miércoles, 4 de noviembre de 2009

Adoptada, en voz alta

Título: Adoptada en voz alta.

Subtítulo: Hay momentos especiales en la vida de unos papás adoptantes, por ejemplo aquellos en los que puedes comprobar que los pasos dados han tenido el efecto esperado y los errores cometidos no han sido para tanto.

* * *

Nuestras hijas adoptadas!! Con todo lo maravilloso que estas palabras significan.
Son dos palabras "hijas adoptadas" en la que la primera es la que cuenta, y la segunda añade algo más: un brillo dulce y cariñoso. 
 
Esa complicidad y tranquilidad con las que disfrutamos de esas palabras en casa, esa complicidad y serenidad con las que hablamos con nuestras hijas de adopción, de padres chinos, de pasado y presente, y más obviamente con la mayor.

No siempre se corresponde esa serenidad, bien lo sabemos los padres adoptantes, con una actitud similar o igual de natural, en los demás.

La otra noche estuvimos hablando largo rato con mi mayorzona.
Era muy tarde, pero en estas ocasiones hay que olvidarse del cansancio, dejar a lado el reloj, aunque la mañana siguiente haya cole, y escuchar y hablar.

En la escuela le han pedido de llevar unas fotos de cuando era muy pequeña y de comentarlas allí, recordando lo que pasaba alrededor de esas instantáneas.  
Obviamente su memoria no llega a retener directamente aquello que pasó cuando era tan pequeña. Varias veces hemos hablado de cuando fuimos a buscarla, cuando tenía menos de 9 meses: las fotos eran casi todas de los primeros días de China.
Me preguntó, me pidió de contarle, una vez más, esos primeros días.
Empecé a contar y en el curso de la larga conversación que siguió salieron muchos temas.
Aquí quiero recordar dos palabras: Adopción y Abandono.

Me comentó su estupor por el hecho que unas niñas del INEF, recién conocidas, le preguntaron en voz baja, cómo si fuera algo que mejor no se oyera, si era adoptada.
"¿Y tu qué le dijiste?"
Claro que sí, contestó riendo.
Le di un abrazo y le recordé de cuando una vez en el metro, una señora se nos acercó y me preguntó en voz muy baja lo mismo: "¿la nena es adoptada?"
y mi respuesta, en voz MUY alta fue: "claro que sí, es adoptada" con una sonrisa enorme en la cara de papá babeante. Se dio la vuelta medio vagón del tren y la señora se quedó bloqueada y no supo que decir más.
Se acordaba perfectamente, tenía unos 5 años.
Tu lo sabes hija, que la palabra adoptar es una de las palabras más bonitas que existen ¿verdad? 
Sonrisa de mi hija, un abrazo más, antes de hacer una voltereta en la cama...

Seguimos. 
Al poco cayó la conversación sobre la palabra "abandono" 
"Me han abandonado pero ¿cuanto tenía cuando me abandonaron?"

Le respondo que unos 20 días, según parece en los papeles, que estaba malita y que probablemente sus papás de China no podían cuidarla, que el parto tuvo que ser muy difícil, que cuando la encontraron tenía unos quistes en el cuello, que el pediatra nos dijo que de eso dependían, de un parto largo y difícil, que en China el Hospital se paga... que no sabemos con exactitud nada de lo que podía haber pasado, aunque podemos imaginarlo, la pobreza, la ley del hijo único... a lo mejor otro motivo, cómo dice su hermana que está segura que sus papás han muerto, aunque no tengamos ningún dato para saberlo. Pero ella, que fue dejada con seis meses, dice tenerlo claro y así lo explica a nosotros y a los demás.

Me abandonaron en la calle en una caja de cartón ¿verdad?
Bueno, no diría yo propiamente que te abandonaron, por que.... 
y aquí me interrumpe y dice: "ya lo sé, ya lo sé que a ti no te gusta la palabra abandonar, ya lo dijiste en la tele italiana, en el Kilimangiaro..."

Aquí sí que aluciné en colores :-)

Os explico:
En verano del 2006 participamos los 5, con Chun recién llegada de China, a un programa de la tele Italiana, Alle Falde del Kilimangiaro. Nos hicieron una entrevista en ocasión de la reciente firma del acuerdo de adopción entre Italia y la República Popular, por ser el papá de los Pili Mayayo italiano.

En esa ocasión, en la que hubo momentos divertidos, por ejemplo cuando la pequeña intentó quitarse las braguitas en directo, mientras los cámaras ya no sabían cómo hacer para evitar que el streaptease apareciese en pantalla :-) (María tuvo reflejos, le sacó en un segundo las braguitas y zac, por suerte zanjado el tema :-)) hubo también un momento de cierta tensión, cuando la presentadora empezó a hablar del tema abandono, utilizando la palabra abandonar con muy poca gracia y sensibilidad, digamos, sobre todo considerando que allí había tres pequeñas directamente implicadas y que no sabía exactamente hasta que punto podían verse afectadas negativamente por un tratamiento demasiado crudo del tema.
Allí corté la presentadora, diciendo tajante que a mi la palabra abandono, además de no gustarme, no me parecía la correcta, ya que el abandonar sugiere un desinterés y una voluntariedad, que no estaban para nada demostrados, cuando al contrario, ese dejar un bebé en lugar concurrido con la seguridad de que alguien lo encontraría, me parecía más bien defendible como el máximo y definitivo gesto de amor de una madre, para ofrecer a su hija esa oportunidad y futuro que ella estaba imposibilitada a ofrecerle, y casi seguramente en contra de su voluntad. 
Un gesto de amor, no un abandono.

Mi hija, pasados casi 4 años se acordaba perfectamente de esa afirmación y del momento.
"ya lo dijiste en la tele italiana, en el Kilimangiaro..."

Adoptar es una palabra preciosa, abandonar es una palabra muy probablemente equivocada, pero podemos utilizarla sin problema si nos ayuda a entendernos sin darle demasiadas vueltas al asunto.
Entonces me preguntó a que edad habían abandonado sus hermanas, y seguimos comentando un montón de cosas.

Hay palabras con las que nos llenamos la boca, por que son preciosas: Adoptada!!
Y hay otra que no me gusta usar, está claro.
No hay que tenerle miedo a las palabras, pero hay matices que no se pueden dejar de recalcar, y si se hace en el momento oportuno, mejor. 
Cuando ya lo has aclarado, es más fácil utilizar ese término que un engorroso giro de palabras. Y ya está: abandonada.

Mi hija me ha pedido de preparar una charla sobre adopción y darla en su escuela, por que en su clase ni "la maestra se entera muy bien, no sabe exactamente lo que es adoptar y quiero que se lo expliques a todos".
Ya era muy tarde para seguir preguntando el motivo exacto de ese no enterarse de la maestra. Puedo imaginarlo.

Lo haré. Daré la charla.

De momento, y una vez más, da gusto lo cómodo que me siento hablando con mi hija de todos estos nuestros temas.
Es esa comodidad que me ha sugerido el subtítulo.


6 comentarios:

  1. Que bien, da gusto oiros a los dos espero que algún dia yo tambien, hable con mi hija con esa serenidad y soltura no se si habra sido dificil o no para ti, para mi desde luego ahora es facil hablar con mi hija, que tiene cinco añitos bueno el 23 ya son 6, pero creo que resultara facil hablar con ella, es muy lista, bueno que voy a decir yo.
    Peo ya va preguntando cositas...un abrazo y besitos para las niñas.

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  2. Hola.
    Hemos leído con gran satisfacción esta entrada.Nos alegra comprobar como la revelación de la condición adoptiva del hijo/a o el tratar el tema de su adopción, contribuye de forma muy positiva en la elaboración de su identidad.
    Tu relato nos sirve de ejemplo. ¡Tienes toda la razón sobre el uso indiscriminado del termino abandono! No es lo mismo abandonar que no poder cuidar.
    Gracias.

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  3. Pues que bien me parece, !que alegria da escuchar testimonios como el tuyo! y me parece además que sería positivo que de alguna forma ese tipo de charlas en los colegios se hagan oficiales, que todos los papas lo hagan porque ayuda mucho a los pekes. la desinformación a veces provoca situaciones incomodas para ellos.
    saludos
    laura
    (por cierto he dejado algunos comentarios que no he visto en otras entradas, no se si será algún problema o que)

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  4. Roberto, cuántas ideas comparto contigo, a mi tampoco me gusta decir abandonada, sino que te dejaron en tal sitio...
    Y otras tantas cosas que surgen que veo que van unidas a cualquier familia. A mi hija también sus compañeros de clase le estuvieron preguntando, durante unos días y en voz bajita,..eres adoptada?? y ella contestaba ¡Que sí pesados que sí¡¡, bien por mi niña.
    Lo asumen con naturalidad y el tiempo les va poniendo las preguntas en sus cabecitas, solo tenemos que estar siempre ahí, con la respuesta a mano para hablarlo con ellas y que se sientan seguras. Ya te lo he dicho otras veces, ¡me encanta tu familia¡, sigue contándonos cositas, vale?
    Besos de una mama de dos tesoros y esperando el tercero

    Yolanda

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  5. Hola. Totalmente de acuerdo con tus palabras. Solo el matiz de los detalles diferiencia el todo. Marian.

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Gracias por dejar tus palabras. Los comentarios se agradecen y animan!

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