien situados para entendernos.

No estoy hablando de mi hija, eh!! Por supuesto me refiero a la hija de unos amigos que vemos de vez en cuando... :-))
Aclarado esto, sigo.

Recuerdo muy bien la intervención de un psicólogo francés, Pierre Lévy-Soussan, en un Congreso sobre adopción internacional (2003) que ya cité en una entrada de este blog, del 2007: ajetreo y aguante. (y del que podéis leer una interesante intervención publicada en el n. 7 de la Revista Nihao AFAC).

El señor Pierre Lévy-Soussan decía mas o menos que llega un momento en el que para ser padres decentes hay que, simplemente, resistir: buenos padres llegadas ciertas épocas de la vida de nuestros hijos y de las relaciones familiares, es francamente imposible serlo.

Para ser padres decentes, cuando nuestros hijos llegan a esa etapa en lo que todo su afán es hacerse detestar, demostrarse odiosos, cuando se emplean a fondo para certificar, con nuestras inevitables e irreprimibles reacciones, que somos una mierda de padres, y ellos, por supuesto, peores hijos y que de ese círculo vicioso no se sale y no se puede salir; para ser padres decentes, decía, lo único que hay que hacer es aguantar. Aguantar, aguantar y aguantar.

El refugio para la lluvia ácida que nos cala hasta los huesos, es la capacidad de aguante y resistencia. Nadie nos librará de una gripe, más de una seguramente, pero si somos capaces de ver que es una gripe y no una neumonía mortal, mucho, mucho mejor.
Sobreviviremos.

Pero ¿y por qué tenemos que aguantar?

Aquí podría abrirse un largo inciso explicativo, cargado de palabras y de buenas razones, y de hecho lo escribí en la primera versión de esta entrada, pero he borrado todo y dejo sólo una frase:

Porque son nuestros hijos.

* * *

Repetita iuvant


Repetita iuvant

más

martes, 9 de junio de 2009

El dragón que devora el sol


Los eclipses han sido fenómenos que han llamado la atención del hombre desde la antigüedad. Antes de conocer el mecanismo por el cual se producen, cada cultura dio una interpretación basada en sus propios mitos y leyendas.

Así, en la antigüedad los chinos creían que los eclipses de sol se producían cuando un enorme dragón devoraba el sol. La palabra china para referirse a un eclipse es shi, que literalmente significa comer. Para que el sol se volviese a destapar, se lanzaban flechas hacia el cielo y se hacían sonar tambores con la intención de asustar al dragón. Por supuesto, siempre lo conseguían.

Autor de estas palabras es Eduard Masana, del Departament d’astronomia i meteorologia, Universitat de Barcelona, el experto que acompañará los viajeros que han elegido Shui Viajes para disfrutar de este increíble evento.

Si queréis saber un poco más un simple clic en: EL ECLIPSE CON SHUI VIAJES

sábado, 6 de junio de 2009

Gracias


Gracias a todos los que habéis dejado un comentario en la entrada Los altibajos en las historias más bonitas
Ha sido quizás una de las entradas más leídas últimamente de Adoplandia, y el tema, la verdad, es bastante impactante cómo para justificar el interés.
Los comentarios de tantos amigos han añadido lo mucho que faltaba a lo poco que estaba escrito y son una muestra de que la enorme mayoría de los padres adoptantes somos, perdonad la falsa modestia en incluirme, personas responsables, que han reflexionado sobre esta opción de familia, que saben enfrentarse a ciertos avatares de la vida y un largo listado de etcétera que no es necesario listar aquí con más precisión.

Quiero añadir unas reflexiones más al tema y dejar correr la pluma... o el teclado, hacia donde me lleve.

Cuando pasan estas cosa, es muy normal preguntarse ¿cómo es posible que esa familia haya conseguido la idoneidad?
Muy sencillo, en el fondo el proceso de idoneidad es como un filtro, o un colador con agujeros amplios, capaz de retener sólo los tropezones grandes pero creo, muy sinceramente, aunque a algunos pueda extrañarle, que es justo que sea así.

A pesar de mi profunda y evidente indignación frente a casos cómo el citado, rechazos inaceptables de asignaciones, y otros que también existen, la verdad, no es haciendo más pequeños los agujeros de ese colador que se consiguen disminuir los casos que nos entristecen y nos indignan.

Siempre he defendido que el proceso de idoneidad es un paso previo necesario, por que si no lo hubiera, entonces sí, que los que avanzarían en el camino de la adopción con ideas muy equivocadas, formarían un ejército de muchos batallones y la adopción una guerra en la que los niños serían, cómo siempre los más débiles, las víctimas predestinadas.

Pero al mismo tiempo considero, que ser muchos más estrictos a la hora de conceder idoneidades, o peor, calcular previamente un porcentaje oportuno de no idoneidades, como en ciertos lugares se escucha, es abocarse a dejar fuera de la adopción a muchos buenos padres potenciales, mientras los más listos, los que saben qué contestar a ciertas preguntas, qué tienen recursos para parecer lo que no son, acabarían igualmente avanzando y provocando dramas.

En el fondo, es lo que pasa.
Entre las historias más tristes que he conocido, de personas que evidentemente no eran idóneos para ser padres adoptivos, ni biológicos... cuento con gente que a primera y segunda vista lo tenía todo para responder positivamente.
Pero que en el momento de la verdad, fallaron.
Solidez económica, formación, estudios, salud, apoyo familiar, recursos (aparentes) para enfrentarse a las dificultades... lo tenían todo, pero no, todo todo no.
Les faltaba lo más importante.
La motivación principal, con todas las consecuencias que esa motivación conlleva, y la capacidad de aguante frente a lo que te viene, aunque no lo hayas deseado.

La idoneidad ideal sería la que valora a los padres en un momento cuanto más cercano a la adopción y posiblemente frente al caso real de un hijo en concreto.
Esto no es posible, evidentemente, por obvias razones técnicas, y no sólo técnicas.

Creer que la valoración de la idoneidad pueda ser un proceso realmente eficaz, es una ilusión y una quimera.
La gente cambia, no sólo aparenta lo que no es, hoy es una y mañana un poco diferente y no siempre con mala fe, podría ser idónea para un niño y no para otro.
Nadie clame al cielo por esta última frase.
Por que nadie sabe realmente lo que nos podría pasar en según que casos y situaciones.

Es vergonzoso que se rechace una asignación por temas de sexo, de edad, de aspectos físicos... pero estas son las cosas más sencillas, y más fáciles de condenar.
Pero cuando abrimos un poco más el abanico de lo que un niño puede llevar consigo...

Cuantos de nosotros podrían pasar a engordar la lista de los potencialmente no idóneos¿?

Es una reflexión que me repito, y nunca encuentro una respuesta definitiva.
¿El listón donde lo ponemos?

Esta mañana con mis cuatros mujeres subí a un autobús, donde una pareja de unos 70 años, llevaba a su hija en silla de rueda, creo con parálisis cerebral.
Veía mis hijas sanas, perfectas, y mientras me sentía la persona más afortunada del mundo, sin haber hecho nada por merecer tanta suerte, una caricia del padre a su hija me hizo saltar las lágrimas, que ahora mismo brotan de nuevo.

A la parada, el conductor accionó la rampa, y al bajar empujando la silla de ruedas le dirigieron un "gracias" sincero y espontáneo al conductor.
"Gracias"
me pareció la palabra más bella y dura escuchada en mi vida.

Un compendio en pocas letras de todo lo más fatigoso y sólido e importante, de los sentimientos más nobles y al mismo tiempo de la debilidad, la resignación, y también de la felicidad y la energía inmensa de aquellos padres hacia su hija, hacia el mundo entero. No pude ver la mirada de la chica, tenía ganas de bajar y darles un abrazo, mas consideré más oportuno que no me vieran llorar y no montar un numerito, me sentí un poco cobarde, pero quizás no les hubiese hecho ninguna gracia... no sé.

La vida son tantas cosas, algunas son pruebas.
Y nunca sabes si podrás superarlas con un notable, pero hay que prepararse para ello, y mientras disfrutar hasta por el más mínimo detalle, de esos colores que esconde cada instante de nuestra existencia.
Es la debilidad más grande que nos aplasta, olvidarse tan a menudo de todo aquello.
Pero es comprensible: no somos más que seres humanos.
Grandes y pequeñitos, casi al mismo tiempo.

Gracias.

miércoles, 3 de junio de 2009

Los altibajos en las historias más bonitas

Una vez más sufro, por experiencia directa, esa verdad de que canta más un caso malo que 100 buenos y que sólo con la inteligencia y analizando las cosas con cabeza fría uno puede recuperarse de los palos que te da redescubrir, una y otra vez, cuan confuso puede llegar a ser, para algunos, el linde entre lo comprensible y lo inaceptable.

En estos días tan señalados por felices: tantas asignaciones, tantas miradas cargadas de amor y de emoción, tantas dudas también, que es normal, como es normal el nerviosismo y la preocupación de los papás, pero también y sobre todo los niños y las niñas, ese proyecto maravilloso de vida, de futuro, de cariño incondicional...

Y te llega el palo de quién decide que no, que es mejor que no, por...

Es de una irresponsabilidad asombrosa e inaceptable que se espere a la asignación para descubrir que podía ser que no.
Aunque claro, mejor decidirlo antes de ir, que después al volver, que eso también se da, por supuesto que es mejor, aunque en esa escala entre lo peor y lo infinitamente peor el peldaño en lo que uno se para, no cambia mucho la valoración definitiva.

Y desde aquí reitero lo que a menudo recuerdo en mi charlas.
La desinformación previa a la asignación no es una escusa, y a menudo ni una atenuante, así cómo la ignorancia de la ley no impide la condena.

Uno puede desear algo, que es normal, pero el deseo no puede, llegado el momento, transformarse en justificación de nada.

Hay que saber que están llegando muchos niños varones y de todas las edades, y que si el perfil del informe y de la idoneidad dicen de 4 a 6 es que de 4 a 6 años será la asignación.

Y me cuesta escribir esa frase, por qué no tendría que ser necesario escribirla: si es un niño y un niño de 4 o 5 o lo que sea ¿hay motivos por rechazar la asignación?
¿Hay motivos para sentirse desgraciado o que ha habido mala suerte?
¿Hay motivos para creer que no se tiene uno que sentir tan inmensamente o hasta más feliz?

Entiendo perfectamente que, sobre todo después de tanta espera, de tanto fantasear con coletas y vestiditos rosa, la llegada de una colita con cara de gamberro pueda dejarte un momento (o algo más de un momento) descolocado.
Sería inhumano pretender a todo el mundo la uniformidad de reacciones y lo políticamente correcto a la primera.
No soy tan rígido, entiendo las debilidades, por llamarles de alguna forma, que todo el mundo tiene en un aspecto u otro de la vida: son parte de la vida misma.
Lo que cuenta es el proceso y el final del camino, no el principio, que puede haber sido algo lento y trabajoso.

Pero es y tiene que ser un momento.
Cómo me comentaba una mamá feliz el otro día: reset, después del primer momento he reseteado el disco duro y la sorpresa de las primeras horas ya son alegría pura, y lo decía con una cara llena de sonrisas, sonrisas en el cuello, en el pelo, en las manos, en las orejas :-)))))))

No sé cuantos lectores de Adoplandia perderé, y estarán pensando de no volver a entrar en este sitio donde su autor se permite de criticar y hasta condenar ciertas actitudes... espero que sean pocos. Espero en realidad que ninguno, sería motivo de enorme felicidad haber conseguido poner una semilla de duda en los que están pensando, por ejemplo que "NO, si me tocara una niña de 4 años o un niño de la edad que sea, no" y que ese no, se transformara en un quizás... y dentro de unos días o semanas, en un sí quiero seguro.

Por que pueden haber mil motivos para dudar sobre cosas, pero ninguno realmente válido para renunciar a un hijo.
Y la llegada de la asignación, no es una propuesta, es un parto.
Y cuando uno empieza un proceso de adopción internacional tiene que saber que a lo mejor pare un niño de 5, 6 u 8 años.
Y que ese niño es su hijo.

Y tiene además tener adquirida la convicción que ese parto es el más feliz del mundo, y ya está.
Que todos los problemas son los problemas de ser padres.

Y que si no se piensa así, mejor dejarlo, coger la píldora del día siguiente ( o del año siguiente, o de los tres años siguientes) en forma de cartita a quién les tramita la adopción y honestamente admitir: no puedo ser un buen padre, renuncio por que pienso que por ser como sea, y no ser como yo quiera, no sólo soy capaz de renunciar a un hijo, si no de encontrar burdas justificaciones para perdonarme y seguir viviendo cómo si nada.

Vuelvo al principio.
Un caso malo hace más estruendo que 100 buenos.
Desde hace años, más de 10 a decir la verdad, desde los miércoles de AFAC en la Avenida Diagonal, he tenido el privilegio de conocer a gente magnífica, a padres maravillosos y llenos de "debilidades" cómo los padres normales de este mundo, la inmensa mayoría. De hacer un trozo de camino juntos... siempre digo que me siento un privilegiado.

Y ahora, por ser calentitas las recientes asignaciones, tengo en la retina las caritas preciosas de tantos niños y niñas de 7 meses a seis años, y de sus mamás y de sus papás.
Y sigo sintiéndome un privilegiado, a pesar de que muy de vez en cuando tenga que recurrir a toda la poca inteligencia que tengo para recordar eso, que aunque el caso malo sea un fracaso agotador, es un sólo instrumento, que además rápidamente se va, y deja que el resto de la orquesta siga tocando la música entre las más preciosas del universo:

Sinfonía en re mayor por chinit@s y narizotas.

abrazos
Roberto

lunes, 1 de junio de 2009

Día del niño

Hoy muchos países, incluida China, celebran el Día internacional del niño.
Resumen de información en

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