Entradas populares de este blog
Recuerdos
Érase una vez un tiempo, un tiempo no muy lejano, en el cual esas familias que deseábamos, por una razón u otra, tener prole o aumentar en número la que ya teníamos, también podíamos acudir a un lejano y gran país de Oriente en búsqueda de cumplir ese sueño lleno de ilusiones. Era aquello un lugar idílico y acogedor. Cuyas leyes y costumbres, que no es menester juzgar en este momento, permitían a locales y extranjeros dirigir deseos de maternidad y paternidad con cierta garantía de éxito. Siempre que se reunieran determinadas condiciones. Echábamos una cartita , al Departamento que tocaba, nos citaban, nos dejábamos machacar unos meses por la autoridad competente y sus servicios delegados, entre pepsicólogos y trabajadores sociales, y en un porcentaje elevado conseguíamos el ansiado título de padres certificados y homologados a la normativa vigente. Pasado el trance del examen de bachillerato de adultos responsables (de hecho hubo un momento en el que fue necesario acreditar el ...
Como tu bien dices Roberto pues no hacen falta las palabras.
ResponderEliminarEste es el mundo y la sociedad que tenemos asi es que prefiero no comentar nada y quedarme con eso de Mas vale una imagen que cien palabras.
Un fuerte abrazo.
Roberto, este video nos viene a recordar que, no debemos despegar los pies del suelo y mirar siempre a nuestro alrededor.
ResponderEliminar¡Temendamente real y cierto!
La felicidad y los valores no los da el dinero, sino la honestidad.
Un abrazo,
David.
Aqui...haria falta el mejor comentario de todos...el de Vicente Ferrer. Cuanta razon teneis Manuel y Davidfher...cuanta razon. Saludos de Elisenda (sin palabras)
ResponderEliminarImpresionante, es verdad que remueve la conciencia. Voy a volver a verlo con mi hija.
ResponderEliminarUn abrazo.