Los altibajos en las historias más bonitas
Una vez más sufro, por experiencia directa, esa verdad de que canta más un caso malo que 100 buenos y que sólo con la inteligencia y analizando las cosas con cabeza fría uno puede recuperarse de los palos que te da redescubrir, una y otra vez, cuan confuso puede llegar a ser, para algunos, el linde entre lo comprensible y lo inaceptable. En estos días tan señalados por felices: tantas asignaciones, tantas miradas cargadas de amor y de emoción, tantas dudas también, que es normal, como es normal el nerviosismo y la preocupación de los papás, pero también y sobre todo los niños y las niñas, ese proyecto maravilloso de vida, de futuro, de cariño incondicional... Y te llega el palo de quién decide que no, que es mejor que no, por... Es de una irresponsabilidad asombrosa e inaceptable que se espere a la asignación para descubrir que podía ser que no. Aunque claro, mejor decidirlo antes de ir, que después al volver, que eso también se da, por supuesto que es mejor, aunque en esa escala entre...
La verdad que me da muchísimas ganas de viajar. Es lo que más disfruto hacer en el mundo y voy a seguir haciéndolo mientras me de el corazón. Mi último destino fue Mexico. Me acuerdo la emoción que tenía cuando saqué los pasajes a Playa del Carmen. Esa sensación de alegría, esperanza y expectativa no me la saca nadie. Y no me defraudó: vi las playas más lindas, con palmeras enormes que parecían de película y horizontes naranjas que me dieron que pensar. Me imagino que en China y Etiopía hay paisajes de otro tipo pero igualmente emocionantes, ojalá pueda ir y quedarme tan contenta como con Mexico!
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