Una vez más sufro, por experiencia directa, esa verdad de que canta más un caso malo que 100 buenos y que sólo con la inteligencia y analizando las cosas con cabeza fría uno puede recuperarse de los palos que te da redescubrir, una y otra vez, cuan confuso puede llegar a ser, para algunos, el linde entre lo comprensible y lo inaceptable. En estos días tan señalados por felices: tantas asignaciones, tantas miradas cargadas de amor y de emoción, tantas dudas también, que es normal, como es normal el nerviosismo y la preocupación de los papás, pero también y sobre todo los niños y las niñas, ese proyecto maravilloso de vida, de futuro, de cariño incondicional... Y te llega el palo de quién decide que no, que es mejor que no, por... Es de una irresponsabilidad asombrosa e inaceptable que se espere a la asignación para descubrir que podía ser que no. Aunque claro, mejor decidirlo antes de ir, que después al volver, que eso también se da, por supuesto que es mejor, aunque en esa escala entre...
Socorro!
ResponderEliminar;-)
Sonia y Daniel
que feliz jajajaja..parece que escucho el golpear de los platillos...jijiji un besito me encanta!
ResponderEliminarPreciosa!!!!
ResponderEliminarMucho presupuesto familiar en aspirinas ;-))
Un abrazo, Fina
Ni hao, Ernesto a su edad o un poco más mayor tuvo una batería tambien..., su padre le dijo que tendría que elegir quien se quedaba en casa o la batería o él... (se quedaron los dos).
ResponderEliminarLa foto es preciosa, rebosa alegría..., felicidades. Felisa