miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ahorrar disgustos

Si cualquiera se parara a pensar en todos los disgustos que ha tenido en su vida, podría empezar a hacer un listado que, por corto que sea, siempre sería demasiado largo.
Más el tiempo pasa, más en ese hipotético listado de experiencias desagradables, se cuelan aquellas que más duelen y que son, creo, las pérdidas de seres queridos.
Hoy leía una frase, citada por mi amiga Fina en su muro de Facebook, que me ha hecho reflexionar:

El tamaño del corazón no se mide por lo mucho que quieras, sino por lo que los demás te quieran a tí (Mago de Oz)

En las circunstancias en las que me encuentro es natural ser hipersensible hacia ciertos temas, quizás un poco masoka, lo admito, uno incrementa los latigazos, cuando ya recibe de las circunstancias.
Se me ocurre un parangón con los enamorados despechados, que se torturan con amieladas canciones llenas de notas y textos simplones que reproducen idilios rotos, corazones despezados, ojos lagrimosos... de lo que se trata es de sufrir y sufrir, y cuando alguien que amas te deja, lloras.
El dolor nos acompaña,  da igual que sea el más grande amor de tu vida (que cuando nos dejan casi siempre lo es) o que sea tu padre... cada uno verá con el prisma distorsionante de su ombligo que su dolor es no sólo insoportable, si no también más grande de todos los ajenos.
A propósito de canciones de amor, yo siempre escucho música, pero en estos días estas habitaciones italianas son muy silenciosas, atento a cualquier murmullo que pueda llegar desde una habitación al fondo del pasillo, donde descansa mi padre.
Tengo tiempo para pensar: y desvariar, por supuesto. Cuando dejas correr el hilo de la madeja se enmaraña, todo se entremezcla.
El cansancio y la tristeza bajan las defensas, y con ellas el pudor, la timidez y relajan el sentido de protección de la privacidad de uno (cosa por otro lado bastante frecuente, para un autor de blog tipo el que estáis leyendo :-)
Todo navega por las neuronas y se cruza, se abandona y se recupera...
Los amores que harán sufrir a mis hijas, ojalá que ninguno ¿difícil verdad? La lucha para no caer en la competencia de sentimientos y en los celos paternos (cuantos he podido observar en estos años, con las antenas puestas, preparándome para lo que nos tocará...), el alejamiento y el acercamiento a nuestros progenitores, dependiendo de la edad: la infancia incondicional, la adolescencia rebelde y independentista, la recuperación de la edad adulta, la comprensión, el intercambio de papeles en la madurez...
Llegarán mis hijas a conocer lo que es su padre cuando tengan 50 años¿?
Ojalá, pero imposible diría, considerando que Chun tiene 6 y yo 48.
Yo tampoco llegaré a conocer lo que es tener un padre con 50 años cumplidos. Pero ya no falta nada, soy lo bastante crecidito como para buscar en los rincones cordura y entereza, fuerza para reaccionar, columnas a las que apoyarme, cuando parece que el dolor los desmorona todo.
De las experiencias se aprende, decía, escribía el otro día, buenas o malas que sean, pero no hay dudas que alguna sería un gustazo poder ahorrarnosla.
De disgustos hay muchos... cómo para ser tan avaricioso y querer probarlo todo ¿verdad?

Y la que más ahorraría a los que me quieren es una cita a la que no me podré sustraer.
Ni yo ni nadie, aunque esta profunda certeza es todo lo contrario de un consuelo.

Feliz Navidad

5 comentarios:

  1. Que te puedo decir, Roberto.... nada que te consuele, ni que haga tu dolor más llevadero.
    Lo que sí me gustaría decirte es estás entre las personas a las que quiero.
    Te envío un fuerte abrazo.

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  2. Hola Roberto
    mi vecino, de tu edad, acaba de llegar del hospital con su madre desahuciada por un cancer incurable,.., ayer y esta tarde he estado con ella.., han tomado la decisión de que lo que quede de Doña Carmen aquí, sea alegre, sé que mi vecino esta roto por dentro, sé que es la segunda vez que se enfrenta a esto en 3 años, es hijo único y su padre ha muerto hace unos 2 años,..., cuando hoy entré en su casa con una enorme caja de bombones para celebrar que la abuela estaba en casa, me encantó ver su sonrisa de oreja a oreja, comprendí en su mirada que esto es lo que quiere para su madre, lo que quede que sea paz y felicidad con ella ... (no tenían una muy buena relación)...; bueno yo me he sentido muy a gusto hoy con ellos, no he sentido esa congoja que acompaña cuando visitas a un moribundo..., yo también he salido con una sonrisa de esa casa.
    Roberto no sé si esto que he vivido hoy, te servirá,..., pero todas nuestras diferentes vidas son caminos entrelazados y paralelos que vamos trazando cada uno de nosotros, vive esto lo más serenamente que puedas,... a mí hoy me a encantado ver a Carmen féliz, aun a pesar de que sé que en poco tiempo no estará, he disfrutado de su presencia y de sus rasgos dulcificados por el agradecimiento a su hijo, nieto y nuera,.. y la pequeña sonrisa que le arranqué (yo la vecina), fué el momento más féliz de mi día.

    Mi padre se murió hace ya 9 años, y sentí una paz especial, hubo un antes y un después.
    El padre de Ernesto se murío cuando él tenía sólo 21 años y su hermano 14, infarto, imagínate la rotura en esa familia,..., el giro que dió la vida de Ernesto le ha traído hasta mi, desde Buenos Aires, ha fortalecido su caracter, ...etc, etc, etc..

    Yo, nosotros, todavía no tenemos a nuestr@s hij@s, pero también seremos padres mayores..., pero no pienso en la despedida,..., en lo que a mí concierne me despediré con una gran sonrisa, y agradecida seguramente por haberles querido y que me hayan dejado quererles, el tiempo que sea posible.

    Un abrazo afectuoso.
    Felisa (espero mis palabras no hayan molestado)

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  3. La vida es un circulo y todos estamos metidos en él,pero hasta de los acontecimiento más triste no sólo se saca entereza sino que se valora más cada amanecer............con veintiseis años en año y medio los mios me dijeron adios o hasta pronto,quien sabe y como aquel que dice por aquel entonces casi recien casada entendí una cosa de la vida y es que hay que saborear cada segundo y no darle importancia a lo que a veces le damos sin tenerlo,trabajar para vivir y no vivir para trabajar y así sucesivamente un montón de cosas........
    Un abrazo.
    Mª Carmen mamá de Mei y Carla

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  4. Un millón de gracias por vuestros mensajes!!!
    Roberto

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  5. Mucho ánimo Roberto. Casi prefiero no decirte ahora nada mas. Sólo que estoy segura de que tus hijas te adoran, y que aun desde la inmadurez de la infancia perciben perfectamente los rasgos nítidos de su padre, que es y será esencial para el resto de sus vidas.
    Un abrazo

    Alicia

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